|
Poema
|
Análisis
|
|
Ubicación del texto en la obra mayor y breve referencia a las
características generales en las que se enmarca.
Lo Fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, A
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente, B pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, A ni mayor pesadumbre que la vida consciente. B
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...! |
Encuadre: este poema pertenece a la obra mayor de Rubén Darío Cantos
de vida y esperanza (1905). Obra ya de la etapa madura del autor en
la que comienza a expresarse la angustia ante la cercanía de la vejez y la
muerte. Los rasgos del modernismo que caracterizaban su primera etapa y que
se observan en poemas como Sonatina, se han atemperado aquí para dar lugar a
un tono más reflexivo e intimista. El poeta que se refugiaba en la “torre de
marfil” del lujo, el sueño, el ideal, el exotismo y lo aristocrático, ya no
puede negar una realidad que lo lastima y angustia.
El título, Lo fatal, alude a la angustia que experimenta el yo poético ante la
existencia y lo ineludible de la muerte (“el espanto seguro de estar
mañana muerto”); la condición conciente del ser humano que no puede evitar el
sufrimiento que produce esta certeza (“ no hay dolo más grande que el dolor
de ser vivo/ni mayor pesadumbre que la vida conciente”)
Tema y características formales:
El poema desarrolla el tema de la fragilidad humana ante la fatalidad de
un destino en el que junto al goce están el sufrimiento y la muerte.
Desde el punto de vista formal, esta temática se desarrolla a partir de
tres cuartetos alejandrinos con rima A/B/A/B, que grafican el quiebre que
implica la conciencia del lo que no se sabe ni se puede evitar a través de la
ruptura del último verso que en lugar de tener 14 sílbas como los anteriores
se divide y su segundo hemistiquio pasa a formar un quinto verso final “Y no
saber adónde vamos/
ni de dónde venimos”. Por otra parte se expresa aquí la crisis espiritual
ocasionada por la desacralización del mundo producida en la modernidad y la
idea de la muerte de dios que ya no se puede enfrentar con la sacralización
del arte y el refugio consolatorio en su mundo ideal. .
Composición interna: el poema tiene una estructura ensayística de modo
tal que la primera estrofa es la introducción al tema, la segunda
Y los 3 primeros versos de la tercera su desarrollo y los dos versos
finales su conclusión o cierre.
Introducción:
El yo poético organiza la estrofa en base a la contraposición de dos
ideas:
Conciencia y sentimiento como dolor vs. Inconciencia y falta
de sensibilidad: felicidad. Esto se expresa en la referencia paradójica
a la dicha del árbol y de la piedra por su falta de sensibilidad en los dos
primeros versos a través de imágenes visuales (árbol) y táctiles (piedra
dura). Se evidencia aquí una aliteración en s dichoso,
apenas, sensitivo, mas, esta, siente, que juega con el sonido
sibilante para sugerir el silencio del no sentir Hay también una
gradación entre el apenas del árbol y el ya no
siente de la piedra.
Los dos versos en los que concluye esta parte aluden al sufrimiento de
estar vivo (sentir) y ser conciente (no poder ignorar el dolor). De modo tal
que la conciencia, ese atributo que la modernidad a partir de Descartes
consideraba el centro de la identidad y del dominio en el hombre ahora se
vuelve contra él. Esta idea es expresada a través de una hipérbole que
se evidencia en el uso de expresiones como “más grande” y “mayor pesadumbre”.
En la segunda parte del poema, se explica lo que anticipó la primera.
El yo poético despliega el contenido de este deseo que va en contra de la
realidad de lo humano: “Ser, y no saber nada”.
Hay un juego de asonancias en S en ser y saber,
y al mismo tiempo una hipérbole (no saber nada). Aparece también el carácter
errático de la existencia (ser sin rumbo cierto) que escapa al dominio del
hombre. Y la paradoja de su conciencia que le sirve para sufrir pero no para
saber sobre su destino. El texto contrapone pasado y futuro que se marcan
negativamente:temor de haber sido/ futuro terror con una
intensificación que va de temor aterror. El
hombre preso entre lo que ha hecho de su pasado y lo que no puede saber de su
futuro. Esto último se explica en los dos versos finales de la
estrofa en una visión negativa de la existencia que se expresa a través de
una hipérbole: el espanto seguro de estar mañana muerto/ y sufrir por
la vida y por la sombra, en la que usa también el recurso del zeugma que
une elementos sintáctica y semánticamente incongruentes.
Un encabalgamiento une el último verso con el primero de la tercera
estrofa y marca su conexión, al hacer que no coincidan corte de verso y
estructura sintáctica. Se retoman la visión negativa del la vida
humana poniendo el acento en lo que no se sabe “lo que no conocemos y apenas
sospechamos”
Los dos versos siguientes contraponen la carne que tienta con sus
frescos racimos y la tumba que aguarda con sus fúnebres
ramos. Esta contraposición se estructura en base a la antítesis carne-tumba, fresco-fúnebre y racimos-ramos.
Ni siquiera el goce puede verse con signo positivo.
Finalmente en el cierre del poema podemos ver la visión de un hombre
encerrado entre dos vacíos o interrogantes (casi un anticipo de la frase
sartreana que lo considera “una chispa entre dos nadas”) ya que la existencia
humana aparece encerrada entre la ignorancia del origen que expresa la crisis
de la idea de dios en la modernidad (Dios ha muerto nietzscheano)
y la ignorancia del destino final más allá de la muerte.
Cierre
En este poema se expresa la angustia existencial del yo
poético que ya no puede aislarse en el ensueño ni en la utopía de un futuro
en el que éste se concretará, como la princesa de Sonatina, ahora en un
presente marcado por la conciencia dolorosa del sufrimiento inevitable y la
imposibilidad de cambiar lo vivido, solo puede esperar la muerte y
lo incierto de lo que sucederá tras ella. Se expresa así la crisis de la
modernidad ante la desacralización del mundo y la poesía como espacio de
expresión de esa incertidumbre dolorosa, no ya como refugio
salvador.
LOCALIZACIÓN
El poema pertenece al poeta nicaragüense Félix Rubén Darío Sarmiento (1867-1916), inspirador del movimiento poético de fines del XIX y principios del XX, denominado Modernismo. En su producción poética distinguimos tres etapas, representadas por tres libros que marcarán su trayectoria : Azul (1888), que marca un Modernismo preciosista y de mayor influencia francesa;Prosas profanas (1896), culminación del Modernismo más exuberante y rotundo, con el triunfo de la polimetría, la sensualidad y musicalidad; y por último, Cantos de vida y esperanza (1905), al que pertenece el poema que comentamos, evolucionando hacia una poesía más reflexiva y preocupada por los temas hispánicos y existenciales, con un lenguaje más sobrio y menos preciosista que antes. TEMA Reflexión angustiada sobre el dolor de vivir y el sentido de la vida humana, en contraste con la certeza de la muerte. La desazón existencial propia de la crisis finisecular es un tema típico del Modernismo. ESTRUCTURA a) ESTRUCTURA INTERNA: El poema se divide en cuatro apartados: 1º) vv. 1-4: Se muestra el dolor del hombre por ser consciente, frente a los demás seres de la creación. Formalmente, los verbos están en un presente intemporal. 2º) vv. 5-9: Se expresa la angustia ante la incertidumbre de la vida, en contraste con la certeza de la muerte. Predominan los infinitivos, formas verbales que se proyectan a un futuro (incierto y angustioso). 3º) vv. 10-11: Aparecen los dos polos opuestos en la vida del hombre: la vida tentadora con sus placeres, y la muerte que nos espera como supremo dolor. De nuevo, los verbos en presente intemporal. 4º) vv. 12-13: Expresión de la angustia existencial ya tratada, pero ahora sintetizada en los dos versos finales, de forma exclamativa. b) EXTERNA: Métricamente posee una estructura característica de la renovación modernista. Consta de tres estrofas: las dos primeras son serventesios de versos alejandrinos de rima consonante y alterna (ABAB – CDCD), y la última es otro serventesio pero con la particularidad de que el último verso, en vez de ser un alejandrino, se fragmenta en dos, un eneasílabo y un heptasílabo. El uso de alejandrinos y eneasílabos son innovaciones modernistas. Se puede considerar también un soneto truncado: el último terceto se reduce a dos versos. ANÁLISIS ESTILÍSTICO En el primer apartado se manifiesta una actitud ante la vida pesimista, ya que esta supone para el hombre dolor. Dicho término se repite en dos ocasiones en el verso 3, y se refuerza con el sustantivo pesadumbre. El dolor es consustancial con la existencia humana: el dolor se ser vivo. El título del poema Lo fatal nos advierte ya del sentido doloroso del poema. Se hace una gradación entre los seres de la creación: la piedra (no siente) ----------------- el árbol ( apenas sensitivo) ---------------------- el hombre (sensitivo y consciente) Así, todos los seres de la creación, excepto el hombre, son dichosos. El hecho de ser consciente de ser vivo (es decir, su capacidad de reflexión sobre el destino y el sentido de la vida) supone el mayor dolor. Los apartados segundo y tercero son una enumeración de los males que suponen el vivir y que provocan la angustia existencial, siendo el peor, la certeza de la muerte (v. 7 el espanto seguro de estar mañana muerto). Darío consigue mayor expresividad de sus sentimientos a través de recursos, basados sobre todo en la repetición: ● Polisíndeton: cada elemento de la enumeración se coordina con la conjunción copulativa y al siguiente, como si la angustia del poeta fuese en aumento. ● Antítesis: Por la vida / por la sombra (metáfora de la muerte). Este recurso se da a lo largo del poema, por lo que los ejemplos son varios: sensitivo / ya no siente (vv. 1-2), frescos racimos / fúnebres ramos (vv. 10-11)… ● Gradación ascendente de términos que significan miedo, angustia: temor, terror, espanto (vv. 6-7) y que abarcan los tres tiempos: presente (ser sin rumbo cierto), pasado (el temor de haber sido) y futuro (un futuro terror), lo que supone una angustia dolorosa. El tercer apartado enlaza con lo anterior mediante un violento encabalgamiento que une el segundo serventesio con el tercero y que refleja la brusquedad del ánimo del poeta. En este serventesio se nos muestran los dos polos opuestos de la vida humana: el impulso erótico vital (la carne que tienta con sus frescos racimos) y la muerte ( la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos). Para expresar esta oposición utiliza el paralelismo sintáctico, perfecto, y con el mismo ritmo acentual en los dos alejandrinos (acentos en 3ª, 6ª, 10ª y 13ª sílabas), y la antítesis (ya comentada). El último apartado es una síntesis de toda la angustia existencial que nos ha mostrado el poeta en todos los versos anteriores. Los versos 12 y 13 se resaltan por adoptar una forma métrica diferente y por ser exclamativos; asimismo se utiliza el paralelismo y la antítesis de nuevo para resumir la falta de sentido, de rumbo, de la existencia humana: ¡Y no saber adónde vamos / ni de dónde venimos!, detectada en el uso de las interrogativas indirectas parciales. |
Textos, análisis, biografías y material teórico para estudiantes de Literatura.
Mostrando entradas con la etiqueta Rubén Darío. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rubén Darío. Mostrar todas las entradas
sábado, 8 de noviembre de 2014
"Lo Fatal" Rubén Darío.
Análisis "Sinfonía en gris mayor" de Rubén Dariío.
SINFONIA
EN GRIS MAYOR
1. En este poema aparece la unión del arte literario con el musical y
el plástico. En primer lugar, esta unión está presente ya desde el título: se
trata del título de un poema (arte literario), que incluye un vocablo del campo
semántico "música" (sinfonía), otro del campo semántico visual
(gris), y junto con ésta, otro término referente a la música: "gris
mayor" es una expresión sinestesia, que une aspectos percibidos por dos
sentidos distintos, la vista y el oído.
En
cuanto a lo pictórico, lo más evidente es el trabajo constante del poeta para
teñir de gris el poema, color asociado convencionalmente a la melancolía: vemos
cómo tanto el paisaje como el personaje participan de este mismo color/estado
de ánimo. El mar se compara con un "cristal azogado", el cielo se
metaforiza en una "lámina de zinc", tiene un "pálido gris";
las olas se personifican con un "vientre de plomo", lo que alude
tanto al color como a la pesadez; y en este paisaje, el personaje del marinero
está fumando, lo que trae la imagen visual del gris del humo; está recordando
un "brumoso" país, que puede ser brumoso tanto por su ubicación
geográfica (algún país escandinavo, por ejemplo), como por el modo de
recordarlo del marinero, vagamente. En la vida del personaje, lo cálido y lo
vital pertenecen al tiempo anterior: los rayos de fuego del sol de Brasil, la
tarde en que partió su bergantín; el ahora se identifica con lo gris y lo
soñoliento.
2. Las imágenes visuales:
• Cielo de zinc
• Pálido gris
• Vidrio redondo y opaco
• La espuma impregnada de yodo y
salitre
• Todo lo envuelve la gama de gris
Las
sensaciones se nos han transmitido a través de imágenes visuales que funcionan
como las pinceladas que el pintor impresionista hace en el lienzo y que luego
son difuminadas. Todas estas imágenes visuales reflejan el dolor, la tristeza, la soledad, el
abandono, el acabamiento, la muerte, con lo que el sueño del marinero puede
simbolizar la muerte del marinero. Esta idea se refuerza con la abundancia de
sensaciones cromáticas, sobre todo la tonalidad del gris a la que hemos aludido
anteriormente
3. En cuanto a las rimas, podríamos
decir que abusa de las rimas agudas, también muy criticadas por los tratadistas
clásicos ya que para ellos son muy vulgares y fáciles de hacer.
En
lo referente al ritmo, destaca por un ritmo externo muy marcado, basado en
elementos morfosintácticos, y cuya finalidad es principalmente musical.
El
ritmo se basa en la medida exacta de todos los versos, 12 sílabas, y
simétricamente dividido en dos hemistiquios de seis versos cada uno. También
viene dado por la repetición simétrica de la rima (- A - A...)
Otro
elemento que condiciona el ritmo del poema es la abundancia de palabras agudas
al final de todos los versos pares, al igual que la abundancia de palabras
esdrújulas en número superior al que se utiliza en el lenguaje ordinario. Así,
por ejemplo, nos encontramos en la primera estrofa con palabras como “Lámina”,
“pájaros”, “pálido”... Este uso profuso de palabras esdrújulas es signo
inequívoco del modernismo. Rubén Darío consideraba que las palabras esdrújulas
aportaban una mayor musicalidad al poema, al llevar dos sílabas átonas después
de la tónica, y conceden un tono más cadencioso. De esto se deduce que el
modernismo toma las esdrújulas como elementos para marcar el ritmo.
SEGUNDO ANÁLISIS
El
Modernismo es un movimiento literario que surge a fines del siglo XIX,
aproximadamente hacia 1880, y finaliza luego de tres décadas en 1910. El
panorama histórico que enmarca este movimiento está caracterizado por la
estructura interna y el desarrollo económico que los países hispanoamericanos
(con excepción de Cuba, Puerto Rico y Filipinas) alcanzaron a fines del siglo
XIX, debido al aporte inmigratorio proveniente de Europa y al resurgimiento de
la agricultura. La intervención de EE.UU. en la guerra por la independencia de
Cuba provoca la derrota de España y su colonialismo, así el modernismo surge
como la necesidad de una renovación estética que muestre la independencia
cultural de los países latinoamericanos.
Basado en el sentimiento de libertad y en
la exaltación de lo subjetivo, el
Modernismo busca la perfección de la forma, la innovación, la perfección, la
simbiosis de distintas artes (música-pintura-literatura) como exaltación de una
misma y única belleza puesta de manifiesto en la esencia y el matiz de efectos
y símbolos. Además, el Modernismo se basa en ciertos principios del
Parnasianismo y el Simbolismo. Del primero toma los temas de la Grecia clásica,
mientras que del segundo toma la musicalidad como primera condición de la
poesía y el gran uso de imágenes sensoriales y símbolos de elegancia plástica.
El Modernismo, asimismo, renueva la expresión mediante el uso de de sinestesias
y la creación de nuevos metros y estrofas, y se remonta en el tiempo hacia la
Grecia apolínea o la Francia dieciochesca. Finalmente, el Modernismo exalta la
libertad creadora y manifiesta una visión cosmopolita. Se tratan temas el amor
y el erotismo, el escapismo, lo hispano, etc.
Rubén Darío es el iniciador y máximo
representante del Modernismo. Nació en Metapa, Nicaragua el 18 de enero de
1867, bajo el nombre de Félix Rubén García Sarmiento. Durante sus primeros años
estudió con los jesuitas y a los 14 años publicó poesías en los periódicos
nicaragüenses con el seudónimo de Rubén Darío. Durante 1882-1886 su vida
transcurre en El Salvador. Su poesía, en esta etapa, se ajusta a los cánones
románticos. En 1886 llegó a Chile, donde trabaja como periodista y se une a la
juventud intelectual chilena, quienes le permiten conocer la poesía parnasiana
y simbolista. En 1887 publica Abrojos y en 1888 Rimas. Estas obras presentan
todavía un corte romántico pero se vislumbran tonos parnasianos. En 1888
también publica Azul..., la primera obra que cambia el rumbo de las letras
hispánicas y lo convierte en un poeta reconocido en España. En 1890 Rubén
contrajo matrimonio con Rafaela Contreras, quien muere en 1893, lo que hace que
luego se case con Rosario Emelina Murillo. De 1893-1898 Darío permanece en
Buenos Aires, donde publica varios artículos sobre la poesía francesa en La
Nación. En Bs. As desarrolla una “nueva forma” de expresión basada en
procedimientos parnasianos y simbolistas: con musicalidad, sinestesias,
cromatismos, símbolos de elegancia plástica y transposiciones de otras artes.
En 1896 publica Los Raros y Prosas Profanas. De 1898 a 1916 Darío es recibido
en América y Europa constantemente y publica varias obras: Cantos de vida y
esperanza (1905), El canto errante (1907), Poema de Otoño (1910) y El oro de
Mallorca (1913). Finalmente muere en Nicaragua el 6 de febrero de 1916.
En el poema “Sinfonía en gris mayor”,
Rubén Darío presenta desde el título una idea de depresión en todo el conjunto
al adjudicarle al sustantivo ‘sinfonía’ el adjetivo cromático ‘gris’, el cual
usualmente representa tristeza y aflicción. La palabra ‘mayor’, a su vez, al
acompañar a dicho adjetivo le confiere una calidad de nota musical a la palabra
‘gris’, que junto a ‘sinfonía’ carga al título con un gran tinte musical. Por
otra parte, al hacer uso del adjetivo ‘mayor’, Darío confiere una fuerza
imponente al título, que no hubiera sido lograda con el uso de la palabra
‘menor’ por ejemplo. Sin embargo, el
título podría ser interpretado de una manera completamente distinta, haciendo
referencia a la experiencia positiva de una persona (referida como sinfonía)
que se encuentra ya en la vejez (interpretada por la utilización del color
‘gris’, el cual hace referencia a la pérdida de coloración del cabello en el
transcurso de la vida). Así el título anticiparía un poema que relata las
experiencias alegres o ‘mayores’ de un anciano, presentadas con gran
musicalidad. En cada caso la interpretación del título tendrá relación con
quién lo lea. La sinestesia encerrada en el título (sinfonía es una imagen
auditiva mientras que gris es cromática) permite traducir un sinfín de
impresiones creadas por las imágenes sensoriales.
En cuanto a los aspectos formales, es
decir versificación y musicalidad, la poesía cuenta con treinta-y-tres versos
divididos en ocho estrofas de cuatro versos cada una, con excepción de la
tercera estrofa que cuenta con cinco versos. Cada verso posee doce sílabas, con
excepción del verso 2 que posee trece, y la uniformidad métrica se mantiene
gracias al uso de licencias como el hiato y la sinalefa, vista en versos 1, 5 y
18 (‘como un’, ‘la espuma’). Las palabras finales del verso son graves en su
mayoría, manteniendo estático el número de sílabas, aunque se encuentran
algunas agudas (‘cenit’ en verso 6 o ‘clarín’ en verso 8) que suman una sílaba
al recuento silábico final del verso permitiendo mantener la uniformidad.
La rima del poema es asonante y está dada
entre versos pares desde el comienzo hasta la tercera estrofa, a partir de la
cual la rima pasa a encontrarse entre versos impares debido a la adición de un
quinto verso. La composición poética adquiere ritmo mediante la puntuación
utilizada tanto en las primeras estrofas como en las últimas. Además, los
recursos de hipérbaton (versos 11-13, 22-23) y encabalgamiento (versos 3-4,
29-29, 30-31), así como también la enumeración (versos 13, 20-21, 23), la
anáfora (versos 5-7, 15-16), y la asonancia (versos 1, 2), otorgan al poema un
ritmo, una continuidad y una musicalidad característicos de la poesía
modernista, que facilitan e incentivan la lectura y el disfrute por parte del
lector, mientras que exponen la versatilidad del poeta a la hora de utilizar el
vocabulario y la sintaxis.
A lo largo del poema se presenta la
imagen de un viejo marinero sentado cerca del mar, quien observa el tranquilo
entorno y se hunde en pensamientos acerca de “un vago, lejano, brumosos país”.
La utilización de metáforas, tanto puras como impuras, desde el primer verso,
permite a Rubén Darío describir este entorno, confiriéndole un sentimiento de
desánimo al poema, y mostrar la simbiosis de distintas artes que se pueden
distinguir en la naturaleza. En la metáfora pura usada en el verso 1 junto a
una comparación, se caracteriza al mar
como un espejo (“vasto cristal azogado”) que, como es notado en las metáforas
de los versos 2, 4 y 9, posee un “vientre de plomo” y refleja el cielo, el cual
está representado como una “lámina… de cinc” o “fondo bruñido de pálido gris”.
Estas alegorías incluyen imágenes visuales cromáticas vívidas que hacen alusión
al sentimiento depresivo del poema, ya que utilizan palabras como ‘azogado’,
‘cinc’, ‘gris’, ‘plomo’ que confieren nociones oscuras al lector e incentivan
una idea de tristeza en éste. Además, en el poema se incluyen otras metáforas
(versos 8, 31, 33) con referencia al viento y a la cigarra que acompañan al
marinero y que aluden a otro tipo de arte, la música, mediante la utilización
de imágenes sonoras como ‘ronca guitarra’, ‘cuerda’, ‘violín’, ‘clarín’. Esta referencia a otras
artes es característica del modernismo. Las metáforas, junto a las
comparaciones de verso 1 y 5, confieren características de objeto a elementos naturales
a la vez que otorgan melancolía al poema, exteriorizando el sentimiento del
personaje.
Los diversos elementos naturales que
aparecen en el texto, se encuentran modificados por la utilización de
prosopopeyas (verso 3, 6, 10, 17, 19, 31, 32). Se puede observar que, en las
primeras prosopopeyas, se le confiere vida a objetos abióticos, lo que
posibilita a Rubén Darío una descripción más profunda del ambiente que rodea al
personaje al mismo tiempo que lo ayuda en la creación del sentimiento general
del poema mediante la utilización de verbos cargados de una connotación
negativa y de tristeza (descansa, gemir). A su vez, las prosopopeyas son
utilizadas para indicar características del marinero, como es el caso de ‘los
tifones…le han visto bebiendo su frasco de gin’ (verso 17) o ‘la espuma…conoce
su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su
blusa de dril’ (versos 20-21). El uso, en el último caso, de una prosopopeya
seguida de una enumeración en donde los sustantivos aparecen adjetivados, de
manera directa o indirecta, e incluidos en estructuras simétricas, confiere
musicalidad y ritmo al contenido a la vez que otorga verosimilitud a la
descripción del marinero, ya que sugiere una relación larga existente entre el
personaje y los elementos que lo rodean. La soledad del hombre es sugerida
sutilmente al mencionar a la naturaleza como la única conocedora de las
características y comportamientos del marinero. Sin embargo, la característica
solitaria de éste es denotada también mediante la animalización realizada
(versos 14, 26), en donde se refiere al marinero con el sustantivo ‘lobo’. Este
animal, usualmente asociado con connotaciones negativas y la soledad,
contribuye al entorno ‘gris’ del poema.
La utilización de imágenes sensoriales en
la composición poética muestra la riqueza sensorial que Rubén Darío, como poeta
modernista, adoptó de simbolistas e impresionistas. Estas imágenes, algunas de
las cuales fueron mencionadas anteriormente, son en su mayoría cromáticas
(versos 4, 5, 19, 27) o visuales (versos 9, 15, 18), aunque también se pueden
ver auditivas (versos 31, 33). En versos 8, 24 y 28 la combinación de dos tipos
de imágenes conforma sinestesias que ahondan la continua descripción presente
en el poema y son solidarias con la carga semántica, tal como las antítesis de
los versos 5 y 6 (sol/opaco, enfermo/cenit). La característica moderna de Rubén
Darío se aprecia también en el exotismo de los versos 15-16, mientras que la
complejidad de la lengua que Darío es capaz de utilizar se muestra a través del
uso de epítetos (versos 15,16) y de verbos participios (sentado) y gerundios
(fumando, pensando) que señalan perpetuidad y continuidad. Se realiza en el
poema, mediante el uso del vocabulario amplio, una contraposición entre el
pasado dinámico del marinero y la tranquilidad del presente, en donde todo es
monótono y continuo.
La repetición de estructuras (‘lejano,
brumoso país’ y ‘la siesta del trópico’) crean, en la última parte del poema,
una noción de ‘sueño’ en el momento en que “el lobo se aduerme”. El hecho de
que ambas frases se repitan resalta su importancia en el texto y alude a un
recuerdo del viejo marinero en horas de la tarde. Sin embargo, la idea de
‘siesta’ puede relacionarse también con una connotación negativa si es
considerada como ‘muerte’. Así en las últimas dos estrofas se podría ver la
muerte del viejo marinero que mientras este se “aduerme” un “enorme
esfumino…borra el confín”.
El tema y sentido del poema es claro.
Rubén Darío se aleja de lo objetivo para realizar una composición subjetiva en
donde el tema principal sea la nostalgia del tiempo perdido y la melancolía.
Esta carga de significado se hace presente a través de los campos semánticos
presentados: cinc/gris/opaco/enfermo/plomo; vago/lejano/ esfumino/viejo. El
campo semántico de la naturaleza (mar/cielo/pájaros/sol/viento/
playas/tifones/espuma) es esencial para la descripción que Darío realiza del
entorno. El vocabulario utilizado, junto con los diversos recursos, muestra
además la tristeza del personaje en contraste con elementos que son
relacionados con vida y alegría.
El título “Sinfonía en gris mayor” está,
entonces, profundamente ligado al tema
y concepto que domina la poesía. Se puede decir, así, que el título opera como
un indicio de lo que se encontrará en el texto.
domingo, 18 de agosto de 2013
Rubén Darío y el Modernismo.
¿QUIÉN FUE RUBÉN DARÍO?
Rubén Darío, seudónimo del gran poeta
nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, iniciador y máximo representante del
Modernismo. Casi por azar nació
Rubén en una pequeña ciudad llamada
Metapa en 1867, pero al mes de su alumbramiento pasó a residir a León, con su
madre, Rosa Sarmiento, y su padre, Manuel García, una pareja conflictiva y
desamorada. Al poco tiempo, Darío, pasó
a vivir con los tíos de su madre, los cuales habían perdido recientemente una
niña y lo acogieron como sus verdaderos padres.
Con una dichosa facilidad para el ritmo y
la rima creció Rubén Darío en medio de turbulentas disputas familiares. Llevó
una vida desordenada y llena de excesos. Viajó por muchos países europeos y
americanos haciendo conocido su nombre y su obra. Fue el encargado de difundir
al movimiento modernista. Además de poeta, desarrolló actividades como
periodista y diplomático.
Enteramente inquieto e insatisfecho, ambicioso
de placer y de vida, angustiado ante el dolor y la idea de la muerte, Darío
pasa frecuentemente del derroche a la miseria, del optimismo frenético al
pesimismo desesperado, entre drogas, mujeres y alcohol, como si buscara en la
vida la misma sensación de originalidad que en la poesía.
En
1914, a su paso por Nueva York, su vida se pone en peligro por una pulmonía,
enfermo y con una tristeza muy profunda, regresa a Nicaragua. Muere en la ciudad de León el 6 de febrero de 1916.
La poesía modernista
Su poesía, tan bella como culta, musical y
sonora, influyó en centenares de escritores. Darío fue uno de los grandes
renovadores del lenguaje poético. Los elementos básicos de su poética los
podemos encontrar en los prólogos de algunas de sus obras: “Prosas profanas”, “Cantos de vida y
esperanza” y “El canto errante”. Es
fundamental la búsqueda de la belleza que se encuentra oculta en la realidad.
Para Rubén, el poeta tiene la misión de hacer comprensible al resto de los
hombres el lado inexplicable de la realidad. Para descubrir este lado, el poeta
cuenta con la metáfora y el símbolo como herramientas principales. Se escapa hacia escenarios fantásticos, mitológicos, refinados y exóticos; alejados espacial y
temporalmente de su contexto.
Los modernistas se alejan de la realidad
para entregarse únicamente a la creación, siempre con el fin de plasmar un
ideal de belleza. Se trata de una poesía
que busca principalmente, la perfección en su forma. Adoptan nuevos
metros e incorporan palabras de uso poco frecuente. Se preocupan mucho por la
musicalidad, sonoridad y tonalidad de las palabras en la construcción de sus
poemas.
Análisis del Poema Sinfonía en Gris Mayor.
SINFONIA
EN GRIS MAYOR
1. En este poema aparece la unión del arte literario con el musical y
el plástico. En primer lugar, esta unión está presente ya desde el título: se
trata del título de un poema (arte literario), que incluye un vocablo del campo
semántico "música" (sinfonía), otro del campo semántico visual
(gris), y junto con ésta, otro término referente a la música: "gris
mayor" es una expresión sinestesia, que une aspectos percibidos por dos
sentidos distintos, la vista y el oído.
En
cuanto a lo pictórico, lo más evidente es el trabajo constante del poeta para
teñir de gris el poema, color asociado convencionalmente a la melancolía: vemos
cómo tanto el paisaje como el personaje participan de este mismo color/estado
de ánimo. El mar se compara con un "cristal azogado", el cielo se
metaforiza en una "lámina de zinc", tiene un "pálido gris";
las olas se personifican con un "vientre de plomo", lo que alude
tanto al color como a la pesadez; y en este paisaje, el personaje del marinero
está fumando, lo que trae la imagen visual del gris del humo; está recordando
un "brumoso" país, que puede ser brumoso tanto por su ubicación
geográfica (algún país escandinavo, por ejemplo), como por el modo de
recordarlo del marinero, vagamente. En la vida del personaje, lo cálido y lo
vital pertenecen al tiempo anterior: los rayos de fuego del sol de Brasil, la
tarde en que partió su bergantín; el ahora se identifica con lo gris y lo
soñoliento.
2. Las imágenes visuales:
• Cielo de zinc
• Pálido gris
• Vidrio redondo y opaco
• La espuma impregnada de yodo y
salitre
• Todo lo envuelve la gama de gris
Las
sensaciones se nos han transmitido a través de imágenes visuales que funcionan
como las pinceladas que el pintor impresionista hace en el lienzo y que luego
son difuminadas. Todas estas imágenes visuales reflejan el dolor, la tristeza, la soledad, el
abandono, el acabamiento, la muerte, con lo que el sueño del marinero puede
simbolizar la muerte del marinero. Esta idea se refuerza con la abundancia de
sensaciones cromáticas, sobre todo la tonalidad del gris a la que hemos aludido
anteriormente
3. En cuanto a las rimas, podríamos
decir que abusa de las rimas agudas, también muy criticadas por los tratadistas
clásicos ya que para ellos son muy vulgares y fáciles de hacer.
En
lo referente al ritmo, destaca por un ritmo externo muy marcado, basado en
elementos morfosintácticos, y cuya finalidad es principalmente musical.
El
ritmo se basa en la medida exacta de todos los versos, 12 sílabas, y
simétricamente dividido en dos hemistiquios de seis versos cada uno. También
viene dado por la repetición simétrica de la rima (- A - A...)
Otro
elemento que condiciona el ritmo del poema es la abundancia de palabras agudas
al final de todos los versos pares, al igual que la abundancia de palabras
esdrújulas en número superior al que se utiliza en el lenguaje ordinario. Así,
por ejemplo, nos encontramos en la primera estrofa con palabras como “Lámina”,
“pájaros”, “pálido”... Este uso profuso de palabras esdrújulas es signo
inequívoco del modernismo. Rubén Darío consideraba que las palabras esdrújulas
aportaban una mayor musicalidad al poema, al llevar dos sílabas átonas después
de la tónica, y conceden un tono más cadencioso. De esto se deduce que el
modernismo toma las esdrújulas como elementos para marcar el ritmo.
SEGUNDO ANÁLISIS
El
Modernismo es un movimiento literario que surge a fines del siglo XIX,
aproximadamente hacia 1880, y finaliza luego de tres décadas en 1910. El
panorama histórico que enmarca este movimiento está caracterizado por la
estructura interna y el desarrollo económico que los países hispanoamericanos
(con excepción de Cuba, Puerto Rico y Filipinas) alcanzaron a fines del siglo
XIX, debido al aporte inmigratorio proveniente de Europa y al resurgimiento de
la agricultura. La intervención de EE.UU. en la guerra por la independencia de
Cuba provoca la derrota de España y su colonialismo, así el modernismo surge
como la necesidad de una renovación estética que muestre la independencia
cultural de los países latinoamericanos.
Basado en el sentimiento de libertad y en
la exaltación de lo subjetivo, el
Modernismo busca la perfección de la forma, la innovación, la perfección, la
simbiosis de distintas artes (música-pintura-literatura) como exaltación de una
misma y única belleza puesta de manifiesto en la esencia y el matiz de efectos
y símbolos. Además, el Modernismo se basa en ciertos principios del
Parnasianismo y el Simbolismo. Del primero toma los temas de la Grecia clásica,
mientras que del segundo toma la musicalidad como primera condición de la
poesía y el gran uso de imágenes sensoriales y símbolos de elegancia plástica.
El Modernismo, asimismo, renueva la expresión mediante el uso de de sinestesias
y la creación de nuevos metros y estrofas, y se remonta en el tiempo hacia la
Grecia apolínea o la Francia dieciochesca. Finalmente, el Modernismo exalta la
libertad creadora y manifiesta una visión cosmopolita. Se tratan temas el amor
y el erotismo, el escapismo, lo hispano, etc.
Rubén Darío es el iniciador y máximo
representante del Modernismo. Nació en Metapa, Nicaragua el 18 de enero de
1867, bajo el nombre de Félix Rubén García Sarmiento. Durante sus primeros años
estudió con los jesuitas y a los 14 años publicó poesías en los periódicos
nicaragüenses con el seudónimo de Rubén Darío. Durante 1882-1886 su vida
transcurre en El Salvador. Su poesía, en esta etapa, se ajusta a los cánones
románticos. En 1886 llegó a Chile, donde trabaja como periodista y se une a la
juventud intelectual chilena, quienes le permiten conocer la poesía parnasiana
y simbolista. En 1887 publica Abrojos y en 1888 Rimas. Estas obras presentan
todavía un corte romántico pero se vislumbran tonos parnasianos. En 1888
también publica Azul..., la primera obra que cambia el rumbo de las letras
hispánicas y lo convierte en un poeta reconocido en España. En 1890 Rubén
contrajo matrimonio con Rafaela Contreras, quien muere en 1893, lo que hace que
luego se case con Rosario Emelina Murillo. De 1893-1898 Darío permanece en
Buenos Aires, donde publica varios artículos sobre la poesía francesa en La
Nación. En Bs. As desarrolla una “nueva forma” de expresión basada en
procedimientos parnasianos y simbolistas: con musicalidad, sinestesias,
cromatismos, símbolos de elegancia plástica y transposiciones de otras artes.
En 1896 publica Los Raros y Prosas Profanas. De 1898 a 1916 Darío es recibido
en América y Europa constantemente y publica varias obras: Cantos de vida y
esperanza (1905), El canto errante (1907), Poema de Otoño (1910) y El oro de
Mallorca (1913). Finalmente muere en Nicaragua el 6 de febrero de 1916.
En el poema “Sinfonía en gris mayor”,
Rubén Darío presenta desde el título una idea de depresión en todo el conjunto
al adjudicarle al sustantivo ‘sinfonía’ el adjetivo cromático ‘gris’, el cual
usualmente representa tristeza y aflicción. La palabra ‘mayor’, a su vez, al
acompañar a dicho adjetivo le confiere una calidad de nota musical a la palabra
‘gris’, que junto a ‘sinfonía’ carga al título con un gran tinte musical. Por
otra parte, al hacer uso del adjetivo ‘mayor’, Darío confiere una fuerza
imponente al título, que no hubiera sido lograda con el uso de la palabra
‘menor’ por ejemplo. Sin embargo, el
título podría ser interpretado de una manera completamente distinta, haciendo
referencia a la experiencia positiva de una persona (referida como sinfonía)
que se encuentra ya en la vejez (interpretada por la utilización del color
‘gris’, el cual hace referencia a la pérdida de coloración del cabello en el
transcurso de la vida). Así el título anticiparía un poema que relata las
experiencias alegres o ‘mayores’ de un anciano, presentadas con gran
musicalidad. En cada caso la interpretación del título tendrá relación con
quién lo lea. La sinestesia encerrada en el título (sinfonía es una imagen
auditiva mientras que gris es cromática) permite traducir un sinfín de
impresiones creadas por las imágenes sensoriales.
En cuanto a los aspectos formales, es
decir versificación y musicalidad, la poesía cuenta con treinta-y-tres versos
divididos en ocho estrofas de cuatro versos cada una, con excepción de la
tercera estrofa que cuenta con cinco versos. Cada verso posee doce sílabas, con
excepción del verso 2 que posee trece, y la uniformidad métrica se mantiene
gracias al uso de licencias como el hiato y la sinalefa, vista en versos 1, 5 y
18 (‘como un’, ‘la espuma’). Las palabras finales del verso son graves en su
mayoría, manteniendo estático el número de sílabas, aunque se encuentran
algunas agudas (‘cenit’ en verso 6 o ‘clarín’ en verso 8) que suman una sílaba
al recuento silábico final del verso permitiendo mantener la uniformidad.
La rima del poema es asonante y está dada
entre versos pares desde el comienzo hasta la tercera estrofa, a partir de la
cual la rima pasa a encontrarse entre versos impares debido a la adición de un
quinto verso. La composición poética adquiere ritmo mediante la puntuación
utilizada tanto en las primeras estrofas como en las últimas. Además, los
recursos de hipérbaton (versos 11-13, 22-23) y encabalgamiento (versos 3-4,
29-29, 30-31), así como también la enumeración (versos 13, 20-21, 23), la
anáfora (versos 5-7, 15-16), y la asonancia (versos 1, 2), otorgan al poema un
ritmo, una continuidad y una musicalidad característicos de la poesía
modernista, que facilitan e incentivan la lectura y el disfrute por parte del
lector, mientras que exponen la versatilidad del poeta a la hora de utilizar el
vocabulario y la sintaxis.
A lo largo del poema se presenta la
imagen de un viejo marinero sentado cerca del mar, quien observa el tranquilo
entorno y se hunde en pensamientos acerca de “un vago, lejano, brumosos país”.
La utilización de metáforas, tanto puras como impuras, desde el primer verso,
permite a Rubén Darío describir este entorno, confiriéndole un sentimiento de
desánimo al poema, y mostrar la simbiosis de distintas artes que se pueden
distinguir en la naturaleza. En la metáfora pura usada en el verso 1 junto a
una comparación, se caracteriza al mar
como un espejo (“vasto cristal azogado”) que, como es notado en las metáforas
de los versos 2, 4 y 9, posee un “vientre de plomo” y refleja el cielo, el cual
está representado como una “lámina… de cinc” o “fondo bruñido de pálido gris”.
Estas alegorías incluyen imágenes visuales cromáticas vívidas que hacen alusión
al sentimiento depresivo del poema, ya que utilizan palabras como ‘azogado’,
‘cinc’, ‘gris’, ‘plomo’ que confieren nociones oscuras al lector e incentivan
una idea de tristeza en éste. Además, en el poema se incluyen otras metáforas
(versos 8, 31, 33) con referencia al viento y a la cigarra que acompañan al
marinero y que aluden a otro tipo de arte, la música, mediante la utilización
de imágenes sonoras como ‘ronca guitarra’, ‘cuerda’, ‘violín’, ‘clarín’. Esta referencia a otras
artes es característica del modernismo. Las metáforas, junto a las
comparaciones de verso 1 y 5, confieren características de objeto a elementos naturales
a la vez que otorgan melancolía al poema, exteriorizando el sentimiento del
personaje.
Los diversos elementos naturales que
aparecen en el texto, se encuentran modificados por la utilización de
prosopopeyas (verso 3, 6, 10, 17, 19, 31, 32). Se puede observar que, en las
primeras prosopopeyas, se le confiere vida a objetos abióticos, lo que
posibilita a Rubén Darío una descripción más profunda del ambiente que rodea al
personaje al mismo tiempo que lo ayuda en la creación del sentimiento general
del poema mediante la utilización de verbos cargados de una connotación
negativa y de tristeza (descansa, gemir). A su vez, las prosopopeyas son
utilizadas para indicar características del marinero, como es el caso de ‘los
tifones…le han visto bebiendo su frasco de gin’ (verso 17) o ‘la espuma…conoce
su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su
blusa de dril’ (versos 20-21). El uso, en el último caso, de una prosopopeya
seguida de una enumeración en donde los sustantivos aparecen adjetivados, de
manera directa o indirecta, e incluidos en estructuras simétricas, confiere
musicalidad y ritmo al contenido a la vez que otorga verosimilitud a la
descripción del marinero, ya que sugiere una relación larga existente entre el
personaje y los elementos que lo rodean. La soledad del hombre es sugerida
sutilmente al mencionar a la naturaleza como la única conocedora de las
características y comportamientos del marinero. Sin embargo, la característica
solitaria de éste es denotada también mediante la animalización realizada
(versos 14, 26), en donde se refiere al marinero con el sustantivo ‘lobo’. Este
animal, usualmente asociado con connotaciones negativas y la soledad,
contribuye al entorno ‘gris’ del poema.
La utilización de imágenes sensoriales en
la composición poética muestra la riqueza sensorial que Rubén Darío, como poeta
modernista, adoptó de simbolistas e impresionistas. Estas imágenes, algunas de
las cuales fueron mencionadas anteriormente, son en su mayoría cromáticas
(versos 4, 5, 19, 27) o visuales (versos 9, 15, 18), aunque también se pueden
ver auditivas (versos 31, 33). En versos 8, 24 y 28 la combinación de dos tipos
de imágenes conforma sinestesias que ahondan la continua descripción presente
en el poema y son solidarias con la carga semántica, tal como las antítesis de
los versos 5 y 6 (sol/opaco, enfermo/cenit). La característica moderna de Rubén
Darío se aprecia también en el exotismo de los versos 15-16, mientras que la
complejidad de la lengua que Darío es capaz de utilizar se muestra a través del
uso de epítetos (versos 15,16) y de verbos participios (sentado) y gerundios
(fumando, pensando) que señalan perpetuidad y continuidad. Se realiza en el
poema, mediante el uso del vocabulario amplio, una contraposición entre el
pasado dinámico del marinero y la tranquilidad del presente, en donde todo es
monótono y continuo.
La repetición de estructuras (‘lejano,
brumoso país’ y ‘la siesta del trópico’) crean, en la última parte del poema,
una noción de ‘sueño’ en el momento en que “el lobo se aduerme”. El hecho de
que ambas frases se repitan resalta su importancia en el texto y alude a un
recuerdo del viejo marinero en horas de la tarde. Sin embargo, la idea de
‘siesta’ puede relacionarse también con una connotación negativa si es
considerada como ‘muerte’. Así en las últimas dos estrofas se podría ver la
muerte del viejo marinero que mientras este se “aduerme” un “enorme
esfumino…borra el confín”.
El tema y sentido del poema es claro.
Rubén Darío se aleja de lo objetivo para realizar una composición subjetiva en
donde el tema principal sea la nostalgia del tiempo perdido y la melancolía.
Esta carga de significado se hace presente a través de los campos semánticos
presentados: cinc/gris/opaco/enfermo/plomo; vago/lejano/ esfumino/viejo. El
campo semántico de la naturaleza (mar/cielo/pájaros/sol/viento/
playas/tifones/espuma) es esencial para la descripción que Darío realiza del
entorno. El vocabulario utilizado, junto con los diversos recursos, muestra
además la tristeza del personaje en contraste con elementos que son
relacionados con vida y alegría.
El título “Sinfonía en gris mayor” está,
entonces, profundamente ligado al tema
y concepto que domina la poesía. Se puede decir, así, que el título opera como
un indicio de lo que se encontrará en el texto.
miércoles, 24 de julio de 2013
Sinfonía en gris mayor. Rubén Darío
El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín...
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín...
La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico. La vieja cigarra
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
Rubén Darío, 1891
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)