domingo, 12 de mayo de 2013

Texto: "Soledad" Juan José Morosoli.


SOLEDAD
Domínguez llegaba recién de las lagunas cortadas, con la ración para el caballo. Era su única tarea. Iba allá todos los días a recoger gramilla de superficie, y hojas de parietaria de los troncos podridos de los sauces, para darle a su viejo caballo. Era éste un animal sin dientes, bichoco y con los ojos opacos de nubes lechosas. Pero era también la única cosa viva que tenía Domínguez, para ocuparse de algo en la vida. Después de alimentarse él, no tenía nada, absolutamente nada de qué ocuparse. Estas hierbas que Domínguez traía a su caballo, eran el único alimento que el pobre animal podía comer. Enflaquecía a ojos vistas y era seguro que no salvaría con vida el invierno que comenzaba.
Ahora que había terminado con la tarea de racionar el caballo, Domínguez acercó la silla petisa, de asiento de cuero de vaca, hasta las tunas, se sentó y empezó el mate dulce. Era el desayuno.
Pero no tenía azúcar. Hacía dos días que desayunaba, almorzaba y cenaba con mate dulce y el azúcar se había terminado.
Pensó si iría a lo de un sobrino que tenía del otro lado del pueblo a procurarse algún alimento.
No tenía deseos de ir, porque el sobrino, junto con algún trozo de carne, gustaba darle consejos. Siempre le decía que parecía mentira que siendo tan viejo no hubiera aprendido a vivir. Y Domínguez se tenía "que olvidar sus canas y sujetarse las manos para que no se le estrellaran en los cachetes del mocoso".
Sí. No deseaba ir. Pero dos días sin comer ablandan el cogote... Tal vez podía pedir fiado en el boliche nuevo. Pero a lo mejor el bolichero nuevo estaba avisado por los bolicheros viejos... a los que Domínguez tenía "marcados y contramarcados". Y no es que fuera mal pagador. Lo que pasaba es que la pensión era muy chica. Y que cuando él cobraba se olvidaba que debía y se iba a comprar al centro con la piara en la mano.
Además por tres o cuatro días le gustaba ver vino, queso y dulce en la mesa.
Fue entonces que oyó el tambor y el clarín del circo. Un payaso jinete en un elefante andaba por las calles anunciando la función de la noche. Recordó enseguida que el hijo menor de Umpiérrez había pasado por allí, arrastrando una bolsa de gatos -una gata parida con seis gatitos- camino del circo.
-¿Qué herejías le andas haciendo a esos bichos? -le preguntó.
-Los llevo al circo... Compran gatos, perros y caballos, para darle de comer a las fieras...
Domínguez miró al fondo del terreno donde estaba el caballo viejo.
Que el animal estaba cerca del fin no había duda...
-Habrá que enterrarlo, pensó. Sacarlo de allí en una rastra... Pagar por ese trabajo. . . La policía siempre aparecía en esos casos... El rancho estaba en la "planta urbana"... Un caballo muerto es un problema bárbaro.. . Si no estuviera en la planta urbana se muere y se lo comen los cuervos... Pero... Lo volvió a mirar y lo hallaba cada vez más flaco...
Se paró con la yerba del mate sin mojar todavía. Se acercó al animal. Sobre los ojos tenía dos pozos como dos nueces... En el hocico empezaba a prosperar una granazón como una eczema fina y supurante. De noche tosía como un hombre. . . Algunos días ni las yerbas de la laguna comía... Pensándolo bien, con matarlo se le hacía un favor... Porque era evidente que se estaba muriendo en pie.. .
Pero morirse porque a uno le llegó la hora, o porque quién sabe quién lo ordena, es una cosa y que a uno lo maten para darle de comer a los bichos que hacen prueba, es Otra cosa...
Está bien.
El caballo viene hacia él. Siempre hace así. Se queda al lado hasta que él se vuelve hacia el rancho y entonces lo va empujando cariñosamente con la cabeza calzada en sus espaldas...
Es lo que hace ahora.
De tardecita salió. Ya había resuelto todo.
La resolución era esta: irse al boliche nuevo a pedir fiado. Si el hombre le fiaba, bien. Si no, iría al circo. ¿Qué iba a hacer?
-Bueno -le dijo al bolichero- yo soy Domínguez, el que vive en el rancho aquel... Soy pensionista pero todavía no vino el pago... necesito gastar dos o tres pesos...
Y agregó solemne:
-Si quiere saber cómo cumplo mis compromisos, pregunte en los otros boliches... Cuido más mi nombre que mi ropa... Y tengo fama de aseao.. .
Sonrió y esperó la respuesta.
Pero el otro también era especial. Le dijo lo siguiente:
-Mire, señor Domínguez, siento mucho no poderle fiar, porque usted se ve que es bueno derecho, y porque es pensionista además... a mí la gente pensionista, me gusta mucho. Pero mi capital son cien pesos... Cuando tenga más capital venga no más... ¿oyó?
Se dio vuelta y se fue.
-Si algún día tengo plata, -se dijo- lo que es a éste no le compro nada... Se ve que es un desconfiado número uno...
Entre aquel olor a pasto, orines y carne podrida estaban las jaulas.
El iba por el corredor a oscuras. Las jaulas estaban a los lados. Se sentían movimientos y quejidos y ronquidos, pero no se veía nada. Sólo cuando se paró a hablar con el hombre vio ocho o diez puntos azules, como bocones con luz, que sin duda serían los ojos de los leones o de los tigres.
-Vengo a vender un caballo. Medio grande -dijo.
-¿Gordo?
-No. Viejo... Caballo viejo gordo no hay... Pero es un caballo sano...
-Ocho pesos -contestó el otro. Domínguez preguntó:
-Dígame una cosa: ¿Cuánto vale un cuero?
-¿Usted viene a vender un cuero o un caballo?
-Un caballo.
-Bueno, si quiere lo trae sin cuero... Y ocho pesos... Y hoy, tiene que ser hoy... Pasado mañana nos vamos...
-¿Ustedes lo van a buscar?
-No, lo trae usted, hoy. Pasado mañana nos vamos.
Lo trajo. Venían despacio. Muy despacio. Casi nadie se daba cuenta de que caminaban. Iban en la oscuridad como otra oscuridad que caminaba.
El caballo le había calzado la cabeza en la espalda, como empujándolo, pero sin duda para no perderse. . .
Domínguez sentía la cabeza en la espalda como un dolor que le llegaba del caballo.
Entró. Los bichos parecieron enloquecerse. Sabían que aquello era la comida.
Lo entregó allí en el corredor lleno de olores ácidos y rugidos.
-¿Cómo lo matan? -preguntó.
-Con eso.
El hombre, con una pequeña linterna señaló un marrón enorme lleno de sangre y pelos.
-¿Ahora?
-Sí, antes de la función. Los leones son viejos... Matamos el caballo delante de ellos y no les damos de comer... Cuando entran al circo parecen leones jóvenes.
Le dio los ocho pesos.
Domínguez empezó a caminar por el corredor a oscuras como borracho.
Salió a la noche. Estaba enfermo. Con náuseas.
Entró en el primer boliche, tomó dos o tres cañas y después rumbeó hacia el mercado. Al fin llegó al rancho.
En medio de la noche sentía los ecos de la banda. Después los rugidos y aplausos y música otra vez. En el cielo la estrella de luces del circo se levantaba como un barco detenido.
Era muy tarde. Ahora ya no sentía nada ni estaba la estrella de luces. La noche se había vaciado de golpe y en ella quedaba solamente él, al lado de las tunas, con un fuego apagado y un asado que no había comido, esperando que amaneciera.
No fumaba, no pensaba, no estaba triste, no hacía nada más que estar en la noche, hasta que se dio cuenta que era una bobada esperar que amaneciera.
No tenía nada que hacer. Ni traer pasto de la laguna.
Ya nunca, nunca, lo que se dice nunca, tendría más nada que hacer.
Nada. Nada.
Entonces se puso a llorar.
J. J. Morosoli
Tierra y tiempo - Cuentos
Lectores de la Banda Oriental
Montevideo, noviembre de 1982

lunes, 6 de mayo de 2013

Mito


Mito

En lugar  de tratar al mito en la acepción usual del término, es decir, en cuanto fábula, invención, ficción, se establece  hace más de medio siglo una nueva perspectiva en donde, por el contrario, es considerado una historia verdadera porque es sagrada, ejemplar y significativa.
Este término se utiliza en la actualidad tanto en el sentido de ficción o ilusión como en el sentido de tradición sagrada, revelación primordial o modelo ejemplar.
Definición: El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos. Este cuenta cómo, gracias a las hazañas de seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, se ésta la realidad total, el Cosmos, o solamente un fragmento (una isla, un vegetal, un animal, un comportamiento humano, institución, etc.)
Es pues, el relato de una CREACIÓN. Se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser.  El mito no habla de lo que ha sucedido realmente. Sus personajes son sobrenaturales. Se les conoce por lo que  han hecho en el tiempo prestigioso de los comienzos. Los mitos revelan la actividad creadora y desvelan la sacralidad de sus obras.  Describen las diversas, y a veces dramáticas, irrupciones de lo sagrado en el mundo.
Es esta irrupción de lo sagrado la que fundamenta realmente el mundo y la que le hace tal como es hoy día.  El mito se considera como una historia sagrada, y por lo tanto verdadera, puesto que se refiere siempre a realidades. El mito cosmogónico es verdadero porque la existencia del mundo está allí para probarlo; el mito del origen de la muerte es igualmente verdadero, puesto que la mortalidad del hombre lo prueba, y así sucesivamente.  La función principal del mito es revelar los modelos ejemplares de todos los ritos y actividades humanas significativas: alimentación, matrimonio, trabajo, educación, arte, sabiduría, etc.
El mito no es una explicación destinada a satisfacer una curiosidad científica, sino un relato que hace revivir una realidad original y que responde a una profunda necesidad religiosa, a aspiraciones morales, a coacciones e imperativos de orden social, e incluso a exigencias prácticas. En las civilizaciones primitivas, el mito desempeña una función indispensable: expresa, realza y codifica las creencias; salvaguarda los principios morales y los impone, garantiza la eficacia de las ceremonias rituales y ofrece reglas prácticas para el uso del hombre.
El mito es, pues, un elemento esencial de la civilización humana; lejos de ser una vana fábula, es por el contrario, una realidad viviente a la que no se deja de recurrir.

Fuente: Mircea Eliade, Mito y Realidad. 

Un caso raro


"Un caso raro"
     En una niña de seis años, perteneciente a una familia conocida en esta ciudad, se ha palpado antes de ayer un caso raro. Hacía algunos meses que a la niña se la veía siempre pálida y cada día más delgada, no obstante sentir buen apetito y alimentarse convenientemente.
     En la creencia de que tuviese alguna enfermedad desconocida, fueron llamados varios médicos para que la reconocieran, pero todos, opinaron de acuerdo en el sentido de que la niña no padecía de ningún mal; sin embargo, aconsejaron a los padres que la llevasen al campo. Así lo hicieron. A los pocos días de estar la niña en el campo, empezó a engrosar, y una vez restablecida fue traída a la ciudad nuevamente.        Después de una corta permanencia aquí, comenzó otra vez a adelgazarse, con el asombro de toda la familia, y de los mismos médicos. La palidez cadavérica volvió a su rostro, y su espíritu se sumergía en una tristeza inexplicable. Antes de ayer, la niña iba a ser llevada por segunda vez al campo.
       Por la mañana, la mucama se ocupaba de acomodarle la cama, cuando notó entre el forro de la almohada un movimiento como si un cuerpo se deslizara interiormente. Sorprendida por este suceso, llamó a la señora, quien con una tijera cortó el forro de la almohada resueltamente para descifrar el misterio, y retrocedieron aterrorizadas en presencia de su hallazgo, que consistía en un bicho, cuyo nombre ignoramos, color negro y de grandes dimensiones, de forma redonda y con varias y largas patas.   El bicho fue muerto en el acto y del examen que se hizo de él resultó comprobado que era éste el que absorbía la sangre del cuerpo de la niña.
(Diario La Prensa, Buenos Aires, 7 de noviembre de 1880 En: VEIRAVÉ, ALFREDO (1985) Lengua y Literatura. Bs As. Kapeluz).
ACTIVIDADES
1)      Lee atentamente la crónica “Un caso raro”. Esta noticia fue publicada en el Diario La prensa en 1880.
2)      Como verás este texto se diferencia del anterior aunque cuente hechos parecidos.  Debatan en grupo sobre los siguientes interrogantes:
a-      Un texto es ficcional, el otro no. Reconozcan cuál es cuál y fundamenten su elección.
b-      Con lo debatido en grupo completen el cuadro con las similitudes y diferencias entre los dos textos, el cuento y la crónica.

SIMILITUDES
DIFERENCIAS



3)      ¿Consideran que existe una conexión entre AUTOR-UNIVERSO-TEXTO? Fundamenten.
4)    ¿Existe alguna relación entre la casa, el parásito y Jordán? Fundamenten con el texto y su interpretación personal. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Análisis Oda XI de Horacio.


ODA A LEUCÓNOE

No indagues, Leucónoe; vedado está saberlo
qué destino los dioses a ti y a mí nos dieron,
y no de Babilonia consultes los misterios.

Vale más, como fuere, aceptar el decreto,
ya nos conceda Jove contar muchos inviernos,
o ya sea éste el último en que abatirse vemos
contra escollos tenaces las olas del Tirreno.

Sé prudente, buen vino consume de lo añejo
y largo afán no entregues a plazo tan pequeño.
Mientras hablamos huye con la palabra el Tiempo.
¡Goza este día! Nada fíes del venidero.






Horacio ,Odas, libro I, oda XI
Oda a Leucónoe
Este poema pertenece al autor latino Horacio. Vivió bajo el imperio del Emperador Augusto, falleciendo en Roma en el año 8 AC. A pesar de ser hijo de un esclavo liberto, su padre le proporcionó la posibilidad de estudiar, por lo que se trasladó a Grecia a estudiar Filosofía. De allí trajo dos cosas importantes para su vida y su obra: el conocimiento del griego y sus múltiples autores tanto literarios como filosóficos y su adhesión a la filosofía de Epicuro, conocida como epicureísmo. En breves palabras tomadas del Diccionario de la Real Academia Española, definiremos al epicureísmo como: “Teoría enseñada por el filósofo Epicuro, en el siglo IV a. C., que sostiene como principio de la existencia humana el bienestar del cuerpo y de la mente.”
Este principio aparecerá en su obra, básicamente en los dos temas principales de la poesía de Horacio: el elogio a la vida retirada, conocida como “Beatus ille…”, palabras iniciales de su poema, que traducimos como “Bendito aquél…” El otro tema, el “Carpe diem”, que significa “Aprovecha el día”, es la invitación a vivir la juventud plenamente.
Comenzaremos el análisis, como es imprescindible, por el título: Oda a Leucónoe.
En primer lugar, debemos determinar el significado de la palabra ODA, para así luego comprender mejor por qué el autor titula así el poema. La palabra oda, de origen griego significa, según  el Diccionario de la Real Academia Española  “Composición poética lírica de tono elevado, que generalmente ensalza algo o a alguien.”
¿Qué significa esto? En primer lugar que estamos ante una forma de composición literaria que pertenece al género lírico, por lo tanto, por definición, EXPRESA SENTIMIENTOS. Al decir que es de “carácter elevado”, significa que no hace ninguna referencia de tipo crítico, ya sea seria o burlesca; por el contrario, habla ensalzando, encomiando, alabando, resaltando lo bueno de una persona o de una cosa.
Como todo texto de carácter lírico, los sentimientos expresados parten de un YO conocido como YO LÍRICO y se dirigen a un TÚ, real o imaginario. Eso no significa que los sentimientos expresados sean hacia ese TÚ, sino que ese destinatario puede ser solamente quien los recibe, los oye, pero no le están destinados necesariamente.
En el caso de nuestro autor, sí expresa sentimientos y ese TÚ, real o imaginario, es una mujer cuyo nombre es Leucónoe.
El tiempo pasado en Grecia, posibilitó a Horacio el conocimiento de la lengua griega, una de cuyas características es la riqueza de vocabulario y expresiones. Es frecuente, desde los tiempos del griego clásico al presente, la formación de palabras por la unión de dos. El nombre Leucónoe es de origen griego y está formado por dos palabras: λευκóς, que significa “blanco” y νούς que significa “mente”. Si asociamos los significados de las palabras, para unirlas en uno solo y así caracterizar a la dueña del mismo, podríamos decir que Leucónoe es  “mente blanca”, si lo vemos etimológicamente (es decir, por su significado). Pero si analizamos más profunda y metafóricamente, este nombre caracterizaría a la mujer que lo posee: una mente blanca podría ser metáfora de ingenuidad, de candor, de pureza, de inocencia y hasta de una mente  despreocupada.

El texto se inicia con  palabras que señalan que son de advertencia:

"No indagues, Leucónoe; vedado está saberlo
qué destino los dioses a ti y a mí nos dieron,
y no de Babilonia consultes los misterios." [...]

La advertencia o también podemos considerarlo consejo, es que no quiera saber lo que los dioses les tienen prohibido conocer: el futuro. Los verbos “indagar” ,“vedado” y “saberlo”  unidos señalan la prohibición; el futuro desconocido está en la palabra “destino”, que indica que no sabemos cuáles serán los sucesos de nuestra vida futura y si nos serán favorables o adversos. Las palabras “los dioses” indican quiénes son, según la creencia politeísta del pueblo romano, los poseedores de dicho conocimiento. Los seres superiores e inmortales, los dioses, son los que gobiernan la vida del hombre y este se encuentra a su merced, a su voluntad y capricho. Por eso mismo, porque Leucónoe ya debería saberlo, le aconseja no consultar los “misterios” de Babilonia. He aquí una metáfora que hace referencia a las mancias o artes adivinatorias. El futuro ha sido desde siempre, la gran incógnita para el ser humano y conocerlo, para poderlo cambiar para mejor, ha sido siempre su gran deseo. El ansia de Leucónoe de consultar las mancias babilónicas, probablemente la astrología, dado el desarrollo que de la astronomía tenía el Imperio Asirio-Babilónico, no hace otra cosa que mostrar esa inquietud que el hombre ha tenido desde que el mundo es mundo. Horacio, el yo lírico, aconseja no consultar las mancias, dado que es inútil, ese conocimiento solo pertenece a los dioses inmortales y es válido para ambos: […]qué destino los dioses a ti y a mí nos dieron […] Los pronombres personales que aparecen destacados así lo indican.

[...]"Vale más, como fuere, aceptar el decreto,
ya nos conceda Jove contar muchos inviernos,
o ya sea éste el último en que abatirse vemos
contra escollos tenaces las olas del Tirreno." [...]

La aceptación de ese decreto, de ese mandato divino inexorable, que no puede cambiarse, es preferible a buscar respuestas donde no las hay. Para señalar que son los dioses los que deciden el destino de los hombres, nombra a uno solo, al más poderoso, a Jove o Júpiter, el Zeus de los griegos. Otra vez la importancia de las palabras: un decreto es una orden que no se discute; el verbo para señalar el destino manejado al arbitrio divino es conceder, que significa dar, otorgar una gracia, un don. La vida larga o breve que los dioses puedan otorgar, aparece en la metáfora de “muchos inviernos” y nuevamente vemos la importancia del uso de la palabra correcta. En este caso, es “contar”: la vida de las personas se cuenta por años. Pero así como pueden ser muchos, también puede ser el último invierno que contemplan ese paisaje de la costa oeste de Italia, donde se ubica el mar Tirreno y no lo saben: […] “ya sea éste el último en que abatirse vemos/contra escollos tenaces las olas del Tirreno.” […]

A continuación y para finalizar el poema, el poeta aconseja a Leucónoe:

[...]"Sé prudente, buen vino consume de lo añejo
y largo afán no entregues a plazo tan pequeño.
Mientras hablamos huye con la palabra el Tiempo.
¡Goza este día! Nada fíes del venidero."


[…] “Sé prudente, buen vino consume de lo añejo”[…] La mesura, la moderación, la cautela deben regir la vida de Leucónoe, pero no para preocuparse por el futuro que le está prohibido conocer, sino para saber aprovechar la juventud y lo mejor de la vida. La idea de aprovechar lo mejor de la vida está en la metáfora del vino añejo: de los vinos añejados, que son los mejores, escoge el mejor de ellos, aconseja el poeta. Mira de la vida todo lo bueno y escoge lo mejor, ya en placeres físicos, ya en mentales, espirituales. También le recuerda que no debe preocuparse tanto por el futuro, dado que la vida es breve: 
[…] “y largo afán no entregues a plazo tan pequeño.”[…]
La fugacidad del tiempo y con él, la de la vida, es como la de la palabra, que no es otra cosa que aire. La brevedad de la vida aparece señalada en esta metáfora: “plazo tan pequeño.”
La locución latina “Tempus fugit” es clave aquí. Significa “El tiempo huye” o “El tiempo vuela.” 
[…]Mientras hablamos huye con la palabra el Tiempo.”[…] El tiempo aparece escrito con mayúscula porque está indicando a un dios, a Cronos, el padre de Jove o Júpiter, quien es justamente, el dios del tiempo.  El consejo final, en latín es CARPE DIEM,
[…]“¡Goza este día! Nada fíes del venidero.” Aprovechar la juventud, el momento, el día, porque nada puede esperarse del día por venir, del mañana. Si lo señalan los dioses, mañana puede no llegar nunca, pues podremos estar muertos.
No queda establecida qué relación tiene el poeta con Leucónoe. Dado los consejos que le da, bien puede ser su padre, un tío, un hermano mayor, un maestro, una persona allegada a su familia, pero que, por experiencia de vida, se nota que le lleva años de diferencia.
Este tema es aplicable a los tiempos actuales, ya que nada ha cambiado para el ser humano: la duración de su vida sigue siendo un misterio, no importa si es creyente de alguna religión o no. Nadie humano tiene ese conocimiento del instante de ser concebido como el de su muerte. Y la curiosidad por saber el futuro sigue siendo una constante en el ser humano. Por eso vemos tantas ofertas de mancias en los medios de comunicación. El deseo del hombre por conocer su futuro está comercializado y dominado por las leyes del mercado: si hay oferta (¡y cuánta y de todo tipo!) es porque hay demanda. Aprovechemos el día, entonces. Hagamos hoy todo lo que sea bueno para nuestra vida, pero con moderación, con mesura, al decir de Horacio en la metáfora del vino: de lo mejor que la vida puede ofrecernos en todos sus aspectos, escojamos lo más valioso, que nos deje buenas experiencias, ya corporales, mentales o espirituales.

El tema, por lo tanto del poema, es de carácter filosófico, ya que reflexiona sobre los aspectos propios de la condición humana: la vida, la muerte, el deseo de conocer el futuro y el goce de la vida.

Oda XI. Horacio

Oda XI


Oda XI de Horacio

No indagues, Leucónoe; vedado está saberlo
qué destino los dioses a ti y a mí nos dieron,
y no de Babilonia consultes los misterios.

Vale más, como fuere, aceptar el decreto,
ya nos conceda Júpiter contar muchos inviernos,
o ya sea éste el último en que abatirse vemos
contra escollos tenaces las olas del Tirreno.

Sé prudente, buen vino consume de lo añejo
y largo afán no entregues a plazo tan pequeño.
Mientras hablamos huye con la palabra el Tiempo.
¡Goza este día! Nada fíes del venidero.

Carpe Diem. Walt Whitman


Aprovecha el día.
No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el
derecho de expresarte, que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario...
No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al
mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra
propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú
puedes aportar una estrofa...
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el
hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un
silencio espantoso. No te resignes, huye...
"Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo", dice el poeta;
valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las
pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.
No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la
vida en un infierno.
Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin
miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se
alimentaron de nuestros "Poetas Muertos", te ayudarán a caminar por
la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "Poetas Vivos".
No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas...

La filosofía de Epicuro.


Epicuro, maestro de buen vivir.

Epicuro fue filósofo famoso. Nacido en la isla de Samos (341 - 270 antes de C.) hijo de ciudadanos atenienses, su longeva vida (71 años) para la época le dio tiempo a muchas actividades que quedaron para la posteridad. Fue seguidor de Demócrito y, ya por aquellos tiempos, su teoría general de la física se basaba en la existencia de los átomos. Fundó en Atenas la escuela que llevó su nombre.
El Epicureísmo enseñaba que el placer era el fin supremo del hombre, pero no el placer sensual por si mismo sino la obtención del mismo mediante el cultivo del espíritu y la práctica de la virtud. Para el epicúreo, lo más grande es mantenerse alejado de las inquietudes de la vida. El bien es el placer, el mal el dolor; se debe gozar del primero y huir del segundo, pero gozar con moderación a fin de poder gozar durante más tiempo y de mejor manera. La filosofía de Epicuro tuvo gran número de partidarios, sobre todo en Roma. El representante más popular y brillante de la escuela de Epicuro fue el poeta romano Lucrecio.
Pero muchos, la mayoría, de los discípulos de Epicuro, se agarraron a lo fácil y permisivo de su filosofía y la desnaturalizaron de tal manera que llegaron a proclamar que el maestro lo que predicaba era que los gozos puros e intelectuales basados en el placer del espíritu, lo que realmente significaban era la voluptuosidad más refinada y el lujo sensual. Desgraciadamente, esta es la definición que vulgarmente se ha aceptado para definir la palabra epicúreo, y así nos encontramos con que hoy se puede definir una fiesta desenfrenada como una orgía epicúrea.
Lo cierto es que el Epicuro maestro se trasladó a Atenas, reunió a un grupo de discípulos comprando un huerto en el centro de la ciudad, que fue conocido como el Jardín de Epicuro. Allí tomó carácter una comunidad que se mantenía por medios propios, a la que el filósofo impartió sus conocimientos. Como ya ha quedado claro, su doctrina se basaba en una absoluta resistencia al libertinaje y sus tentaciones, a la corrupción, a la riqueza y a sus pasiones desordenadas. Su norma de vida pretendía alcanzar la felicidad dejando de lado las preocupaciones y el dolor emocional.
En realidad, Epicuro era todo lo contrario de lo que el tiempo nos ha traído como filosofía suya. El hombre debía valorar por si mismo sus necesidades reduciéndolas lo necesario para evitar la tentación de querer conseguir a toda costa lo que no se tiene, ni se necesita imperiosamente. Para Epicuro, el placer material no tenía la misma preferencia que el espiritual.
Pero todo lo cambiaron algunos de sus discípulos, que vieron, tras la desaparición del maestro, la oportunidad de disfrutar de una vida placentera, e incluso desenfrenada, basándose en la tergiversación de su filosofía.
De poco sirvió que Lucrecio, su gran discípulo y continuador de su filosofía, amén de gran poeta latino, iniciara el libro V de su poema "De rerum natura" con un encendido y reverente elogio. Los que tuvieron para su beneficio la falta de ética y de escrúpulos de utilizar en el sentido más lúdico posible la austera filosofía de Epicuro, consiguieron que el nombre del maestro quedara perpetuamente ligado, en el mundo de los vulgares, al libertinaje en la forma de disfrutar la vida. Pero la figura de Epicuro, como dejó escrito el gran periodista y seguidor de la buena doctrina epicúrea Nestor Luján, estará siempre ligada con su filosofía pura: "el placer mesurado, los conceptos de felicidad y de ausencia de dolor son la base de esta doctrina bañada en un general y balsámico escepticismo, de este saber conforme a las posibilidades y encontrar en él, con el supremo concepto de la amistad y la fraternidad humanas, el consuelo de los placeres compartidos, el goce máximo que puede conocerse en este mundo que tantas cosas positivas nos ofrece desde la primera y más sabia: el lujo maravilloso de vivir".

Características de la Literatura Latina


LITERATURA LATINA
Contexto histórico-cultural:
Los romanos no escapan a la influencia griega; mucho de su progreso, en el orden cultural, tiene su base en la portentosa creatividad griega. Se sintieron cómodos con esta influencia, pero no llegaron a la imitación mecánica. En esto reside el progreso romano.

Contaron además con un instrumento muy eficaz para sus fines de expansión política: El latín, como idioma de uso general. No en vano esta lengua sirvió durante más de mil años para irradiar cultura también fue un medio vital de comunicación entre la mayor parte de los pueblos de occidente.

La cultura romana comprendió un largo periodo : desde el siglo III a.C al siglo V d.C. su influencia abarcó varios siglos. Las artes y las letras, tienen su época de florecimiento o Edad de Oro, que va desde el año 80 a.C. al año 14 d.C.

Características clásicas:
* Perfección formal: Armonía y equilibrio de fondo y forma.
* Sujeción a normas precisas y estrictas.
* Predominio del intelecto y la razón sobre los sentimientos y la imaginación.
* Continencia del yo personal.
* Búsqueda de la belleza y la verdad.

En cuanto a sus características tuvo rasgos propios y diferenciados con respecto a las letras griegas, lo utilitario primaba frente a lo bello, igualmente el razonamiento era antes que lo imaginario. De ahí que sentían más apego a los géneros didácticos (historia, oratoria, etc.) que a los de creación (lírica, épica y teatro).

Principales periodos de la literatura latina:
La literatura latina anterior a la conquista de Grecia era bastante rudimentaria; consistía en pequeñas composiciones denominadas carmina ("poemas"), que se interpretaban en los actos públicos y en las ceremonias religiosas. No existían aún los tres géneros literarios clásicos (épico, lírico y dramático).

Siglo III y II a.C.el florecimiento del teatro:
El nacimiento de la literatura latina suele ubicarse en el año 240ª.C. Ese año, los magistrados romanos encargaron a Livio Andrónico un esclavo griego, que tradujera y adaptara una comedia y una tragedia griegas para ofrecerlas al pueblo romano como un espectáculo más de los juegos públicos. El éxito determinó que desde entonces la representación de este tipo de obras se hiciera habitual.

El teatro romano tenía un objetivo muy diferente al del teatro griego: no pretendía la catarsis para lograr mejores ciudadanos. En roma, el teatro era un espectáculo más, como el circo cuyo fin era divertir y hacer reír al público

Por eso los romanos prefirieron la comedia a la tragedia, y en especial, la representación de las costumbres, situaciones amorosas y de la vida diaria, con presencia de los personajes tipo y que culmina en un final feliz. Las comedias latinas adaptaban y mezclaba argumentos, personajes y situaciones de las comedias griegas.

Pero además, los romanos aportaron innovaciones al teatro; redujeron considerablemente, por ejemplo, el papel del coro e incrementaron el número de personajes tipo de la comedia griega (el gracioso, el avaro, el fanfarrón, etc)

Comedia y tragedia tienen en Roma una estructura muy similar. Ambas constan, en general, de un prólogo, unos episodios y un epílogo. No había cortes en actos. Cada obra tenía su propia música.

La época de Augusto: la Edad de Oro de la poesía latina:
A diferencia de la poesía griega, compuesta para ser recitada, la romana fue creada para ser leída y difundida a través de un manuscrito.

La poesía latina vivió sus momentos más fructíferos y brillantes durante el gobierno de emperador Augusto (31 a.C. – 14 d.C) Ello se debió en gran parte al propio emperador y también a su ministro Mecenas, quienes dieron considerable protección a los escritores de la época, tanto épicos como líricos.

Representantes:
Poesía lírica: Durante siglos, los poetas latinos se esforzaron por crear una lengua poética tan rica y expresiva como el griego , pero sus versos no conseguían la gracia y musicalidad de los versos escritos en lengua griega.l En la poesía lírica este esfuerzo culminó en el siglo I a.C. con Ovidio, Horacio, Virgilio, quienes inspirándose en los poetas griegos, lograron una poesía lírica propiamente latina y de gran valor estético.

Poesía épica: Las epopeyas griegas despertaron en los romanos deseos de tener una poesía épica nacional que explicara los orígenes de Roma. Entonces Virgilio, poeta latino, emprendió la tarea de escribir la Eneida. En esta obra, se ubican los orígenes de Roma en el admirado mundo griego.

Biblia: Génesis. Capítulos I, II y III


Capítulo 1 

La creación 
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; 2 Corintios 3. 6 y fue la luz.
1:4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
1:6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
1:7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
1:8 Y llamó Dios a la expansión Cielos.2 Pedro 3. 5 Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
1:13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
1:18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
1:19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
1:20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
1:21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
1:22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
1:23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
1:24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
1:25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,1 Corintios 11. 7conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Mateo 19. 4Marcos 10. 6
1:28 Y los bendijo Dios,Genesis 5. 1-2 y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. 

Capítulo 2

2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 
2:2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Hebreos 4. 4Hebreos 4. 10
2:3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó,Exodo 20. 11 porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 
El hombre en el huerto del Edén 
2:4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
2:5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,
2:6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.
2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. 1 Corintios 15. 45
2:8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
2:9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida Apocalipsis 2. 7Apocalipsis 22. 2Apocalipsis 22. 14 en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
2:10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
2:11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
2:12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
2:13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
2:14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
2:23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.
2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Mateo 19. 5Marcos 10. 7-81 Corintios 6. 16Efesios 5. 31
2:25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban. 

Capítulo 3

Desobediencia del hombre 
3:1 Pero la serpiente Apocalipsis 12. 9Apocalipsis 20. 2 era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 
3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 
3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 
3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 
3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 
3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 
3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 
3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 
3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 
3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 
3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 
3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 
3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó,2 Corintios 11. 3 y comí. 
3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. 
3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 
3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 
3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 
3:18 Espinos y cardos te producirá,Hebreos 6. 8 y comerás plantas del campo. 
3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. 
3:20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. 
3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 
3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida,Apocalipsis 22. 12 y coma, y viva para siempre. 
3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 
3:24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Información general sobre Biblia.


Biblia
¿Por qué estudiamos la Biblia en Bachillerato?
Desde el punto de vista cultural, sería imposible comprender la civilización occidental y muchos aspectos de la oriental si no se conociera la Biblia. La religión, en sus grandes ramas monoteístas (judaísmo, cristianismo, islamismo) la moral, la filosofía, la historia, las artes plásticas, la literatura, la música, llevan, de una manera u otra las huellas de su influencia.
Se plantean los grandes problemas que acucian al hombre sobre el sentido de la vida y su propio destino. Aun cuando no se acepten como valederas sus respuestas, es interesante conocer las soluciones que tan hondamente han influido en la humanidad.
La Biblia encierra todo un arsenal de géneros y formas literarias, con diversidad de matices que los diferencia y la peculiaridad de cada uno de ellos para captar y expresar la realidad.
Curiosidades: La Biblia es el libro más vendido de todos los tiempos y el primero en ser impreso por Gutenberg. Se ha traducido a más idiomas que cualquier otro  (alrededor de 450 lenguas de forma completa y a más de 2000 de forma parcial). 
Introducción
El pensamiento religioso del pueblo hebreo constituye el contenido principal de la Biblia.
·       Monoteísmo: Durante siglos el pueblo fue monolátrico pero no monoteísta. Yahvé no habría sido el único dios, sino el dios al que se adoraba con exclusión de los demás. 
·       Alianza: “Israel es el pueblo de Yahvé”. La idea de pacto o alianza entre la Divinidad y el pueblo elegido por ella se encuentra en el libro del Génesis, en la historia de Abraham, perteneciente al Antiguo Testamento (A.T.).
Las ideas fundamentales de este pacto son:
a) De parte de Yahvé: protección y ayuda constantes simbolizadas en bendición, concesión de la tierra prometida, descendencia numerosa y señorío sobre las demás naciones.
b) De parte de Abraham: fidelidad y acatamiento de la voluntad de Yahvé. Rito de circuncisión.
El pacto fue reformulado por segunda vez en Egipto y es la reiteración de la alianza con Abraham.
La tercera manifestación de pacto, también llamada “Nueva Alianza”, porque innova sobre la Antigua, extiende los privilegios a todos los pueblos y se encuentra narrada en los Evangelios (Nuevo Testamento).  Esta reformulación se realiza en la persona de Jesús.
·       Moral: Esta no es una consecuencia de la religiosidad, sino uno de sus elementos constitutivos. Yahvé es el autor del hombre y tiene derechos sobre él. Por eso es legislador y su ley es santa y ordenada a la salud y  la felicidad del individuo en la sociedad. Dios es el único conocedor de “la ciencia del bien y del mal”, por lo tanto prohíbe lo que daña la perfección del hombre y la felicidad del pueblo.
La Ley es solemnemente proclamada en el Sinaí y consta de varios mandamientos. Estos son una formulación ordenada de preceptos religiosos y  morales conocidos por el pueblo. Los primeros conciernen a la conducta frente a la religiosidad, los otros rigen las relaciones del hombre consigo mismo.
Se prohíbe el politeísmo, la idolatría, vana invocación del nombre de Dios. Se impone honrar a los padres, se prohíbe matar, fornicar, robar, mentir, y calumniar y, por último, codiciar los bienes ajenos, incluyendo a la mujer del prójimo. El Decálogo son los preceptos base de la moral hebrea y cristiana.

El pueblo recibió a través de Moisés un completísimo código que regula todo lo referente a la vida colectiva, nacional y familiar,  la organización política y al culto religioso.

·       Mesianismo: Comprende dos creencias fundamentales: a) la del futuro advenimiento de un Mesías. B) el papel rector de Israel sobre los demás pueblos.
El Mesías y su advenimiento no son consecuencia de la elección de Israel y del pacto, sino su misma finalidad, su razón de ser.
El Nuevo Testamento (N.T.) resume la esperanza mesiánica de Israel y vaticina su cumplimiento en el niño que María y José presentan en el Templo de Jerusalén. Este niñi, Jesús de Nazareth, luego dividiría definitivamente a los hebreos, pues si unos lo condenan y crucifican por blasfemo, otros lo siguen y lo adoran como al anunciado Mesías.
·       El culto: Desde Moisés, el culto, antes particular y espontáneo, se transforma en pública manifestación de adoración, acción de gracias, impetración de bienes y contrición de los pecados.
·       Los nombres de Dios: Los más usados son Yahvé (“soy el que soy”), Elohim (“dioses hizo”),  Adonai (“el Señor”), El Sadday (“Todopoderoso”).
¿Qué es la Biblia?
La Biblia es la colección de libros sagrados de la literatura hebrea, compuestos en diversas épocas y por diversidad de autores y en lenguas distintas, cuya unidad la da el carácter sagrado de los mismos.
Se considera “sagrado” todo aquello que ha tenido contacto con la Divinidad o ha sido inspirado por ella. En este caso  se considera que la Biblia es literatura religiosa, inspirada por Dios y vehículo de su revelación.  El autor, inspirado es el instrumento mediante el cual se expresa Dios a través del tema, del género y el estilo, que constituyen el aporte del escritor.
Denominación:
Biblia, nombre femenino y singular en la mayoría de las lenguas modernas, es neutro y plural en la forma griega de la cual procede. En su origen significó “los libros”. Hoy se emplea: el “libro”, “libro de los libros”, es decir, el libro por excelencia.   
Lenguas:
Tres lenguas han sido usadas en la composición de la Biblia: hebrea, aramea y griega.
Composición: CANON
Canon quiere decir “vara de medir”. Metafóricamente y aplicado a la Biblia, designa el conjunto de libros que se consideran inspirados.
Literatura inspirada sería aquella por la cual, y a través de la obra de un hombre, Dios habla al hombre o se comunica con él.
Existe una diversidad de criterios para definir cuáles son los libros inspirados  y cuáles no, proveniente de diferentes concepciones religiosas e incide en la composición de la Biblia.
La gran división de A.T. y N.T. se origina en esa diferencia. El A.T. es considerado como libro inspirado por hebreos y cristianos, mientras que el N.T. lo es sólo por los cristianos.
Canon hebreo:
Comprende veinticuatro libros ordenados cronológicamente,  clasificados en tres series: Torah (Ley), Nebiim (Profetas) y Ketubiim (otros escritos). Conocido como T.N.K.



Canon Alejandrino:
Su distribución se funda en la naturaleza temática de los libros y los clasifica en: Ley, Libros históricos, Libros proféticos, y Libros didácticos.  Agregan siete libros que no aparecen en el canon hebreo.
La aparición de Jesús y la vinculación de su doctrina con el A.T. incorporaron a la Biblia otros veintisiete libros que forman el Nuevo Testamento.

ARGUMENTO DE LA BIBLIA
La Biblia se caracteriza por su unidad a pesar de estar compuesta en forma tan compleja. Esta unidad está dada por dos ideas centrales:
·       La alianza o pacto de Yahvé con el pueblo hebreo.
·       La esperanza en un Mesías o Salvador.
Toda la Biblia no es sino una serie de variaciones sobre estos dos temas. Veamos cómo se presentan a través de los libros que la integran:
ANTIGUO TESTAMENTO:
El Génesis nos da la primera formulación del pacto con sus antecedentes: narra el origen del mundo y del hombre. Este vive en la amistad de Yahvé, pero siendo libre desobedece un mandato explícito suyo y esa amistad se rompe. Al mismo tiempo que la tierra es poblada por los hijos de Adán, el pecado crece en variedad y gravedad. Por lo tanto Yahvé envía un diluvio como castigo, pero salva a una familia de justos, la de Noé, en la que renacerá la humanidad.  Posteriormente el mal se acrecienta de nuevo entre los hombres, entonces Yahvé elige un hombre: Abraham, con quien hace un pacto de mutua fidelidad que alcanza a sus descendientes.  Yahvé será Dios de Abraham y del pueblo que nacerá de él. Como coronación y perfeccionamiento de la Alianza, de la descendencia de Abraham nacerá el Mesías.
El Éxodo continúa la obra anterior. Los hebreos emigraron a Egipto y se convirtieron en esclavos. Yahvé los rescata por medio de Moisés. Él sacó de Egipto a su pueblo y durante cuarenta años fue conductor por el desierto, camino a la Tierra Prometida. Se promulga la Ley del monte Sinaí y la renovación del pacto con el pueblo.
El Levítico recopila y ordenas las disposiciones de Yahvé referentes al culto y al sacerdocio, así como la pureza del pueblo.
Números es un censo del pueblo de Israel.
El Deuteronomio es una recopilación de la Ley y narra la muerte de Moisés.
El libro de Josué y el de Los Jueces narran las luchas que mantuvo el pueblo para conquistar y retener la Tierra Prometida.
Los libros de los Reyes reflejan el proceso de la monarquía israelí.
La historia religiosa aparece conducida por los Profetas, personajes extraordinarios cuya presencia en el seno del pueblo tenía por fin mantener viva la fidelidad del pacto, encender la esperanza en el libertador y preparar su advenimiento volviendo al pueblo a la observancia de la Ley.  
El Cantar de los Cantares y los Salmos recogen los cantos y oraciones del pueblo hebreo.
Los Proverbios son meditaciones frente a la vida, la muerte, el gozo y el dolor, sabiduría milenaria del pueblo.

NUEVO TESTAMENTO:
Coincidentemente con lo que señalaban los Profetas, surge en Israel un hombre de excepcional perfección, de inusitados poderes milagrosos, que afirma que no viene a derogar la Ley y a los Profetas, sino a darle pleno cumplimento. Su presencia y su doctrina dividen a Israel: mientras que unos ven  en él al Redentor, el Mesías anunciado, otros lo juzgan como un embaucador subversivo y blasfemo. Triunfan aparentemente estos últimos - entre los que se encuentran la mayoría del sacerdocio, de la aristocracia intelectual y social- y Jesús de Nazaret es crucificado y muerto en el Calvario. Pero dejó discípulos que afirmaron que había resucitado al tercer día después de su muerte, como lo anunciara de antemano, y una doctrina que pronto conquistó adeptos.
Los cuatro Evangelios (buena nueva) son cuatro versiones coincidentes y complementarias de la prédica de Jesús.
Los Actos o Hechos de los Apóstoles continúan la historia contando lo acontecido  a los discípulos después de la partida definitiva del Maestro.
Las Epístolas son cartas de carácter doctrinal que algunos discípulos escribieron a distintas iglesias.
El Apocalipsis (revelación) vaticina acerca del fin de los tiempos, las catástrofes  que lo precederán, el reinado del anticristo y la victoria definitiva de Cristo, el Mesías triunfador.
Fuente:  María del Socorro Argenzio, Literatura Bíblica. Ediciones de la casa del estudiante. Montevideo