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sábado, 8 de noviembre de 2014

"Lo Fatal" Rubén Darío.

Poema
Análisis


Ubicación del texto en la obra mayor y breve referencia a las características generales en las que se enmarca.







Lo Fatal





























Dichoso el árbol que es apenas sensitivoA
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente
B
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
A
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
 B










Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por







lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, 



¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

Encuadre: este poema pertenece a la obra mayor de Rubén Darío Cantos de vida y esperanza (1905). Obra ya de la etapa madura del autor en la que comienza a expresarse la angustia ante la cercanía de la vejez y la muerte. Los rasgos del modernismo que caracterizaban su primera etapa y que se observan en poemas como Sonatina, se han atemperado aquí para dar lugar a un tono más reflexivo e intimista. El poeta que se refugiaba en la “torre de marfil” del lujo, el sueño, el ideal, el exotismo y lo aristocrático, ya no puede negar una realidad que lo lastima y angustia. 

El título, Lo fatal, alude a la angustia que experimenta el yo poético ante la existencia y  lo ineludible de la muerte (“el espanto seguro de estar mañana muerto”); la condición conciente del ser humano que no puede evitar el sufrimiento que produce esta certeza (“ no hay dolo más grande que el dolor de ser vivo/ni mayor pesadumbre que la vida conciente”)

 Tema y características formales:
El poema desarrolla el tema de la fragilidad humana ante la fatalidad de un destino en el que junto al goce están el sufrimiento y la muerte.
Desde el punto de vista formal, esta temática se desarrolla a partir de tres cuartetos alejandrinos con rima A/B/A/B, que grafican el quiebre que implica la conciencia del lo que no se sabe ni se puede evitar a través de la ruptura del último verso que en lugar de tener 14 sílbas como los anteriores se divide y su segundo hemistiquio pasa a formar un quinto verso final “Y no saber adónde vamos/
ni de dónde venimos”. Por otra parte se expresa aquí la crisis espiritual ocasionada por la desacralización del mundo producida en la modernidad y la idea de la muerte de dios que ya no se puede enfrentar con la sacralización del arte y el refugio consolatorio en su mundo ideal. .



Composición interna: el poema tiene una estructura ensayística de modo tal que la primera estrofa es la introducción al tema, la segunda
Y los  3 primeros versos de la tercera su desarrollo y los dos versos finales su conclusión o cierre.

Introducción:
El yo poético organiza la estrofa en base a la contraposición de dos ideas:
Conciencia y sentimiento como dolor  vs. Inconciencia y falta de sensibilidad: felicidad. Esto se expresa  en la referencia paradójica a la dicha del árbol y de la piedra por su falta de sensibilidad en los dos primeros versos a través de imágenes visuales (árbol) y táctiles (piedra dura). Se evidencia aquí una aliteración en s dichoso, apenassensitivo, mas, esta, siente, que juega con el sonido sibilante para sugerir el silencio del no sentir  Hay también una gradación entre el apenas del árbol y el ya no siente de la piedra.
Los dos versos en los que concluye esta parte aluden al sufrimiento de estar vivo (sentir) y ser conciente (no poder ignorar el dolor). De modo tal que la conciencia, ese atributo que la modernidad a partir de Descartes consideraba el centro de la identidad y del dominio en el hombre ahora se vuelve contra él. Esta idea es expresada a través de una hipérbole que se evidencia en el uso de expresiones como “más grande” y “mayor pesadumbre”.


En la segunda parte del poema, se explica lo que anticipó la primera.
El yo poético despliega el contenido de este deseo que va en contra de la realidad de lo humano: “Ser, y no saber nada”.
Hay un juego de asonancias en S en ser y saber, y al mismo tiempo una hipérbole (no saber nada). Aparece también el carácter errático de la existencia (ser sin rumbo cierto) que escapa al dominio del hombre. Y la paradoja de su conciencia que le sirve para sufrir pero no para saber sobre su destino. El texto contrapone pasado y futuro que se marcan negativamente:temor de haber sido/ futuro terror con una intensificación que va de temor aterror.  El hombre preso entre lo que ha hecho de su pasado y lo que no puede saber de su futuro.  Esto último se explica en los dos versos finales de la estrofa en una visión negativa de la existencia que se expresa a través de una hipérbole: el espanto seguro de estar mañana muerto/ y sufrir por la vida y por la sombra, en la que usa también el recurso del zeugma que une elementos sintáctica y semánticamente incongruentes.

Un encabalgamiento une el último verso con el primero de la tercera estrofa y marca su conexión, al hacer que no coincidan corte de verso y estructura sintáctica.  Se retoman la visión negativa del la vida humana poniendo el acento en lo que no se sabe “lo que no conocemos y apenas sospechamos”
Los dos versos siguientes contraponen la carne que tienta con sus frescos racimos y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. Esta contraposición se estructura en base a la antítesis carne-tumbafresco-fúnebre y racimos-ramos. Ni siquiera el goce puede verse con signo positivo.

Finalmente en el cierre del poema podemos ver la visión de un hombre encerrado entre dos vacíos o interrogantes (casi un anticipo de la frase sartreana que lo considera “una chispa entre dos nadas”) ya que la existencia humana aparece encerrada entre la ignorancia del origen que expresa la crisis de la idea de dios en la modernidad (Dios ha muerto nietzscheano) y la ignorancia del destino final más allá de la muerte.

Cierre
En este poema se expresa  la angustia existencial del yo poético que ya no puede aislarse en el ensueño ni en la utopía de un futuro en el que éste se concretará, como la princesa de Sonatina, ahora en un presente marcado por la conciencia dolorosa del sufrimiento inevitable y la imposibilidad de cambiar lo vivido, solo puede esperar la muerte  y lo incierto de lo que sucederá tras ella. Se expresa así la crisis de la modernidad ante la desacralización del mundo y la poesía como espacio de expresión de esa incertidumbre dolorosa, no ya como refugio salvador.  
LOCALIZACIÓN

El poema pertenece al poeta nicaragüense Félix Rubén Darío Sarmiento (1867-1916), inspirador del movimiento poético de fines del XIX y principios del XX, denominado Modernismo. En su producción poética distinguimos tres etapas, representadas por tres libros que marcarán su trayectoria :
 Azul (1888), que marca un Modernismo preciosista y de mayor influencia francesa;Prosas profanas (1896), culminación del Modernismo más exuberante y rotundo, con el triunfo de la polimetría, la sensualidad y musicalidad; y por último, Cantos de vida y esperanza (1905), al que pertenece el poema que comentamos, evolucionando hacia una poesía más reflexiva y preocupada por los temas hispánicos y existenciales, con un lenguaje más sobrio y menos preciosista que antes.

TEMA

Reflexión angustiada sobre el dolor de vivir y el sentido de la vida humana, en contraste con la certeza de la muerte.
La desazón existencial propia de la crisis finisecular es un tema típico del Modernismo.

ESTRUCTURA

a) ESTRUCTURA INTERNA: 

El poema se divide en cuatro apartados:

1º) vv. 1-4: Se muestra el dolor del hombre por ser consciente, frente a los demás seres de la creación.
Formalmente, los verbos están en un presente intemporal.

2º) vv. 5-9: Se expresa la angustia ante la incertidumbre de la vida, en contraste con la certeza de la muerte. Predominan los infinitivos, formas verbales que se proyectan a un futuro (incierto y angustioso).

3º) vv. 10-11: Aparecen los dos polos opuestos en la vida del hombre: la vida tentadora con sus placeres, y la muerte que nos espera como supremo dolor. De nuevo, los verbos en presente intemporal.

4º) vv. 12-13: Expresión de la angustia existencial ya tratada, pero ahora sintetizada en los dos versos finales, de forma exclamativa.

b) EXTERNA:

Métricamente posee una estructura característica de la renovación modernista. Consta de tres estrofas: las dos primeras son serventesios de versos alejandrinos de rima consonante y alterna (ABAB – CDCD), y la última es otro serventesio pero con la particularidad de que el último verso, en vez de ser un alejandrino, se fragmenta en dos, un eneasílabo y un heptasílabo. El uso de alejandrinos y eneasílabos son innovaciones modernistas. Se puede considerar también un soneto truncado: el último terceto se reduce a dos versos.

ANÁLISIS ESTILÍSTICO


En el primer apartado se manifiesta una actitud ante la vida pesimista, ya que esta supone para el hombre dolor. Dicho término se repite en dos ocasiones en el verso 3, y se refuerza con el sustantivo pesadumbre. El dolor es consustancial con la existencia humana: el dolor se ser vivo.

El título del poema Lo fatal nos advierte ya del sentido doloroso del poema.
Se hace una gradación entre los seres de la creación:
la piedra (no siente) ----------------- el árbol ( apenas sensitivo) ---------------------- el hombre (sensitivo y consciente)

Así, todos los seres de la creación, excepto el hombre, son dichosos. El hecho de ser consciente de ser vivo (es decir, su capacidad de reflexión sobre el destino y el sentido de la vida) supone el mayor dolor.

Los apartados segundo y tercero son una enumeración de los males que suponen el vivir y que provocan la angustia existencial, siendo el peor, la certeza de la muerte (v. 7 el espanto seguro de estar mañana muerto). Darío consigue mayor expresividad de sus sentimientos a través de recursos, basados sobre todo en la repetición:

● Polisíndeton: cada elemento de la enumeración se coordina con la conjunción copulativa y al siguiente, como si la angustia del poeta fuese en aumento.

● Antítesis: Por la vida / por la sombra (metáfora de la muerte). Este recurso se da a lo largo del poema, por lo que los ejemplos son varios: sensitivo / ya no siente (vv. 1-2), frescos racimos / fúnebres ramos (vv. 10-11)…

● Gradación ascendente de términos que significan miedo, angustia: temor, terror, espanto (vv. 6-7) y que abarcan los tres tiempos: presente (ser sin rumbo cierto), pasado (el temor de haber sido) y futuro (un futuro terror), lo que supone una angustia dolorosa.

El tercer apartado enlaza con lo anterior mediante un violento encabalgamiento que une el segundo serventesio con el tercero y que refleja la brusquedad del ánimo del poeta. En este serventesio se nos muestran los dos polos opuestos de la vida humana: el impulso erótico vital (la carne que tienta con sus frescos racimos) y la muerte ( la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos).
Para expresar esta oposición utiliza el paralelismo sintáctico, perfecto, y con el mismo ritmo acentual en los dos alejandrinos (acentos en 3ª, 6ª, 10ª y 13ª sílabas), y la antítesis (ya comentada).

El último apartado es una síntesis de toda la angustia existencial que nos ha mostrado el poeta en todos los versos anteriores. Los versos 12 y 13 se resaltan por adoptar una forma métrica diferente y por ser exclamativos; asimismo se utiliza el paralelismo y la antítesis de nuevo para resumir la falta de sentido, de rumbo, de la existencia humana:
 ¡Y no saber adónde vamos / ni de dónde venimos!, detectada en el uso de las interrogativas indirectas parciales.

Análisis "Sinfonía en gris mayor" de Rubén Dariío.

SINFONIA EN GRIS MAYOR
1.            En este poema aparece   la unión del arte literario con el musical y el plástico. En primer lugar, esta unión está presente ya desde el título: se trata del título de un poema (arte literario), que incluye un vocablo del campo semántico "música" (sinfonía), otro del campo semántico visual (gris), y junto con ésta, otro término referente a la música: "gris mayor" es una expresión sinestesia, que une aspectos percibidos por dos sentidos distintos, la vista y el oído.
En cuanto a lo pictórico, lo más evidente es el trabajo constante del poeta para teñir de gris el poema, color asociado convencionalmente a la melancolía: vemos cómo tanto el paisaje como el personaje participan de este mismo color/estado de ánimo. El mar se compara con un "cristal azogado", el cielo se metaforiza en una "lámina de zinc", tiene un "pálido gris"; las olas se personifican con un "vientre de plomo", lo que alude tanto al color como a la pesadez; y en este paisaje, el personaje del marinero está fumando, lo que trae la imagen visual del gris del humo; está recordando un "brumoso" país, que puede ser brumoso tanto por su ubicación geográfica (algún país escandinavo, por ejemplo), como por el modo de recordarlo del marinero, vagamente. En la vida del personaje, lo cálido y lo vital pertenecen al tiempo anterior: los rayos de fuego del sol de Brasil, la tarde en que partió su bergantín; el ahora se identifica con lo gris y lo soñoliento.
2.            Las imágenes visuales:
•             Cielo de zinc
•             Pálido gris
•             Vidrio redondo y opaco
•             La espuma impregnada de yodo y salitre
•             Todo lo envuelve la gama de gris

Las sensaciones se nos han transmitido a través de imágenes visuales que funcionan como las pinceladas que el pintor impresionista hace en el lienzo y que luego son difuminadas. Todas estas imágenes visuales reflejan   el dolor, la tristeza, la soledad, el abandono, el acabamiento, la muerte, con lo que el sueño del marinero puede simbolizar la muerte del marinero. Esta idea se refuerza con la abundancia de sensaciones cromáticas, sobre todo la tonalidad del gris a la que hemos aludido anteriormente

3.            En cuanto a las rimas, podríamos decir que abusa de las rimas agudas, también muy criticadas por los tratadistas clásicos ya que para ellos son muy vulgares y fáciles de hacer.
En lo referente al ritmo, destaca por un ritmo externo muy marcado, basado en elementos morfosintácticos, y cuya finalidad es principalmente musical.
El ritmo se basa en la medida exacta de todos los versos, 12 sílabas, y simétricamente dividido en dos hemistiquios de seis versos cada uno. También viene dado por la repetición simétrica de la rima (- A - A...)
Otro elemento que condiciona el ritmo del poema es la abundancia de palabras agudas al final de todos los versos pares, al igual que la abundancia de palabras esdrújulas en número superior al que se utiliza en el lenguaje ordinario. Así, por ejemplo, nos encontramos en la primera estrofa con palabras como “Lámina”, “pájaros”, “pálido”... Este uso profuso de palabras esdrújulas es signo inequívoco del modernismo. Rubén Darío consideraba que las palabras esdrújulas aportaban una mayor musicalidad al poema, al llevar dos sílabas átonas después de la tónica, y conceden un tono más cadencioso. De esto se deduce que el modernismo toma las esdrújulas como elementos para marcar el ritmo.


SEGUNDO ANÁLISIS

El Modernismo es un movimiento literario que surge a fines del siglo XIX, aproximadamente hacia 1880, y finaliza luego de tres décadas en 1910. El panorama histórico que enmarca este movimiento está caracterizado por la estructura interna y el desarrollo económico que los países hispanoamericanos (con excepción de Cuba, Puerto Rico y Filipinas) alcanzaron a fines del siglo XIX, debido al aporte inmigratorio proveniente de Europa y al resurgimiento de la agricultura. La intervención de EE.UU. en la guerra por la independencia de Cuba provoca la derrota de España y su colonialismo, así el modernismo surge como la necesidad de una renovación estética que muestre la independencia cultural de los países latinoamericanos.
      Basado en el sentimiento de libertad y en la exaltación de lo subjetivo,   el Modernismo busca la perfección de la forma, la innovación, la perfección, la simbiosis de distintas artes (música-pintura-literatura) como exaltación de una misma y única belleza puesta de manifiesto en la esencia y el matiz de efectos y símbolos. Además, el Modernismo se basa en ciertos principios del Parnasianismo y el Simbolismo. Del primero toma los temas de la Grecia clásica, mientras que del segundo toma la musicalidad como primera condición de la poesía y el gran uso de imágenes sensoriales y símbolos de elegancia plástica. El Modernismo, asimismo, renueva la expresión mediante el uso de de sinestesias y la creación de nuevos metros y estrofas, y se remonta en el tiempo hacia la Grecia apolínea o la Francia dieciochesca. Finalmente, el Modernismo exalta la libertad creadora y manifiesta una visión cosmopolita. Se tratan temas el amor y el erotismo, el escapismo, lo hispano, etc.
      Rubén Darío es el iniciador y máximo representante del Modernismo. Nació en Metapa, Nicaragua el 18 de enero de 1867, bajo el nombre de Félix Rubén García Sarmiento. Durante sus primeros años estudió con los jesuitas y a los 14 años publicó poesías en los periódicos nicaragüenses con el seudónimo de Rubén Darío. Durante 1882-1886 su vida transcurre en El Salvador. Su poesía, en esta etapa, se ajusta a los cánones románticos. En 1886 llegó a Chile, donde trabaja como periodista y se une a la juventud intelectual chilena, quienes le permiten conocer la poesía parnasiana y simbolista. En 1887 publica Abrojos y en 1888 Rimas. Estas obras presentan todavía un corte romántico pero se vislumbran tonos parnasianos. En 1888 también publica Azul..., la primera obra que cambia el rumbo de las letras hispánicas y lo convierte en un poeta reconocido en España. En 1890 Rubén contrajo matrimonio con Rafaela Contreras, quien muere en 1893, lo que hace que luego se case con Rosario Emelina Murillo. De 1893-1898 Darío permanece en Buenos Aires, donde publica varios artículos sobre la poesía francesa en La Nación. En Bs. As desarrolla una “nueva forma” de expresión basada en procedimientos parnasianos y simbolistas: con musicalidad, sinestesias, cromatismos, símbolos de elegancia plástica y transposiciones de otras artes. En 1896 publica Los Raros y Prosas Profanas. De 1898 a 1916 Darío es recibido en América y Europa constantemente y publica varias obras: Cantos de vida y esperanza (1905), El canto errante (1907), Poema de Otoño (1910) y El oro de Mallorca (1913). Finalmente muere en Nicaragua el 6 de febrero de 1916.

      En el poema “Sinfonía en gris mayor”, Rubén Darío presenta desde el título una idea de depresión en todo el conjunto al adjudicarle al sustantivo ‘sinfonía’ el adjetivo cromático ‘gris’, el cual usualmente representa tristeza y aflicción. La palabra ‘mayor’, a su vez, al acompañar a dicho adjetivo le confiere una calidad de nota musical a la palabra ‘gris’, que junto a ‘sinfonía’ carga al título con un gran tinte musical. Por otra parte, al hacer uso del adjetivo ‘mayor’, Darío confiere una fuerza imponente al título, que no hubiera sido lograda con el uso de la palabra ‘menor’ por ejemplo.   Sin embargo, el título podría ser interpretado de una manera completamente distinta, haciendo referencia a la experiencia positiva de una persona (referida como sinfonía) que se encuentra ya en la vejez (interpretada por la utilización del color ‘gris’, el cual hace referencia a la pérdida de coloración del cabello en el transcurso de la vida). Así el título anticiparía un poema que relata las experiencias alegres o ‘mayores’ de un anciano, presentadas con gran musicalidad. En cada caso la interpretación del título tendrá relación con quién lo lea. La sinestesia encerrada en el título (sinfonía es una imagen auditiva mientras que gris es cromática) permite traducir un sinfín de impresiones creadas por las imágenes sensoriales.
      En cuanto a los aspectos formales, es decir versificación y musicalidad, la poesía cuenta con treinta-y-tres versos divididos en ocho estrofas de cuatro versos cada una, con excepción de la tercera estrofa que cuenta con cinco versos. Cada verso posee doce sílabas, con excepción del verso 2 que posee trece, y la uniformidad métrica se mantiene gracias al uso de licencias como el hiato y la sinalefa, vista en versos 1, 5 y 18 (‘como un’, ‘la espuma’). Las palabras finales del verso son graves en su mayoría, manteniendo estático el número de sílabas, aunque se encuentran algunas agudas (‘cenit’ en verso 6 o ‘clarín’ en verso 8) que suman una sílaba al recuento silábico final del verso permitiendo mantener la uniformidad.
      La rima del poema es asonante y está dada entre versos pares desde el comienzo hasta la tercera estrofa, a partir de la cual la rima pasa a encontrarse entre versos impares debido a la adición de un quinto verso. La composición poética adquiere ritmo mediante la puntuación utilizada tanto en las primeras estrofas como en las últimas. Además, los recursos de hipérbaton (versos 11-13, 22-23) y encabalgamiento (versos 3-4, 29-29, 30-31), así como también la enumeración (versos 13, 20-21, 23), la anáfora (versos 5-7, 15-16), y la asonancia (versos 1, 2), otorgan al poema un ritmo, una continuidad y una musicalidad característicos de la poesía modernista, que facilitan e incentivan la lectura y el disfrute por parte del lector, mientras que exponen la versatilidad del poeta a la hora de utilizar el vocabulario y la sintaxis.
      A lo largo del poema se presenta la imagen de un viejo marinero sentado cerca del mar, quien observa el tranquilo entorno y se hunde en pensamientos acerca de “un vago, lejano, brumosos país”. La utilización de metáforas, tanto puras como impuras, desde el primer verso, permite a Rubén Darío describir este entorno, confiriéndole un sentimiento de desánimo al poema, y mostrar la simbiosis de distintas artes que se pueden distinguir en la naturaleza. En la metáfora pura usada en el verso 1 junto a una comparación, se   caracteriza al mar como un espejo (“vasto cristal azogado”) que, como es notado en las metáforas de los versos 2, 4 y 9, posee un “vientre de plomo” y refleja el cielo, el cual está representado como una “lámina… de cinc” o “fondo bruñido de pálido gris”. Estas alegorías incluyen imágenes visuales cromáticas vívidas que hacen alusión al sentimiento depresivo del poema, ya que utilizan palabras como ‘azogado’, ‘cinc’, ‘gris’, ‘plomo’ que confieren nociones oscuras al lector e incentivan una idea de tristeza en éste. Además, en el poema se incluyen otras metáforas (versos 8, 31, 33) con referencia al viento y a la cigarra que acompañan al marinero y que aluden a otro tipo de arte, la música, mediante la utilización de imágenes sonoras como ‘ronca guitarra’, ‘cuerda’,   ‘violín’, ‘clarín’. Esta referencia a otras artes es característica del modernismo. Las metáforas, junto a las comparaciones de verso 1 y 5, confieren características de objeto a elementos naturales a la vez que otorgan melancolía al poema, exteriorizando el sentimiento del personaje.
      Los diversos elementos naturales que aparecen en el texto, se encuentran modificados por la utilización de prosopopeyas (verso 3, 6, 10, 17, 19, 31, 32). Se puede observar que, en las primeras prosopopeyas, se le confiere vida a objetos abióticos, lo que posibilita a Rubén Darío una descripción más profunda del ambiente que rodea al personaje al mismo tiempo que lo ayuda en la creación del sentimiento general del poema mediante la utilización de verbos cargados de una connotación negativa y de tristeza (descansa, gemir). A su vez, las prosopopeyas son utilizadas para indicar características del marinero, como es el caso de ‘los tifones…le han visto bebiendo su frasco de gin’ (verso 17) o ‘la espuma…conoce su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su blusa de dril’ (versos 20-21). El uso, en el último caso, de una prosopopeya seguida de una enumeración en donde los sustantivos aparecen adjetivados, de manera directa o indirecta, e incluidos en estructuras simétricas, confiere musicalidad y ritmo al contenido a la vez que otorga verosimilitud a la descripción del marinero, ya que sugiere una relación larga existente entre el personaje y los elementos que lo rodean. La soledad del hombre es sugerida sutilmente al mencionar a la naturaleza como la única conocedora de las características y comportamientos del marinero. Sin embargo, la característica solitaria de éste es denotada también mediante la animalización realizada (versos 14, 26), en donde se refiere al marinero con el sustantivo ‘lobo’. Este animal, usualmente asociado con connotaciones negativas y la soledad, contribuye al entorno ‘gris’ del poema.
      La utilización de imágenes sensoriales en la composición poética muestra la riqueza sensorial que Rubén Darío, como poeta modernista, adoptó de simbolistas e impresionistas. Estas imágenes, algunas de las cuales fueron mencionadas anteriormente, son en su mayoría cromáticas (versos 4, 5, 19, 27) o visuales (versos 9, 15, 18), aunque también se pueden ver auditivas (versos 31, 33). En versos 8, 24 y 28 la combinación de dos tipos de imágenes conforma sinestesias que ahondan la continua descripción presente en el poema y son solidarias con la carga semántica, tal como las antítesis de los versos 5 y 6 (sol/opaco, enfermo/cenit). La característica moderna de Rubén Darío se aprecia también en el exotismo de los versos 15-16, mientras que la complejidad de la lengua que Darío es capaz de utilizar se muestra a través del uso de epítetos (versos 15,16) y de verbos participios (sentado) y gerundios (fumando, pensando) que señalan perpetuidad y continuidad. Se realiza en el poema, mediante el uso del vocabulario amplio, una contraposición entre el pasado dinámico del marinero y la tranquilidad del presente, en donde todo es monótono y continuo.
      La repetición de estructuras (‘lejano, brumoso país’ y ‘la siesta del trópico’) crean, en la última parte del poema, una noción de ‘sueño’ en el momento en que “el lobo se aduerme”. El hecho de que ambas frases se repitan resalta su importancia en el texto y alude a un recuerdo del viejo marinero en horas de la tarde. Sin embargo, la idea de ‘siesta’ puede relacionarse también con una connotación negativa si es considerada como ‘muerte’. Así en las últimas dos estrofas se podría ver la muerte del viejo marinero que mientras este se “aduerme” un “enorme esfumino…borra el confín”.
      El tema y sentido del poema es claro. Rubén Darío se aleja de lo objetivo para realizar una composición subjetiva en donde el tema principal sea la nostalgia del tiempo perdido y la melancolía. Esta carga de significado se hace presente a través de los campos semánticos presentados: cinc/gris/opaco/enfermo/plomo; vago/lejano/ esfumino/viejo. El campo semántico de la naturaleza (mar/cielo/pájaros/sol/viento/ playas/tifones/espuma) es esencial para la descripción que Darío realiza del entorno. El vocabulario utilizado, junto con los diversos recursos, muestra además la tristeza del personaje en contraste con elementos que son relacionados con vida y alegría.
      El título “Sinfonía en gris mayor” está, entonces, profundamente ligado   al tema y concepto que domina la poesía. Se puede decir, así, que el título opera como un indicio de lo que se encontrará en el texto.


domingo, 18 de agosto de 2013

Rubén Darío y el Modernismo.

¿QUIÉN FUE RUBÉN DARÍO?
     Rubén Darío, seudónimo del gran poeta nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, iniciador y máximo representante del Modernismo. Casi por azar nació Rubén en una pequeña ciudad  llamada Metapa en 1867, pero al mes de su alumbramiento pasó a residir a León, con su madre, Rosa Sarmiento, y su padre, Manuel García, una pareja conflictiva y desamorada. Al poco tiempo, Darío,  pasó a vivir con los tíos de su madre, los cuales habían perdido recientemente una niña y lo acogieron como sus verdaderos padres.
    Con una dichosa facilidad para el ritmo y la rima creció Rubén Darío en medio de turbulentas disputas familiares. Llevó una vida desordenada y llena de excesos. Viajó por muchos países europeos y americanos haciendo conocido su nombre y su obra. Fue el encargado de difundir al movimiento modernista. Además de poeta, desarrolló actividades como periodista y diplomático.
     Enteramente inquieto e insatisfecho, ambicioso de placer y de vida, angustiado ante el dolor y la idea de la muerte, Darío pasa frecuentemente del derroche a la miseria, del optimismo frenético al pesimismo desesperado, entre drogas, mujeres y alcohol, como si buscara en la vida la misma sensación de originalidad que en la poesía.
En 1914, a su paso por Nueva York, su vida se pone en peligro por una pulmonía, enfermo y con una tristeza muy profunda, regresa a Nicaragua. Muere en  la ciudad de León el 6 de febrero de 1916.

La poesía modernista
     Su poesía, tan bella como culta, musical y sonora, influyó en centenares de escritores. Darío fue uno de los grandes renovadores del lenguaje poético. Los elementos básicos de su poética los podemos encontrar en los prólogos de algunas de sus obras: “Prosas profanas”, “Cantos de vida y esperanza” y “El canto errante”.  Es fundamental la búsqueda de la belleza que se encuentra oculta en la realidad. Para Rubén, el poeta tiene la misión de hacer comprensible al resto de los hombres el lado inexplicable de la realidad. Para descubrir este lado, el poeta cuenta con la metáfora y el símbolo como herramientas principales.  Se escapa  hacia  escenarios fantásticos, mitológicos,  refinados y exóticos; alejados espacial y temporalmente de su contexto.
     Los modernistas se alejan de la realidad para entregarse únicamente a la creación, siempre con el fin de plasmar un ideal de belleza. Se trata de una poesía  que busca principalmente, la perfección en su forma. Adoptan nuevos metros e incorporan palabras de uso poco frecuente. Se preocupan mucho por la musicalidad, sonoridad y tonalidad de las palabras en la construcción de sus poemas.


Análisis del Poema Sinfonía en Gris Mayor.

SINFONIA EN GRIS MAYOR
1.            En este poema aparece   la unión del arte literario con el musical y el plástico. En primer lugar, esta unión está presente ya desde el título: se trata del título de un poema (arte literario), que incluye un vocablo del campo semántico "música" (sinfonía), otro del campo semántico visual (gris), y junto con ésta, otro término referente a la música: "gris mayor" es una expresión sinestesia, que une aspectos percibidos por dos sentidos distintos, la vista y el oído.
En cuanto a lo pictórico, lo más evidente es el trabajo constante del poeta para teñir de gris el poema, color asociado convencionalmente a la melancolía: vemos cómo tanto el paisaje como el personaje participan de este mismo color/estado de ánimo. El mar se compara con un "cristal azogado", el cielo se metaforiza en una "lámina de zinc", tiene un "pálido gris"; las olas se personifican con un "vientre de plomo", lo que alude tanto al color como a la pesadez; y en este paisaje, el personaje del marinero está fumando, lo que trae la imagen visual del gris del humo; está recordando un "brumoso" país, que puede ser brumoso tanto por su ubicación geográfica (algún país escandinavo, por ejemplo), como por el modo de recordarlo del marinero, vagamente. En la vida del personaje, lo cálido y lo vital pertenecen al tiempo anterior: los rayos de fuego del sol de Brasil, la tarde en que partió su bergantín; el ahora se identifica con lo gris y lo soñoliento.
2.            Las imágenes visuales:
•             Cielo de zinc
•             Pálido gris
•             Vidrio redondo y opaco
•             La espuma impregnada de yodo y salitre
•             Todo lo envuelve la gama de gris

Las sensaciones se nos han transmitido a través de imágenes visuales que funcionan como las pinceladas que el pintor impresionista hace en el lienzo y que luego son difuminadas. Todas estas imágenes visuales reflejan   el dolor, la tristeza, la soledad, el abandono, el acabamiento, la muerte, con lo que el sueño del marinero puede simbolizar la muerte del marinero. Esta idea se refuerza con la abundancia de sensaciones cromáticas, sobre todo la tonalidad del gris a la que hemos aludido anteriormente

3.            En cuanto a las rimas, podríamos decir que abusa de las rimas agudas, también muy criticadas por los tratadistas clásicos ya que para ellos son muy vulgares y fáciles de hacer.
En lo referente al ritmo, destaca por un ritmo externo muy marcado, basado en elementos morfosintácticos, y cuya finalidad es principalmente musical.
El ritmo se basa en la medida exacta de todos los versos, 12 sílabas, y simétricamente dividido en dos hemistiquios de seis versos cada uno. También viene dado por la repetición simétrica de la rima (- A - A...)
Otro elemento que condiciona el ritmo del poema es la abundancia de palabras agudas al final de todos los versos pares, al igual que la abundancia de palabras esdrújulas en número superior al que se utiliza en el lenguaje ordinario. Así, por ejemplo, nos encontramos en la primera estrofa con palabras como “Lámina”, “pájaros”, “pálido”... Este uso profuso de palabras esdrújulas es signo inequívoco del modernismo. Rubén Darío consideraba que las palabras esdrújulas aportaban una mayor musicalidad al poema, al llevar dos sílabas átonas después de la tónica, y conceden un tono más cadencioso. De esto se deduce que el modernismo toma las esdrújulas como elementos para marcar el ritmo.


SEGUNDO ANÁLISIS

El Modernismo es un movimiento literario que surge a fines del siglo XIX, aproximadamente hacia 1880, y finaliza luego de tres décadas en 1910. El panorama histórico que enmarca este movimiento está caracterizado por la estructura interna y el desarrollo económico que los países hispanoamericanos (con excepción de Cuba, Puerto Rico y Filipinas) alcanzaron a fines del siglo XIX, debido al aporte inmigratorio proveniente de Europa y al resurgimiento de la agricultura. La intervención de EE.UU. en la guerra por la independencia de Cuba provoca la derrota de España y su colonialismo, así el modernismo surge como la necesidad de una renovación estética que muestre la independencia cultural de los países latinoamericanos.
      Basado en el sentimiento de libertad y en la exaltación de lo subjetivo,   el Modernismo busca la perfección de la forma, la innovación, la perfección, la simbiosis de distintas artes (música-pintura-literatura) como exaltación de una misma y única belleza puesta de manifiesto en la esencia y el matiz de efectos y símbolos. Además, el Modernismo se basa en ciertos principios del Parnasianismo y el Simbolismo. Del primero toma los temas de la Grecia clásica, mientras que del segundo toma la musicalidad como primera condición de la poesía y el gran uso de imágenes sensoriales y símbolos de elegancia plástica. El Modernismo, asimismo, renueva la expresión mediante el uso de de sinestesias y la creación de nuevos metros y estrofas, y se remonta en el tiempo hacia la Grecia apolínea o la Francia dieciochesca. Finalmente, el Modernismo exalta la libertad creadora y manifiesta una visión cosmopolita. Se tratan temas el amor y el erotismo, el escapismo, lo hispano, etc.
      Rubén Darío es el iniciador y máximo representante del Modernismo. Nació en Metapa, Nicaragua el 18 de enero de 1867, bajo el nombre de Félix Rubén García Sarmiento. Durante sus primeros años estudió con los jesuitas y a los 14 años publicó poesías en los periódicos nicaragüenses con el seudónimo de Rubén Darío. Durante 1882-1886 su vida transcurre en El Salvador. Su poesía, en esta etapa, se ajusta a los cánones románticos. En 1886 llegó a Chile, donde trabaja como periodista y se une a la juventud intelectual chilena, quienes le permiten conocer la poesía parnasiana y simbolista. En 1887 publica Abrojos y en 1888 Rimas. Estas obras presentan todavía un corte romántico pero se vislumbran tonos parnasianos. En 1888 también publica Azul..., la primera obra que cambia el rumbo de las letras hispánicas y lo convierte en un poeta reconocido en España. En 1890 Rubén contrajo matrimonio con Rafaela Contreras, quien muere en 1893, lo que hace que luego se case con Rosario Emelina Murillo. De 1893-1898 Darío permanece en Buenos Aires, donde publica varios artículos sobre la poesía francesa en La Nación. En Bs. As desarrolla una “nueva forma” de expresión basada en procedimientos parnasianos y simbolistas: con musicalidad, sinestesias, cromatismos, símbolos de elegancia plástica y transposiciones de otras artes. En 1896 publica Los Raros y Prosas Profanas. De 1898 a 1916 Darío es recibido en América y Europa constantemente y publica varias obras: Cantos de vida y esperanza (1905), El canto errante (1907), Poema de Otoño (1910) y El oro de Mallorca (1913). Finalmente muere en Nicaragua el 6 de febrero de 1916.

      En el poema “Sinfonía en gris mayor”, Rubén Darío presenta desde el título una idea de depresión en todo el conjunto al adjudicarle al sustantivo ‘sinfonía’ el adjetivo cromático ‘gris’, el cual usualmente representa tristeza y aflicción. La palabra ‘mayor’, a su vez, al acompañar a dicho adjetivo le confiere una calidad de nota musical a la palabra ‘gris’, que junto a ‘sinfonía’ carga al título con un gran tinte musical. Por otra parte, al hacer uso del adjetivo ‘mayor’, Darío confiere una fuerza imponente al título, que no hubiera sido lograda con el uso de la palabra ‘menor’ por ejemplo.   Sin embargo, el título podría ser interpretado de una manera completamente distinta, haciendo referencia a la experiencia positiva de una persona (referida como sinfonía) que se encuentra ya en la vejez (interpretada por la utilización del color ‘gris’, el cual hace referencia a la pérdida de coloración del cabello en el transcurso de la vida). Así el título anticiparía un poema que relata las experiencias alegres o ‘mayores’ de un anciano, presentadas con gran musicalidad. En cada caso la interpretación del título tendrá relación con quién lo lea. La sinestesia encerrada en el título (sinfonía es una imagen auditiva mientras que gris es cromática) permite traducir un sinfín de impresiones creadas por las imágenes sensoriales.
      En cuanto a los aspectos formales, es decir versificación y musicalidad, la poesía cuenta con treinta-y-tres versos divididos en ocho estrofas de cuatro versos cada una, con excepción de la tercera estrofa que cuenta con cinco versos. Cada verso posee doce sílabas, con excepción del verso 2 que posee trece, y la uniformidad métrica se mantiene gracias al uso de licencias como el hiato y la sinalefa, vista en versos 1, 5 y 18 (‘como un’, ‘la espuma’). Las palabras finales del verso son graves en su mayoría, manteniendo estático el número de sílabas, aunque se encuentran algunas agudas (‘cenit’ en verso 6 o ‘clarín’ en verso 8) que suman una sílaba al recuento silábico final del verso permitiendo mantener la uniformidad.
      La rima del poema es asonante y está dada entre versos pares desde el comienzo hasta la tercera estrofa, a partir de la cual la rima pasa a encontrarse entre versos impares debido a la adición de un quinto verso. La composición poética adquiere ritmo mediante la puntuación utilizada tanto en las primeras estrofas como en las últimas. Además, los recursos de hipérbaton (versos 11-13, 22-23) y encabalgamiento (versos 3-4, 29-29, 30-31), así como también la enumeración (versos 13, 20-21, 23), la anáfora (versos 5-7, 15-16), y la asonancia (versos 1, 2), otorgan al poema un ritmo, una continuidad y una musicalidad característicos de la poesía modernista, que facilitan e incentivan la lectura y el disfrute por parte del lector, mientras que exponen la versatilidad del poeta a la hora de utilizar el vocabulario y la sintaxis.
      A lo largo del poema se presenta la imagen de un viejo marinero sentado cerca del mar, quien observa el tranquilo entorno y se hunde en pensamientos acerca de “un vago, lejano, brumosos país”. La utilización de metáforas, tanto puras como impuras, desde el primer verso, permite a Rubén Darío describir este entorno, confiriéndole un sentimiento de desánimo al poema, y mostrar la simbiosis de distintas artes que se pueden distinguir en la naturaleza. En la metáfora pura usada en el verso 1 junto a una comparación, se   caracteriza al mar como un espejo (“vasto cristal azogado”) que, como es notado en las metáforas de los versos 2, 4 y 9, posee un “vientre de plomo” y refleja el cielo, el cual está representado como una “lámina… de cinc” o “fondo bruñido de pálido gris”. Estas alegorías incluyen imágenes visuales cromáticas vívidas que hacen alusión al sentimiento depresivo del poema, ya que utilizan palabras como ‘azogado’, ‘cinc’, ‘gris’, ‘plomo’ que confieren nociones oscuras al lector e incentivan una idea de tristeza en éste. Además, en el poema se incluyen otras metáforas (versos 8, 31, 33) con referencia al viento y a la cigarra que acompañan al marinero y que aluden a otro tipo de arte, la música, mediante la utilización de imágenes sonoras como ‘ronca guitarra’, ‘cuerda’,   ‘violín’, ‘clarín’. Esta referencia a otras artes es característica del modernismo. Las metáforas, junto a las comparaciones de verso 1 y 5, confieren características de objeto a elementos naturales a la vez que otorgan melancolía al poema, exteriorizando el sentimiento del personaje.
      Los diversos elementos naturales que aparecen en el texto, se encuentran modificados por la utilización de prosopopeyas (verso 3, 6, 10, 17, 19, 31, 32). Se puede observar que, en las primeras prosopopeyas, se le confiere vida a objetos abióticos, lo que posibilita a Rubén Darío una descripción más profunda del ambiente que rodea al personaje al mismo tiempo que lo ayuda en la creación del sentimiento general del poema mediante la utilización de verbos cargados de una connotación negativa y de tristeza (descansa, gemir). A su vez, las prosopopeyas son utilizadas para indicar características del marinero, como es el caso de ‘los tifones…le han visto bebiendo su frasco de gin’ (verso 17) o ‘la espuma…conoce su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su blusa de dril’ (versos 20-21). El uso, en el último caso, de una prosopopeya seguida de una enumeración en donde los sustantivos aparecen adjetivados, de manera directa o indirecta, e incluidos en estructuras simétricas, confiere musicalidad y ritmo al contenido a la vez que otorga verosimilitud a la descripción del marinero, ya que sugiere una relación larga existente entre el personaje y los elementos que lo rodean. La soledad del hombre es sugerida sutilmente al mencionar a la naturaleza como la única conocedora de las características y comportamientos del marinero. Sin embargo, la característica solitaria de éste es denotada también mediante la animalización realizada (versos 14, 26), en donde se refiere al marinero con el sustantivo ‘lobo’. Este animal, usualmente asociado con connotaciones negativas y la soledad, contribuye al entorno ‘gris’ del poema.
      La utilización de imágenes sensoriales en la composición poética muestra la riqueza sensorial que Rubén Darío, como poeta modernista, adoptó de simbolistas e impresionistas. Estas imágenes, algunas de las cuales fueron mencionadas anteriormente, son en su mayoría cromáticas (versos 4, 5, 19, 27) o visuales (versos 9, 15, 18), aunque también se pueden ver auditivas (versos 31, 33). En versos 8, 24 y 28 la combinación de dos tipos de imágenes conforma sinestesias que ahondan la continua descripción presente en el poema y son solidarias con la carga semántica, tal como las antítesis de los versos 5 y 6 (sol/opaco, enfermo/cenit). La característica moderna de Rubén Darío se aprecia también en el exotismo de los versos 15-16, mientras que la complejidad de la lengua que Darío es capaz de utilizar se muestra a través del uso de epítetos (versos 15,16) y de verbos participios (sentado) y gerundios (fumando, pensando) que señalan perpetuidad y continuidad. Se realiza en el poema, mediante el uso del vocabulario amplio, una contraposición entre el pasado dinámico del marinero y la tranquilidad del presente, en donde todo es monótono y continuo.
      La repetición de estructuras (‘lejano, brumoso país’ y ‘la siesta del trópico’) crean, en la última parte del poema, una noción de ‘sueño’ en el momento en que “el lobo se aduerme”. El hecho de que ambas frases se repitan resalta su importancia en el texto y alude a un recuerdo del viejo marinero en horas de la tarde. Sin embargo, la idea de ‘siesta’ puede relacionarse también con una connotación negativa si es considerada como ‘muerte’. Así en las últimas dos estrofas se podría ver la muerte del viejo marinero que mientras este se “aduerme” un “enorme esfumino…borra el confín”.
      El tema y sentido del poema es claro. Rubén Darío se aleja de lo objetivo para realizar una composición subjetiva en donde el tema principal sea la nostalgia del tiempo perdido y la melancolía. Esta carga de significado se hace presente a través de los campos semánticos presentados: cinc/gris/opaco/enfermo/plomo; vago/lejano/ esfumino/viejo. El campo semántico de la naturaleza (mar/cielo/pájaros/sol/viento/ playas/tifones/espuma) es esencial para la descripción que Darío realiza del entorno. El vocabulario utilizado, junto con los diversos recursos, muestra además la tristeza del personaje en contraste con elementos que son relacionados con vida y alegría.
      El título “Sinfonía en gris mayor” está, entonces, profundamente ligado   al tema y concepto que domina la poesía. Se puede decir, así, que el título opera como un indicio de lo que se encontrará en el texto.


miércoles, 24 de julio de 2013

Sinfonía en gris mayor. Rubén Darío

El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín...
La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico. La vieja cigarra
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
                           Rubén Darío, 1891