martes, 29 de abril de 2014

Texto argumentativo

Enseñar a redactar a tus alumnos un texto argumentativo no es una tarea sencilla. Todo lo relativo a la elaboración de tipologías textuales como la descripción, la narración, la exposición y la argumentación requieren de un considerable esfuerzo de documentación, selección, preparación y redacción.
Durante estos años como docente del área de Lengua Castellana y Literatura, me he dado cuenta de que cada vez más tendemos en determinadas áreas a un tipo de enseñanza más sintética, menos reflexiva. Cada vez nos cuesta más que nuestros alumnos, sobre todo en edades tempranas, tengan la capacidad de reflexión y análisis que textos como los argumentativos requieren. También me he dado cuenta de que muchos alumnos no saben cómo afrontar la redacción de un texto de estas características y eso es por una razón muy sencilla. No tienen ni mecanizada ni memorizada la estructura.
Cuando enseño a redactar textos como pueden ser los textos argumentativos, les hablo de que para su elaboración debemos pensar de igual forma que si preparáramos una receta de cocina. Me explico. Cuando quieres preparar una tortilla de patatas, por ejemplo,  primero piensas en qué ingredientes vas a necesitar, y en qué orden vas a llevar a cabo la preparación de este plato. Pues con textos como los argumentativos pasa algo muy similar que a continuación pasaré a explicados.
¿Cómo se elabora un texto argumentativo?
Para elaborar un texto argumentativo necesitamos:
·         Una tesis (el tema de que va a tratar la argumentación).
·         Un título (preferentemente un Sintagma Nominal).
·         Tres párrafos (separados cada uno de ellos por un espacio):
·         Párrafo 1: Exposición de la tesis. Aparece la palabra clave o tesis de la argumentación.
·         Párrafo 2: Argumentación. Se exponen los tipos de argumentos que se crean convenientes.
·         Párrafo 3: Conclusión. Breve resumen del texto argumentativo. En él vuelve a aparecer la tesis y se puede repetir o redactar algún nuevo argumento.
·         Argumentos (párrafos dos y tres)
·         Dos argumentos a favor.
·         Dos argumentos en contra.
·         Un argumento de experiencia personal (opcional).
·         Un argumento que se considere lógico y razonable (opcional).
·         Un argumento que sirva como ejemplo (opcional).
·         Un argumento de la mayoría (opcional).
·         Argumento de autoridad (opcional).
·         Conectores textuales (en los párrafos dos y tres).
Estos son los ingredientes que los alumnos deben memorizar y aprender si quieren llevar a cabo un buen texto argumentativo. De hecho, esta “receta” se puede explicar en cualquier nivel educativo, ya que en función del curso se puede ampliar la extensión, los argumentos, los conectores textuales…

Pero como mejor se entiende este tipo de explicación es mediante un ejemplo. Para ello he elaborado un breve texto argumentativo para que os hagáis una idea de los que os quiero transmitir:

Conectores de redacción

Lista De Conectores para la construcción de párrafos
1.- ORDEN CRONOLOGICO:
• en primer lugar, en segundo, en tercero… • ante todo • fundamentalmente • lo más importante • después • por fin
• es importante (decir, agrega, considerar, retirar, acotar) • primero, segundo, tercero… • para empezar • finalmente
• mientras • por ultimo • sobre todo

2.- GRUPO: AGRUPADORES DE IDEAS

• podemos incluir (agregar, sustentar, adicionar, sustentar, comprender) • de modo accesorio • sobre todo • y •
de todos modos • de cualquier forma (manera) • cabe destacar • de modo idéntico • de nuevo •
al mismo tiempo • así mismo • se puede señalar • inclusive • además • de la misma forma
• también • algo semejante ocurre con… • otra vez.

3.- GRUPO OPOSITORES

 • pero • aunque en otro sentido • no obstante • por otra parte • como contrapartida
 • sin embargo • a pesar de • a diferencia de • en camino por un lado • y el por el otro
 • en otro orden de ideas • al otro extremo • ahora bien • por lo contrario • mientras que
 • antagónicamente • en contraposición a • al revés que

4.- GRUPO: EJEMPLIFICANTE

• por ejemplo • tal es el caso • si apelamos a un ejemplo • así como • tal como • si usamos una imagen
• un ejemplo de • tal vez así • si apelamos a un símil • similarmente • identificante

5.- GRUPO: PARAFRASEADORES O EXPLICADORES

• permítanme explicarle • es decir • al principio • en otras palabras • de todos modos • de hecho
• permítanme ahora (conforme a la circunstancia) • sea que • en un inicio • esto es • en todo caso
• lo que es lo mismo • de cualquier manera • modo • forma • eso quiere decir expresar...





 Conectores Para La Redacción De Un Texto
INTRODUCIR EL TEMA
• El tema del texto • El objetivo principal de • Se propone presentar • Este texto trata de

INICIAR UN TEMA NUEVO
• Con respecto a • En cuanto a • En relación con • Acerca de • Otro punto es • Por lo que se refiere a
• El siguiente punto es

DISTINGUIR Y ORGANIZAR
• Por un lado • Por una parte • En cambio • Por otra • Por otro • Sin embargo • Ahora bien • No obstante
• Por el contrario

MÁS DATOS SOBRE EL MISMO PUNTO
• Además • Luego • Después • Así mismo • A continuación • Así pues

EXPLICAR O ACLARAR
• Es decir • En otras palabras • Dicho de otra manera • Como se ha dicho • Vale la pena decir • Hay que hacer notar
• Lo más importante • La idea central es • Vale destacar • Hay que tener en cuenta • Esta es • En efecto

DAR DETALLES
• Por ejemplo • En particular • En el caso de • A saber

RESUMIR
• En resumen • Recapitulando • Brevemente • En pocas palabras • Globalmente • Recogiendo lo más importante
• En conjunto

CONCLUIR
• En conclusión • Para concluir • Para finalizar • Así pues • En definitiva

INDICAR TIEMPO
• Antes • Ahora mismo • Anteriormente • Poco antes • Al mismo tiempo • Simultáneamente
• En el mismo momento • Entonces • Después • Más tarde • Mas adelante • A continuación
• Acto seguido

INDICAR CAUSA
• Porque • Visto que • A causa de • Por razón de • Con motivo de • Ya que • Puesto que
• Gracias a • Gracias que • Por culpa de • Pues • Como • A fuerza de • Dado que • Considerando que
• Teniendo en cuenta

domingo, 27 de abril de 2014

Comentario sobre "El Combate de la tapera"

Carlos Real de Azúa indica que la literatura de nuestro país empezó siendo una “literatura en el Uruguay”, paso a paso, a golpes de intervención, a iluminaciones esporádicas, esa literatura pasó a ser  “literatura uruguaya”.
Esto no significa que ni todas sus obras ni sus autores hayan de ser entendidos como “portavoces” de una “sociedad uruguaya”.
Las obras literarias expresan y revelan, por intermedio del autor distintos aspectos de la comunidad que él representa, así como realidades del suelo histórico-social en el que el autor se mueve y hablan a través de su obra.  Sin dejar de mencionar una tradición literaria de alcance universal, por ejemplo, las distintas corrientes, escuelas o modas que se reflejan en las distintas manifestaciones del arte.  Además de las presuntas “leyes”, como normas del “género” que puedan estar pesando en el autor.
Todos estos estilos, escuelas produjeron un impacto en nuestra literatura, tal como sucedió en las otras comunidades de América Latina.
En sus comienzos debería hablarse de una “literatura rioplatense”.  Desde 1830, dos naciones, las dos orillas del Río de la Plata, anudaron sus sociedades en estrechos vínculos sin mirar fronteras.  En realidad, hasta el tercer tercio del siglo XIX puede hablarse con más propiedad de una literatura rioplatense que de argentina o uruguaya.
Difícil es saber cuando comienza una literatura, y la uruguaya no escapa a esta ley.   Carlos Maggi nos indica que a principios de nuestra historia, hacia el siglo XIX, lo que es hoy nuestra república era todavía un territorio casi desierto y bárbaro: una subcolonia lateral de Buenos Aires.
No podía hablarse entonces de literatura propiamente dicha.  Señala Maggi que la función del crítico consiste en descubrir los valores donde allí estén, ordenarlos y ponerlos de manifiesto, y en nuestro caso sucede que, por lo regular, hay más y mejor literatura, literatura más aprovechable, en los escritos políticos, históricos y científicos de la época.  Caso de Perez Castellano y de Larrañaga, en ensayos, memorias, cartas y apuntes.
Maggi destaca “El viaje de Montevideo a Paysandú” de Dámaso Antonio Larrañaga como una de esas obras que logra ser buena literatura sin proponérselo.  Dice Maggi que la prosa de Larrañaga, en su fluir, cumple con casi todas las exigencias de claridad, funcionalidad, concisión y efecto, con mesurada progresión, una vivencia, hasta culminarla en el momento final: el encuentro con Artigas.
EDUARDO ACEVEDO DÍAZ – LA NOVELA HISTÓRICA
Eduardo Acevedo Díaz escribió nuestros orígenes en cuatro novelas históricas, donde el autor funde lo nativo y lo heroico (“Lanza y Sable”, “Nativa”, “Ismael” y “Grito de Gloria”).
Acevedo Díaz confesó una acendrara devoción por Homero, cuya influencia se descubre en muchos elementos de su estilo.  Bajo esta inspiración  compuso su serie de novelas históricas, también llamadas “épicas” en tanto se constituyen en la gesta de nuestra patria.
Jorge Albístur nos indica que el siglo XIX es llamado todavía “el siglo de la novela”, este género fue uno de los predilectos en el romanticismo que señala lo imaginativo y ficcional, como dos rasgos definidores de la creación novelesca.   La novela romántica fue sustituida por nuevas corrientes: el realismo, que procura un mayor acercamiento a la verdad.
Si bien el romanticismo y el realismo se distinguen bien en teoría, no es fácil, ante un texto literario determinado, señalar dónde está la peculiaridad de uno u otro.  Sucede con los novelistas franceses: Víctor Hugo, Balzac.   Se sitúa a Honorato de Balzac como iniciador del realismo, ero estudios más recientes lo ubican como el último de los románticos y el primero de los realistas.
Este cruce de corrientes se observa en Acevedo Díaz, quien hereda mucho de la novela francesa.  Señala Albístur que Acevedo Díaz “concibe como un romántico” y “ejecuta como un realista”.  Es decir en sus argumentos, especialmente en la pintura de sus parejas de enamorados, el romanticismo es dominante;  en tanto en la observación, en la selección de detalles (por ejemplo: cuadros de guerra) aparece como un realista.
La convivencia de fantasía y verdad es, por lo tanto, familiar en la narrativa del siglo XIX.  Pero si la novela hermana estos polos, en apariencia “opuestos”, ocurre mucho más en la llamada “novela histórica”.
Dice Jorge Albístur que la novela histórica, es, en términos absolutos, un género imposible: “novela implica imaginación” – “historia veracidad”.
La novela histórica fue una tentación permanente en los autores del siglo XIX, Balzac en su “Comedia humana”;  Víctor Hugo “Noventa y Tres”;  Tolstoi “Guerra y Paz”.  Todas estas obras tienen algo común:  la perspectiva desde la cual el novelista aborda a los hechos verídicos.  Se tratará, siempre, de prudente atribución del papel protagónico a un personaje ficticio, en tanto el gran personaje conocido aparece, con su verdad inmodificable, dominando desde allí.  No es difícil comprender que, si en una novela de Acevedo Díaz, el protagonista fuese Artigas, estaríamos leyendo un estudio sobre un período de la historia nacional, pero no una novela.  La documentación trabaría al creador, reduciendo su libertad de imaginar.
Acevedo Díaz meditó cuidadosamente sobre estos y otros problemas de la novela histórica.  Le parece que las sociedades nuevas deben comenzar por conocerse a sí mismas.  Es forzoso, dice, recurrir al origen, estudiar el medio en que se desarrolló el embrión de la patria y “trazar páginas literarias que sean el fiel reflejo de nuestros ideales, errores, hábitos y preocupaciones, resabios y virtudes”.
La novela histórica tiene, a su juicio, una función didáctica.  Es consciente, naturalmente, que el escritor no puede resignar su condición de tal.  No debe hacerlo, según se desprende de estas otras palabras: “a nuestro juicio, se entiende mejor la historia en la novela que en la novela de la historia.  Por lo menos, abre más campo a la observación atenta, a la investigación psicológica, al libre examen de los hombres descollantes y a la filosofía de los hechos”.  He aquí como, para Acevedo Díaz la imaginación novelesca aparece como el auxiliar invalorable en el conocimiento de la verdad


INTRODUCCIÓN A “EL COMBATE DE LA TAPERA” (por Hugo Riva, Ediciones de la Banda Oriental, 1986)

Este relato publicado por primera vez en “Tribuna de Buenos Aires, el 27 de Enero de 1892, puede ubicarse cronológicamente entre “Ismael” y “Nativa” y antes de “Grito de Gloria”;  pero aunque pudo pertenecer a ellas, no fue incluido en ninguna de sus obras, lo que implica marcar su independencia de la historicidad presente en el ciclo épico de Acevedo Díaz.  No obstante, alude el autor desde su comienzo a un combate concreto:  el del arroyo Catalán, donde las fuerzas portuguesas al mando del Marqués de Alegrete derrotaron a los orientales dirigidos por Andrés Latorre;  el suceso acaeció el 4 de Enero de 1817, pocos días antes de que Lecor ingresara triunfalmente a Montevideo.[1]
La obra que nos ocupa constituye una resonancia de aquel suceso histórico, que le otorga un trasfondo de veracidad;  esta constituye una condición necesaria pero no imprescindible, que permitirá comprender la situación y el odio al enemigo que caracteriza a las fuerzas orientales, dispuestas a llevar a cabo una hazaña que constituye una suerte de respuesta a lo acontecido en el Catalán.
Sus personajes encarnan una fuerza telúrica, casi irracional;  defienden sus vidas y su patria en un impulso que no problematiza causas y condiciones.  El autor confiere relieve a la hazaña posiblemente histórica transformada en hecho artístico, atento a su finalidad primordial:  evidenciar cómo se fue forjando penosamente la patria, cuántos sacrificios sin halagadoras recompensas efectuaron por ella masas anónimas de hombres y mujeres, cuyos rasgos se convierten en ejemplares de conducta no obstante algunos hechos que denotan crueldad.  Acevedo Díaz lo ha expresado con claridad en diversos pasajes:  “Es necesario hacer el relato de lustros sombríos sin calculadas reservas, para que al fin nazcan ante sus ejemplos aleccionadores los anhelos firmes a la vida de tolerancia, de paz, de justicia y de grandeza nacional”.  El autor intenta “instruir almas y educar muchedumbres”, aunque ellas no pertenezcan a su generación;  de ahí también el carácter perdurable de sus obras, en las que sus personajes se adhieren frecuentemente con un instinto feroz, espontánea y casi  irracionalmente, a la tierra que les da su ser y condición.
La sobriedad de Acevedo Díaz le evita incurrir en excesos;  moviéndose entre las aguas de lo verosímil, ubica a sus protagonistas en una dimensión humana que no oculta el anhelo por alejarse de todo falso patrioterismo.  Por ello no procede a su análisis psicológico, aunque este surge espontáneamente del relato:  los presenta y hace actuar en un ambiente concreto, en tanto esas acciones revelan los entresijos de su alma.  Confiere realce a las fuerzas diezmadas en la acción heroica que llevan a cabo;  y aunque su destino final, insinuado por los cimarrones y los cuervos, no parece poseer concordancia con el premio deseado para su valentía y denuedo, resta para el lector – esclareciendo esas sombras – un luminoso concepto del ser humano cuando actúa bajo la inspiración de elevados sentimientos, en lo que constituye una realidad innegable y conocida directamente por el autor.
El patriotismo del novelista no reside en lo que teóricamente pueda, como hombre culto, exponer;  reside para él, también, en ofrecer un relato ágil, ameno y aleccionador, donde se denote al pueblo oriental luchando por la independencia y ejecutando acciones memorables.  No nos asombra la muerte de los orientales, casi insinuada desde el comienzo;  sí la huída de las fuerzas portuguesas, lo que constituye su derrota a pesar de que conserven la vida.
La muerte de las huestes de Sanabria parece insinuarse en las descripciones iniciales, inclusive en esa tapera que adelanta la inutilidad de toda defensa;  si bien Acevedo Díaz crea expectativa por la acción de Cata entre las filas enemigas, lo que permite aguardar un giro en el desarrollo de los sucesos, ello no modifica la situación sino solamente para oponer la fuga portuguesa a la espera valiente y denodada de los criollos, donde se siente latir un coraje puro, desprendido de toda esperanza.  El autor “desbordando lo llanamente costumbrista, funde lo heroico y lo nativo, acordes fundamentales de su obra”.
Las descripciones iniciales de la tropa y el escenario del combate responden a la necesidad de hacer sentir todo lo que aquella constituye y representa: en ese lugar despliegan sus energías los orientales;  su carencia de recursos, si contrasta con las posibilidades del enemigo, se ve compensada con un fervor ejemplarizante que estos no poseen.  De ahí la grandeza épica del cuento, que apunta a ese interés nacional ya mencionado, producto de la actitud creadora de un artista conocedor de la materia que trabaja entre sus manos.
En el enfrentamiento de las fuerzas antagónicas no encontramos que los criollos, en su valiente actitud, sientan sobre sí obligación alguna impuesta desde fuera de ellos mismos;  brota desde su misma interioridad, como una imperiosa respuesta de sus almas, a la manera casi de una vocación de libertad, por el impulso de luchar una vez más.  Hombres experimentados en la guerra aceptan sin quejarse y sin pedir nada, con absoluta naturalidad, todo lo que ese combate implica: de ahí el rasgo heroico ejemplarizante que otorga mayor verosimilitud al relato, acentuado por una actitud personal y de conjunto que no le hace pensar en la posibilidad de una vida posterior a la que arriesgan.  Ha expresado Rama que la clave de la creación acevediana reside en la ausencia de Dios,  o más exactamente en la búsqueda sustitutiva de nuevos absolutos (la patria, por ejemplo).
Pero acotaríamos, una vez más, que esta noción es experimentada instintivamente, sin racionalizaciones previas, más como producto que como presupuesto de su mismo accionar;  ello permite justificar que la conclusión del relato surja como la culminación necesaria, en cierto modo lógica, de una vida heroica.
Dos núcleos narrativos y un personaje central
Efectuada una simple lectura del cuento se desprenden dos hechos centrales, vinculados a nuestra anterior exposición: la muerte del Capitán Heitor y la de Cata y Sanabria.  En torno al primero encontramos el desarrollo y la peripecia del relato, que conducen ala conclusión, y configura una trama sentimental no explicitada pero vigente.  Ambos momentos reconocen un hilo conductor: Cata, personaje que lleva a cumplimiento sus acciones preponderantes, inspirada por un odio y amor extremos, intensos, que la impulsan a la realización de esfuerzos tan expresivos y reveladores.
Ella pertenece a esos personajes que son, recordando palabras de Zum Felde, “de una encarnadura concreta y propia, arrancados a la realidad viva del medio, de una veracidad fiel a la observación y al documento”.  Es, al decir del mencionado crítico, “la vida nativa expresada en su autenticidad sustancial”.
El propio Acevedo Díaz se refiere en otras páginas a este tipo de mujeres: “Eran sencillamente rudos dragones, hábiles en el manejo del caballo y de la lanza o el sable, vestidas de hombres y capaces de ejecutar en las horas de prueba los mismo actos de un esforzado varón”.  Como sus compañeros, “poseían la pasión del valor” y estaban impregnadas de “odios santos, sensualismos y amores” que impulsaban sus acciones” (“Ismael”).
Ella ultima a Heitor en una acción tremenda – síntesis y culminación de las anteriores – que impresiona al lector, aunque no torna repulsivo al personaje;  se enmarcan sus hechos con dos frases expresivas, propias de quien ha vivido con intensidad, “con pasión y con divisa”, las luchas por la patria.  Al hacerlo, el autor otorga relevancia a esas actitudes que resultan reveladoras del “odio santo” al que aludíamos;  no corresponden largas parlamentos sino la mención escueta pero casi minuciosa de los principales acontecimientos;  y el autor, fiel a las exigencias propias de la creación, responde a ellas en acertada técnica narrativa.
El penoso esfuerzo de Cata por llegar hasta el Capitán concluye con la expresión tajante de que será inútil toda defensa: pero, la culminación podemos encontrarla en el desprecio de sus palabras finales, producto de una “ira reconcentrada” en vías de apaciguamiento.  Adviértase el valor de las imágenes y comparaciones que, vinculadas a Cata, viene pautando el autor desde que presentó a este personaje;  en ellas surge con nitidez esa fuerza primitiva y telúrica que alienta en sus acciones, denotando el constante intercambio de ideas e instintos que constituyeron el primer alumbramiento de una nacionalidad que Acevedo Díaz quiere cada vez más consciente de sí misma y ajena a las pasiones descontroladas.
El instante en que siente que su pecho es bañado por la sangre del enemigo posee toda la bella crudeza de las mejores obras: hay en Cata, al borde de su desfallecimiento, un exceso de energías que – según Roberto Ibáñez – es el privilegio mayor de la criatura cimarrona de Acevedo Díaz.  Acude entonces a nuestra memoria, en parangón que debe salvar distancias y géneros literarios, pero que enlaza realidades humanas, el episodio en que la Clitemnestra de Esquilo da muerte a su esposo Agamenón y siente que la sangre de este, bañando su rostro, le produce igual sensación que cuando “la lluvia de Zeus alegra la mies al brotar de la espiga”.
Constituye el indicado, sin duda, el momento de mayor énfasis, donde el autor ha sabido calar en los hondones del alma y extraer de allí la materia necesaria para su creación artística: la embriaguez de Cata, no obstante, hará de tomar de inmediato a un cauce que tiende a evidenciar otro aspecto vital del personaje, que aparece entonces casi ennoblecido a nuestros ojos, en una voluntad que se alza ya sobre la muerte inminente.
Sus manos, que morosamente encontraron la herida de Heitor e introdujeron allí el puñal vengador, son las mismas que tratarán de contener el aliento vital de Sanabria, su compañero.  Afloran así, en feliz equilibrio,sentimientos de amor que involucran la idea de patria, de lucha común, aunque estos términos no deben conducirnos a idealizaciones.  El romántico Acevedo Díaz conoce bien a sus personajes, rudos y primitivos, sus sentimientos se manifiestan a plena luz, con pujanza en el odio y el amor, poseyendo similar intensidad aunque sentidos opuestos que se complementan para otorgar la totalidad vital de sus criaturas.  Por ese motivo hemos expresado que el autor, consciente de su arte, no se detiene a ofrecer explicaciones: el efecto buscado no lo permite;  presenta a esos seres a través de acciones reveladoras, y en ese acto libremente deja entrever – a veces abocetadas – las constantes esenciales de su alma.
En el fragmento aludido se fusionan dos formas del sentimiento amoroso: respecto a la patria, implícito en la muerte de Heitor;  y hacia Sanabria, el combatiente anónimo de nuestras campañas que es todo un símbolo de coraje y compañerismo, que se afirma como un valor perdurable trascendiendo a la aparente derrota experimentada en el campo de batalla;  se trata de aquella “altivez en la derrota” que el autor mencionara en “Nativa”, y ahora resume en un relato tan intenso como ejemplarizante.



[1] En la iniciación de “Grito de Gloria” el autor alude así a los sucesos posteriores a la batalla del Catalán: “Los nuevos dueños del país allanaban las propiedades y se repartían los frutos.  Acompañábales la sed insaciable de riquezas que se apodera de los fuertes en pos de fáciles victorias y extendías la garra con la brutalidad de la bestia cebada.  Ninguna barrera podía detenerlos.  Dinero, bienes, honra, vidas, todo era barrido por la ola de la conquista”.  Agrega luego, completando el cuadro: “De este modo decir se puede que no hubo un pago, un río, un arroyo, una sierra, un llano, una loma, donde no corriese sangre”.
Los brazos orientales se dispusieron a enfrentar una vez más, carentes de recursos, al enemigo: “pero al fin, las vidas potentes se fueron extinguiendo, las supremas energías se desgastaron en el choque permanente lo mismo que las rocas al embate de la oleada, cansose el músculo del peso del acero, y cayeron de las manos como inútiles instrumentos las armas ya melladas, chorreando sangre todavía…”.
No obstante “el exterminio sólo alcanzó a una parte de la indomable generación de la época”, pues los nativos “salvaron los confines, asilándose entre sus hermanos los argentinos.  Renovose el éxodo del otro lustro…” y el tiempo, largo tiempo, transcurrido en las tareas reivindicativas, luego “devolvería su audacia al espíritu.  Los organismos, ahora fatigados, llegarían a cansarse de su misma quietud”.  Ese resurgir del espíritu combativo, alentado por el triste espectáculo de la tierra asolada por el enemigo, determinará un nuevo brote de fervor patriótico, aletargado durante cierto tiempo pero nunca muerto en el alma de los criollos.



VOCABULARIO y NOTAS A “EL COMBATE DE LA TAPERA”  (extraído de: Eduardo Acevedo Díaz, “Los mejores cuentos” - Ediciones Banda Oriental, Colección Socio Espectacular)
Jamelgo – según el Diccionario de la Real Academia española, es un “caballo flaco y desgarbado por hambriento”
Tapera – la segunda acepción que da el DRAE: “habitación ruinosa y abandonada”.  Mejor resulta la definición que aporta el propio Acevedo Díaz en Ismael: “y llegóse hasta una tapera, resto de un ranchejo de paredes de tierra y ramas que alzaba sus picachos de lodo seco...”
Testera  – DRAE: Frente o principal fachada de una casa.  Se refiere al frente de la vivienda abandonada, indudablemente hace ya mucho tiempo.
Saúco – Árbol que no pasa de 5-6 metros de altura.  Vive en montes serranos o ribereños…
Cicuta – DRAE “Planta de la familia de las umbelíferas, de unos dos metros de altura, con tallo rollizo, estirado, hueco, manchado de color purpúreo en la base y muy ramoso en lo alto”
Baqueta – Varilla de metal para meter el taco (pelotita de trapo o papel que se colocaba entre el proyectil y la pólvora) en las antiguas armas de fuego.
Garganta de sapo – expresión que equivale a valor y se refiere al hecho de que el sapo al “cantar” ensancha desmesuradamente la “garganta”
Barajo – eufemismo en lugar del vulgarismo “carajo”
Maturrango – Dícese de la persona que no sabe andar a caballo.
Pijotearles – mezquinarles
Chifle – Asta del animal vacuno, regularmente de buey, donde se lleva agua para beber en los viajes o largas travesías.
la mimosa – palabra que metaforiza el acto del “beso” del paisano al pico del recipiente y el consiguiente embeleso con el alcohol.
Mandria – El DRAE define como “Apocado, inútil y de escaso o ningún valor”//Arg. Holgazán, vago.  Ninguno de los diccionarios de voces rioplatenses que disponemos lo registran.  Es claro que en este contexto está empleado como sinónimo de “maldito” u otro insulto similar.  Nótese que el sargento Sanabria lo había empleado refiriéndose a su tropa: “Vea que esos mandrias no se duerman”;  en este caso parece apropiada la acepción referida.
Disparos de mampuesta – De acuerdo con la 4ta acepción del DRAE, se trata de “Cualquier objeto en el que se apoya un arma de fuego para tomar mejor puntería”.  En el caso sirven los caballos de improvisada y única trinchera para los soldados orientales.
Reyuno –  “Decíase, y aún suele decirse, del animal que tiene cortada la punta de una de las orejas, en razón de pertenecer al estado….” Cuando se quiere dar a entender precisamente que un caballo tiene la oreja cortada, se dice que es reyuno.
Breñas  -  “Tierra quebrada entre peñas y poblada de maleza” Acevedo Díaz la utiliza como sinónimo de maleza.

Tuco – En algunas provincias argentinas arribeñas llaman tuco a la luciérnaga, en especial la grande, con dos discos luminosos permanentes en la parte superior de la costra junto  a la cabeza, los cuales emiten claridad suficiente para leer un papel cualquiera en la oscuridad.

Textos literarios: ideología.

TEUN A. VAN DIJK
IDEOLOGÍA: Una aproximación multidisciplinaria
Gedisa Editorial 1999, Barcelona

Las ideologías son definidas como creencias sociales compartidas de grupos sociales específicos. Son creencias abstractas, generales que subyacen a otras representaciones sociales.

La ideologías como representaciones sociales son, al menos, coherentes. Esta coherencia interna explica la coherencia y la continuidad frecuentemente observadas en las opiniones, prácticas y discursos ideológicos entre distintos miembros sociales y en distintas situaciones. La coherencia ideológica no implica que las ideologías siempre sean utilizadas coherentemente por los miembros del grupo. La variabilidad, observada con igual frecuencia, del discurso o de las prácticas del discurso no se debe a la falta de ideologías o a ideologías incoherentes, sino a muchos otros factores, como la interacción de varias ideologías (y pertenencias a grupos) de los miembros sociales, las experiencias sociales y las restricciones de la situación.

Los modelos mentales son la interfase entre lo social y lo personal, entre lo general y lo particular, entre lo macro y lo micro. Ellos aplican o particularizan la información socialmente compartida con relación a sí mismo, a.... los discursos

No todas las colectividades de personas forman grupos sociales específicos, sino sólo aquellas colectividades que satisfacen algunso criterios de grupo, tales como condiciones de pertenencia, actividades conjuntas, interacción, objetivos, normas y valores, una posición específica en la sociedad y recursos sociales y, especialmente, representaciones sociales compartidas. Así, los grupos constituyen ideologías y en consecuencia, identidad social

Las ideologías representan la identidad y los intereses del grupo


Las ideologías no están limitadas a grupo dominantes.... Por su acceso preferente a, y control sobre, el discurso público y, especialmente, los medios y la educación, varias élites tienen un papel especial en la formulación y reproducción de las ideologías. Si bien la reproducción ideológica es tanto de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba, esto sugiere que un número relativamente pequeño de élites simbólicas pueden ejercer el rol especial de líderes ideológicos, que preformulan y estimulan el debate ideológico

El discurso tiene una función especial en la expresión, implementación y, especialmente en la reproducción de las ideologías, puesto que es sólo por medio del uso de la lengua, el discurso o la comunicación (u otras prácticas semióticas) que ellas pueden formularse explícitamente. A pesar del papel fundamental del discurso ..., las ideologías no pueden ser reducidas al discurso. La mayoría de las veces las creencias ideológicas deben ser inferidas, reconstruidas hipotéticamente del discurso real, por ejemplo, comparándolo con otros discursos.

Una estrategia global de la comunicación ideológica consiste en los siguientes movimientos
1- Expresar/enfatizar información positiva sobre Nosotros
2- Expresar/enfatizar información negativa sobre Ellos
3- Suprimir/des-enfatizar información positiva sobre Ellos
4- Suprimir/des-enfatizar información negativa sobre Nosotros (333)

Los conflictos ideológicos y sociales toman la forma de una lucha no sólo por ideas, o por recursos sociales escasos, sino también por la legitmidad.
Para legitimar la acción de grupo, no sólo para propósitos internos del grupo, sino para propósitos intergrupales, un grupo necesita mostrar que su principios básicos son justos, y que, posiblemente, los de otros grupo sean incorrectos. O, más bien, pueden afirmar que sus principios básicos son generales, si no universales, y, por lo tanto, se aplican a todos. (322)

Pocos discursos son completamente ideológicos en el sentido de que expresen ideologías de grupo “pura” (directas). Sin embargo las opiniones ideológicas generales pueden aplicarse en modelos específicos y proveer la base ideológica para la producción real del discurso. (303)

La producción del discurso:
Módulo pragmático- modelo de contexto Selección la información relevante de las creencias del hablante sobre la situación social, el acontecimiento comunicativo en desarrollo, los objetivos e intenciones, el entorno espacio-temporal, y los participantes del habla. Los modelos de cada participante en un evento comunicativo serán parcialmente similares, pero también parcialmente diferentes: cada participante interpreta y representa el contexto presente de una manera ligeramente distinta. Estas diferentes construcciones pueden ser la base de malentendidos y conflictos comunicativos.
Módulo semántico – información necesaria para la construcción del significado
Módulo de formulación – genera emisiones reales en una lengua dada, utilizando las reglas discursivas, la gramática y el léxico de esa lengua. (295-296)

Las ideologías no son simplemente reproducidas en la conversación y el texto, entre los miembros del grupo que comparten esas ideologías. Existen variaciones  relativamente sustanciales, desviaciones explícitas e intencionales, dilemas y conflictos personales e interpersonales que deben negociarse y resolverse. En consecuencia, no todas las crónicas de un periódico muestran la ideología o las lealtades políticas del periódico. No todos los periodistas dan siempre prioridad las ideologías periodísticas en sus crónicas. (291)

A pesar del papel omnipresente de la educación, en las sociedades mediatizadas contemporáneas gran parte de la tarea de la familia, de la Iglesia y de la escuela ha sido asumida por los medios masivos de comunicación como institución. Mientras que éstos están principalmente orientados hacia la producción de información y entretenimiento, son al mismo tiempo las instituciones más complejas para la expresión y el cuestionamiento públicos de las ideologías (236) los medios desempeñan un papel central en la reproducción de las ideologías de elites dominantes (235)

A pesar de la gran variedad y confusión ideológica en las sociedades contemporáneas, la evidencia sugiere con fuerza que, dado el creciente control de los medios por las elites, y el creciente papel de los medios masivos de comunicación como el mayor instrumento de  control ideológico de la sociedad, las ideologías de elite generalmente tenderán a ser dominantes, tal como ya se definió. Las ideologías populares pueden convertirse en dominantes solamente a) si tienen un amplio sustento dentro de uno o varios grupo dominados, b) si los líderes de tales grupos tienen acceso al discurso público y, sobre todo, a los medios masivos (lo que implica que algunos medios masivos necesitan estar en connivencia con ellos), y c) si estas ideologías no son fundamentalmente inconsistentes con los intereses de la mayoría de las elites (234)

(La idea de la hegemonía es la de un poder donde) el control no se efectúa principalmente por medio de coerción física o socioeconómica, sino a través de un control más sutil e indirecto de las mentes de los dominados. Controlando el acceso al público, sólo pueden y circular formas específicas de conocimiento y opinión. Una vez que estas representaciones mentales están instaladas, los grupos dominados y sus miembros tenderán a actuar de acuerdo con el interés del grupo dominante “por su propio voluntad”. El grupo dominado puede carecer de un conocimiento o una educación que ofrezcan alternativas, o puede aceptar que la autoridad del grupo dominante es natural o inevitable, y la resistencia inútil e, incluso, impensable. (207)

Ese tipo de control discursivo e ideológico será tomado como el ejemplo principal del poder y la dominación que parece prevalecer en las sociedades contemporáneas de “la información  y la comunicación”, en las cuales el conocimiento y el acceso a los medios de comunicación y al discurso público son recursos esenciales para el control de las mentes, y, por tanto, indirectamente de las acciones de los otros. (207)

Si un grupo tiene una relación dominante con respecto a otros grupos, las ideologías tienen la doble función de mantener el status quo y, al mismo tiempo, brindar el marco cognitivo básico necesario para los argumentos que se utilizan con el objetivo de persuadir a los propios miembros del grupo, como a otros, de que esta situación es justa, natural, dada por Dios o legitimada de alguna otra manera. (208)

La noción de grupo, y los principios y prácticas de identidad e identificación, inclusión y exclusión, acceso y aceptación, y muchas otras prácticas de procesos sociales, están íntimamente ligados a ideologías fundamentales de grupo. Ellos implican representaciones de identidad, sobre quiénes somos Nosotros y qué son Ellos y, especialmente sobre lo que es bueno para Nosotros y los que no es bueno para Nosotros (204)

En general la regla social es: crea y actúe como la mayoría de nosotros en “nuestro” grupo. Las transgresiones a la regla y la desviación y disidencia, serán sancionadas. (193)

Un grupo “tiene” una ideología si los miembros comparten al menos algunas o la mayoría de las proposiciones ideológicas medulares. En ese caso, compartir significa que estos miembros tienen proposiciones relativamente semejantes almacenadas en la memoria social. Que dichos miembros harán distintos usos de ese sistema ideológico en contextos sociales diferentes, es obvio, y esto define la gran variación en los discursos ideológicos y otras prácticas sociales. (192)

Los grupo no están solamente constituidos por representaciones sociales. Sin embargo cualquiera sea la base económica objetiva de una colectividad de personas, ésas sólo pueden constituir un grupo si comparten las representaciones sociales (184)

El esquema de polarización tan general definida por la oposición entre Nosotros y Ellos, sugiere que están afectados los grupos y los conflictos de grupos, y que los grupos construyen una imagen ideológica de sí mismos y de los otros de modo que (generalmente) Nosotros estamos representados positivamente y Ellos negativamente. La autorrepresentación positiva y la representación negativa de los otros parecen ser una propiedad fundamental de las ideologías. (...) Una ideología es un esquema que sirve a sus propios intereses para la representación de Nosotros y Ellos como grupos sociales. Esto significa que las ideologías probablemente tienen el formato de un esquema de grupo, o al menos el formato de un esquema de grupo que refleja Nuestros intereses sociales, económicos, políticos o culturales fundamentales. (95)


UN ANÁLISIS A TRAVÉS DEL ENFOQUE JUNGNIANO


UN ANÁLISIS A TRAVÉS DEL ENFOQUE JUNGNIANO
Su libro causó en mí, lo que la luz de un faro en una noche de tormenta. Su libro tiene el mejor final posible, y es allí, en donde todo lo anticipado tiene también en la realidad un final, y todo de nuevo comienza, esto es, con lo que el libro comienza, con el nacimiento y el crecimiento de una nueva persona. C.G.Jung 3.12.1919 Demian Hesse, en la introducción al libro señala: “...He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos...” En esta historia nos relata el autor, remontándose a la infancia, el camino que Emil Sinclair hubo de vivir para dejar de mentirse a sí mismo, e ir tras aquella verdad que consideraba célula de su interior. A través de sus personajes, logra plasmar la intuición de revelaciones arquetípicas, o más bien, porciones de realidades psíquicas, que fuera de él constituyen los guías de su camino. Kromer, Demian, Pistorius y Eva representan imágenes de un ser eminentemente interior, que en su manifestación consciente comunican, dirigen y edifican lo que más tarde, constituirá, como lo dijera Jung a Hesse en su comentario a esta obra, el nacimiento y crecimiento de una nueva persona. El autor, en contacto con todo este caos que se le presenta en forma de opuestos, aparentemente no-integrables, inmerso en el desorden que para un ser racional esto puede significar, se ve pues, en la necesidad de escribir y establecer un diálogo interno, para así darle forma a lo que a primera vista no encuentra cabida en el mundo del sentido, ..., y así, poder nombrarlo. El concepto de Individuación Jung lo describe como la posibilidad de integrar contenidos inconscientes en la conciencia, implica la capacidad de síntesis; una realización de sí mismo. La finalidad de la individuación no es otra que la de liberar el sí mismo, por un lado de los envoltorios postizos de la “persona” y, por otro lado, del poder sugestivo de las imágenes inconscientes. Esto se logra, no de forma racional, sino dialéctica, que el hombre transforma en diálogo con sí mismo. En otras palabras, Jung se refiere a este proceso como la búsqueda de asimilación del “anima”, utilizando este término como arquetipo de la vida relacionado con lo irracional.
Demian y el Enfoque Junguiano 
El primer capítulo llamado Dos Mundos, revela ya, el primer contacto de Sinclair con su realidad, una que se ve dividida por opuestos, y en la que él toma lugar en ambas partes. La naturaleza de estos dos mundos es excluyente, y por lo tanto, a pesar de pertenecer especialmente al mundo luminoso, se ve ya dividido, pues algo de él vive también en el otro lado. “Yo pertenecía por supuesto al mundo luminoso y recto, era el hijo de mis padres; pero donde quiera que tendiese mi vista o mi oído, encontraba siempre lo otro, y yo mismo vivía también en aquel otro mundo, aunque muchas veces me pareciese extraño e inquietante y acabase siempre por infundirme miedo y enturbiar mi conciencia” (p.21) Es la aparición de Kromer, un niño que pertenece al otro mundo, la que marca el comienzo del proceso de crecimiento en el protagonista. Este personaje, a partir de una mentira de Sinclair, le induce a una serie de tareas que debe realizar a condición de no ser delatado. Estas tareas le introducen pues, a descubrir la parte suya que pertenece a ese mundo oscuro, que hasta entonces conocía tan solo superficialmente y le parecía ajena. “Con el corazón helado tuve que presenciar cómo se convertía en pasado y se desligaba de mí todo mi universo, toda mi vida dichosa y buena, mientras me sentía sujeto ya al mundo tenebroso y desconocido (...). Por vez primera saboreé la muerte; la muerte que sabe amarga porque es nacimiento, porque es angustia y temor ante una terrible renovación”(p.34) Según Jung, el espíritu puede presentarse en la figura de un niño o jovencito. En los hombres puede ser positiva y tiene entonces el sentido de una personalidad “superior”, pero también puede ser negativa y significa, en este caso, la sombra infantil. No se puede afirmar con seguridad absoluta que las figuras de los espíritus sean moralmente buenas. Con frecuencia presentan signos no sólo de dualidad, sino de malignidad. Sin embargo, Jung insiste en que las bases generales, sobre las cuales se edifica la vida inconsciente de la psique, son tan poco firmes, que no podemos nunca saber cuánta maldad se necesita para atraer la bondad, ni cuánta bondad es capaz de inducir a la maldad. Kromer, encarna pues, este arquetipo del espíritu, en su aspecto negativo, y a través de tareas, en las que Sinclair debe trabajar para él, hace que el niño empiece a dejar ir, dejar morir su mundo luminoso, porque es necesario para esta terrible renovación, de la que nuestro personaje, hasta el momento, poco conoce y de allí su carácter de terrible e incierta. Ante la fatalidad y la revelación de este mundo tenebroso, aparece un nuevo guía, un nuevo espíritu, también con aspecto juvenil, pero ahora, manifestando el aspecto positivo y superior del arquetipo que antes habíamos mencionado. “Mi salvación de aquellos tormentos me llegó de una parte totalmente inesperada, y con ella entró en mi vida algo nuevo (...). Se llamaba Max Demian.” (p.43)
A través de la historia de Caín y Abel, Demian se presenta a Sinclair, con cuestionamientos nuevos de aquello que para él hasta entonces había representado una verdad incuestionable. Caín un hombre noble y Abel un cobarde!, La marca de Caín una distinción! Todo esto parecía no tener ningún sentido para el niño, sin embargo, reconocía cómo, él habiendo sido una especie de Abel, y ahora hundiéndose profundamente en “lo otro”, llevaba la señal en su frente. Su perversidad y desgracia le hacían sentir superior a su padre, quien ahora aparecía como un ser ingenuo, despreciable y exclusivo del mundo luminoso, lejos de él. Con frecuencia, el arquetipo del espíritu, plantea preguntas, a fin de guiar hacia el conocimiento de sí mismo y al acopio de fuerzas morales; esto hacía Demian precisamente: poner en duda lo establecido como punto de partida para la iniciación. “Durante mucho tiempo, esta historia de Caín, el homicidio y la señal, fue el punto de partida de todas mis tentativas de conocimiento, duda y crítica” (p.50) Aunque estas nuevas imágenes aparecen en el mundo consciente del niño como difusas y contradictorias, es el inconsciente, a través de los sueños, el que revela el sentido oculto de tales disertaciones. Sinclair describe uno de sus sueños: “Kromer afilaba un cuchillo y me lo ponía en la mano, (...), acechábamos a alguien, yo no sabía a quién, (...) vi que era mi padre” (p.51) El homicidio del padre, representa de nuevo la muerte de aquella parte interiorizada que debe ser abandonada, dejar morir al padre bueno significa ahora una nueva tentativa de descubrir la sombra. El Arquetipo del Espíritu, proporciona los medios mágicos necesarios, es decir, la fuerza inesperada e inverosímil, capaz de conducir al éxito, que representa una característica especial de la personalidad unificada en el bien y en el mal. Y es así, de forma mágica, que Kromer deja de acechar a Sinclair por intervención de Demian, quien le asegura al niño que nunca le volverá a molestar. A partir de esto, Sinclair huye de todo este caos, e intenta refugiarse de nuevo en su mundo infantil, en el núcleo filial, huyendo también así, de aquello que le había salvado, pues de alguna forma también le empujaba al crecimiento, de nuevo a la renovación, ...terrible renovación. “Retorné al paraíso perdido; al luminoso mundo parental, (...) a la bondad de Abel, agradable a los ojos de Dios.” (...) Rescatado por una mano amiga, corrí ciegamente a refuguiarme en el regazo de mi madre. (...) me hice más niño, más pueril y más dependiente de lo que era”(p.63) Más adelante reflexiona: “De no haber obrado así hubiera tenido que acogerme a Demian y confiarme a él. (...), pero Demian hubiera exigido de mí mucho más de lo que exigieron mis padres. Habría intentado hacerme más independiente(...) Hoy sé que ya muy bien que nada en el Mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle a sí mismo” En este momento se presentaba ante Sinclair el conflicto entre los dos factores psíquicos fundamentales, por un lado, la conciencia que intenta defender su razón y protegerse, y por el otro, el inconsciente que lucha por fluir libremente y establecer su dominio. Su reflexión hace referencia a
lo tenebroso e incierto del viaje hacia sí mismo, a su inconsciente, al caos, en donde los opuestos no tienen cabida, y en donde solo a través de un proceso de vida irracional se llega a rozar la armonía, expresada en símbolos definidos. Este ha sido pues, tan solo el inicio de un camino que trae consigo muchos más obstáculos. La naturaleza primordial y ancestral del arquetipo del espíritu encarnado en Demian, es descrita por el autor como un rostro de un hombre, una mujer, milenario, ajeno al tiempo, más parecido a los animales, los árboles o las estrellas, en sus palabras, “...un espíritu...” Las enseñanzas de este espíritu le invitan a considerar e interpretar los dogmas de manera más libre, más personal. Disertan sobre todo, en cuanto a la naturaleza de Dios, a esa dualidad que el Dios Cristiano divide, y deja para él, tan solo lo bueno, lo noble y paternal. Empieza a nacer lo que constituye el paso más evidente en cuanto a la armonización de los opuestos, y que a través del símbolo de la Divinidad, adquirirá forma a través de la novela y de esta manera se podrá nombrar, darle un significado. “Pero el mundo se compone también de otras cosas. Y todas estas cosas se adjudican al diablo; toda esa parte del Mundo, toda esta mitad, es encubierta y silenciada. Se glorifica a Dios como Padre de toda la vida y se oculta y silencia la vida sexual, fuente y sustrato de la vida misma, declarándola pecado y obra del demonio.”(p.82) La respuesta de Sinclair a las palabras de Demian, refleja la noción del autor de lo que para Jung significa el Inconsciente Colectivo, aquel estrato del inconsciente, innato, más profundo, cuyos contenidos son los mismos en todas partes y en todos los individuos. “Lo que Demian había dicho sobre Dios y el diablo, (...), era exactamente mi propio pensamiento, mi propio mito, mi concepción de los dos mundos: el luminoso y el oscuro. El descubrimiento de que mi problema era un problema de todos los hombres, un problema de toda vida y todo pensamiento, se cernió de pronto sobre mí como una sombra divina, y me sentí penetrado de temeroso respeto al advertir cuán profundamente participaban mi propia vida y mi pensamiento personal en la corriente eterna de las grandes ideas” (p.83) Las circunstancias separan a Sinclair de su guía, se ve envuelto en una profunda soledad, en donde se abandona a una vida banal envuelta de borracheras y fanfarronería. Sin embargo, es esta sensación de soledad la que trae consigo el desasosiego necesario para avanzar en esa búsqueda y experimentar esa transición definitiva, el adiós al núcleo parental. “Hay muchos caminos por los que Dios puede llevarnos a la soledad y conducirnos a nosotros mismos. (...) Hay sueños así en los que yendo hacia el palacio de la princesa encantada se queda uno atascado en un lodazal(...) Así me sucedió a mí, y tal fue el proceso nada bello que me estaba destinado cumplir para llegar a la soledad e interponer entre el paraíso de mi niñez y yo una puerta vedada. (...) Fue un comienzo, un despertar de la nostalgia de mí mismo” (p.100 y 101) Jung arguye en su obra El Yo y el inconsciente, que los padres son para el niño los parientes más próximos y más influyentes. Pero tarde o temprano, se reaccionará contra esta influencia; las imágenes de los padres son alejadas en lo posible de la conciencia, y por su influencia persistente,
e incluso represiva. Para la realización del sí mismo, dice Jung, es imprescindible que el sujeto se dé cuenta de su invisible sistema de relaciones con el inconsciente, o sea con el anima, para poder diferenciarse de ella. Y como la madre, es la primera portadora de la imagen anímica, la separación de ella es un asunto tan delicado como importante, asunto de máxima significación educadora. La princesa encantada, la meta final de este camino, representa el encuentro con ese arquetipo del Anima diferenciado del sí mismo. En este momento en que Sinclair enfrenta su soledad, enfrenta también los primeros destellos de una imagen femenina, que no posee forma determinada, y descubre que esta imagen femenina abarca incluso su propio ser. Me parecía como un ícono o una máscara sagrada, a medias masculina, y femenina a medias, sin edad, (...). Parecía conocerme desde siempre, como una madre.(...) Y poco a poco fue apoderándose de mí la sensación de que no era Beatrice, ni tampoco Demian a quien representaba, sino a mí mismo. (p.107/109) El ánima es una personificación de todas las tendencias psicológicas femeninas en la psique de un hombre, tales como vagos pensamientos y estados de humor, sospechas proféticas, captación de lo irracional y relación con el inconsciente. En su manifestación individual, el carácter del ánima, adopta la forma de la madre El ánima, como todos los arquetipos, presenta aspectos positivos y negativos. Hesse por su lado despliega más bien, la representación de un arquetipo del ánima que desempeña el papel de poner la mente del hombre a tono con los valores interiores y, por tanto, abrirle el camino hacia profundidades interiores más hondas. No es ninguna casualidad, que a este retrato pintado por Sinclair, se le llame Beatrice, quien en la Divina Comedia de Dante, hace de guía e iniciadora en el Paraíso. A través de esta proyección del ánima, en esta figura, Hesse logra plasmar la función positiva del arquetipo. Toma en serio los sentimientos, esperanzas y fantasías enviadas por su ánima, y las fija, por escrito, o en pintura y de esta manera surge entonces el material inconsciente. La contemplación de esta imagen como un ser real conlleva a que el proceso de individuación se valla haciendo paulatinamente la única realidad y puede desplegarse en su forma verdadera. Más tarde, Sinclair reconocerá que el retrato que ha pintado es la imagen de la madre de Demian, a quien nunca había visto antes. Su encuentro con Eva, -nombre que hace alusión a la fecundidad, a la imagen cristiana de la madre de todas las criaturas- ilustra la función que esta imagen desempeña en la obra: Por primera vez se fundían para mí el mundo exterior y el interior en una pura armonía, fiesta del alma que hace amable la vida. (...) Su saludo significaba retorno al hogar. (p.173)
Este proceso de individuación se desarrolla paralelo a la realización de la conexión del ser humano con la colectividad. El proceso de llegar al sí mismo, implica una creciente conciencia del propio lugar en el mundo y del sentido de la existencia humana. Dice Jung, que a partir de la introspección y el conocimiento de sí mismo, se crea una conciencia más allá del carácter personal. Una función de relación, vinculada a lo objetivo, que pone al individuo en una incondicionalidad, obligatoria e indisoluble comunidad con el mundo. Aquí podrá entonces suceder que el Inconsciente produzca contenidos que sean válidos no solo para el individuo, sino también para los demás, incluso para muchos, y quizá para todos. De esta manera, son varias las conversaciones en que Sinclair y Demian dirigen hacia el espíritu de la época y la condición humana. Una de ellas se refiere a la guerra: La comunidad es algo muy bello. Pero lo que ahora vemos florecer en todas partes no es la comunidad verdadera. Esta surgirá, nueva del conocimiento mutuo de los individuos y transformará por algún tiempo el Mundo. (...) Siento iniciarse ya graves conflictos que no pueden tardar en surgir. (...) (La guerra) revelará la miseria de los ideales actuales y obligarán a derrocar toda una serie de dioses de la edad de Piedra. Este mundo, tal y como es, quiere morirse y se hundirá. (p.171) El último capítulo simboliza la renovación, El principio del fin. Un nuevo comienzo que inicia con la muerte, y que marca el camino hacia la vida, la individuación, paralela al nacimiento de un nuevo Mundo. Hesse reflexiona de nuevo acerca de la guerra, una guerra que por ser interna, devela la oscuridad en el afuera, y dispara en contra del enemigo, el de afuera, el distinto, que más bien resulta el blanco principal de nuestras proyecciones, porque tiene algo nuestro, algo nuestro que no podemos reconocer como propio. Los sentimientos primordiales, incluso los más violentos, no iban contra el enemigo; su obra sangrienta tan solo era una irradiación de lo interno, del alma disasociada y dividida, que quería enfurecerse y matar, aniquilar y morir para nacer de nuevo.(p.202) El proceso continúa, tan solo se ha alcanzado el fin para volver a empezar. Esta vez, Sinclair conociendo que debe escuchar dentro de sí, pues Demian le ha dicho que al hacerlo, advertirá que su presencia ya no estará fuera sino dentro de él mismo. El sufrimiento no ha cesado, pero esta vez el camino no es en soledad, ...le acompaña él, su sí mismo. “...La cura me hizo daño. Todo lo que después me ha sucedido me ha hecho daño. Pero cuando alguna vez encuentro la llave y desciendo a mí mismo, allí en donde en un oscuro espejo, dormitan las imágenes del destino, me basta inclinarme sobre su negra superficie acerada para ver en él mi propia imagen, semejante ya en todo a él, a él, mi amigo y mi guía...” (p.205)

Abraxas, el Dios de los gnósticos

Abraxas, el Dios de los gnósticos

abraxas 1

Conozca los poderes del Dios de la clarividencia y los 7 planetas.

Su imagen fue usada en varios papitos y gemas especiales a modo de talismán protector, mientras que su nombre encierra el gran misterio del poder divino y de los astros. Conozca quién es este Dios adorado por la secta cristiana de los gnósticos, síntesis de las fuerzas opuestas del universo.
Abraxas es una divinidad gnóstica vinculada con un simbolismo astrológico, desde que Basilides de Alejandría, un célebre gnóstico, defendió el poder esotérico de su nombre, cuyo valor numérico da 365 (cifra de los días del año).
La “aritmosofía” (el sistema esotérico que trata del simbolismo matemático de las palabras) indica constantes numéricas que relacionan a Abraxas con las fuerzas cósmicas que regulan el ciclo solar y la posición de los siete planetas conocidos en ese momento. Su imagen, que aparece como amuleto en papiros y gemas de la Antigüedad, representa la unión sagrada y la ambigüedad de nuestra existencia, siendo su poder comparable al principio activo que moviliza a la naturaleza.
Como dios demiurgo o creador del mundo, Abraxas -sin ser el creador universal- es quien impulsa y ordena fuerzas contradictorias: lo divino y lo demoníaco, el bien y el mal, la luz y la oscuridad.
El escritor alemán Hermann Hesse dice de él en su novela Demian:“El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. Quien quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas”.
LA IMAGEN DE ABRAXAS EN LOS AMULETOS BASILIDIANOS
La creencia de que determinados objetos eran portadores de fuerzas mágicas, capaces de proteger a quien los llevase consigo, estuvo fuertemente arraigada desde el Antiguo Egipto. A estos objetos, se les atribuía el poder mágico de repeler influencias malignas  y atraer a las fuerzas benignas. Estos artículos eran muy populares y todo el mundo los usaba, no sólo la secta de los gnósticos basilidianos. Las funciones protectoras de cada amuleto dependían de su material, forma y color, así como de sus inscripciones y dibujos. De hecho, eran tan comunes, que se les ponían a todos los bebés recién nacidos.
En estas gemas y papiros, Abraxas aparece como un ser híbrido, mezcla de varios símbolos, una imagen del conocimiento absoluto o Gnosis.
Su figura es la de un anguípedo, es decir, un personaje con cabeza de gallo (imagen de la clarividencia y la vigilancia), vestido con una armadura, de la que salen, en lugar de las piernas, dos serpientes curvadas hacia arriba, cada una con su cabeza.
Las dos serpientes enroscadas en el caduceo de Mercurio parecen aludir a un simbolismo persa que se refiere a la lucha interior de todo ser humano entre la sabiduría y los instintos. La figura refiere asimismo al hombre primigenio o primero, antes de que éste hubiera salido del Edén, y cada serpiente representa, también, los dos principios sexuales básicos: el masculino y el femenino.
Según estas corrientes de conocimiento místico, actualmente, los seres humanos tienen su energía sexual dividida: mientras la corriente solar masculina positiva asciende, la energía negativa femenina lunar desciende.
ARITMOSOFÍA PITAGÓRICA, EL CONOCIMIENTO  CON NÚMEROS Y LETRAS
La aritmosofía es la parte de la filosofía oculta que trata del simbolismo de los números, sus funciones metafísicas y las operaciones mágicas que se pueden realizar con ellos.
Está basado en el pitagorismo, los “números ideales” de
Platón, la Gnosis y la Cábala, así como en la numeración del Apocalipsis, y la exégesis de los “números misteriosos” practicada, entre otros, por
San Agustín. Este método de conocimiento utilizaba el alfabeto hebreo de 22 letras, en que cada carácter servía igualmente como una cifra; por ejemplo, las diez primeras de 1 a 10; la undécima (Caf) 20; la duodécima (Lamed) 30, etc. La Cábala asoció cada una de estas letras a un nombre divino y a un símbolo, desde Alef hasta Tau, encarnando el ciclo humano de premiación de la voluntad con la recompensa.
Como las sefirot del Árbol cabalístico de la vida, estas letras eran ideas mediante las que Dios creó al universo. Talmudistas (estudiosos del libro hebreo Talmud) y cabalistas (estudiosos de la Kabbala) calculaban las letras de un nombre para comprender el cosmos o para expresar los nombres divinos, cuya pronunciación y grafía debían permanecer secretos.
Con respecto a la imagen de Abraxas, éste, además de llevar un látigo en su mano, ostenta un escudo en el que aparecen las letras IAO o AIO (la última letra puede ser también una omega griega simbolizando la totalidad).
En este sentido, el nombre “Abraxas” es también un símbolo, pues las siete letras corresponderían a los siete planetas conocidos en la Antigüedad y, además, la suma de esas letras da 365 (según la numeración griega de sus letras), es decir, la cantidad de veces que sale el sol en un ciclo anual o las manifestaciones de la divinidad en la realidad terrena.
Las siete letras no representaban sólo a los planetas; también a los siete tonos del heptacordo (lira de siete cuerdas) y las 28 luces de la luna a lo largo del mes.
Por eso, otro de los talismanes gnósticos muy usados era el de una gema con las siete vocales grabadas en el cuadrado o en el triángulo mágico.
Esta característica de la divinidad, no sólo tuvo importancia dentro del culto religioso, sino que también parece haber tenido un contenido práctico relacionado con conocimiento sobre los astros y su influencia en las sociedades agricultoras de la Antigüedad.
Por ejemplo, en Éfeso, actual Turquía, se encontraron objetos (como figuras talladas en piedras preciosas o metálicas) de sectas cristianas muy primitivas en los anticuarios de los barrios históricos de la ciudad. Estos objetos se asociaron a las sectas gnósticas por las inscripciones grabadas en letras griegas: Iota (“I”), Alfa (“A”) y Omega (“O”). Esta forma del nombre de Abraxas ha sido asociada con el nombre hebreo de dios (Yahveh), porque comparten las mismas letras.
Así, la inscripción AIO era utilizada por el culto gnóstico como un amuleto de protección frente a los males que la deidad pudiera provocar, al tiempo que constituía un llamado de protección general para los basilidianos.
Esta leyenda -que decía “protégeme- funcionaba como fórmula mágica que los gnósticos escribían en sus joyas y papiros a fin de sortear las calamidades conjuradas por su siniestro y paradójico dios, mezcla de entidad benigna y protectora, a la vez que maligna y dañina.
“ABRAKADABRA”, UNA FÓRMULA MÁGICA DE CREACIÓN GNÓSTICA
Una fórmula mágica conocida analizada de esta manera es el hoy ya famoso
“Abrakadabra” (o abracadabra).Una posible fuente es la expresión aramea:Avrah kahdabra kahdabra, que significa “Yo creo como hablo”, o bien, Abreq ad habra, que signfica “Envía tu rayo hasta la muerte”.
Asimismo, algunos lo atribuyen a la unión (en celta) del nombre de dios (Abra o Abar) y de santo (Cad). Uniendo estas letras, los gnósticos creían poder curar enfermedades.
La fórmula mágica del “Abracadabra” se escribía en un pergamino virgen con forma de letra griega delta, de la forma que explicamos a continuación. Una vez escrito, se lo doblaba y colgaba con una cuerda de lino al enfermo.



ABRAHAX, EL DIOS DEL BIEN Y DEL MAL.

"El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia dios, el dios se llama Abraxas." Hermann Hesse, en su obra Demian. Nos uelo realizar críticas literarias de los libros que leo, porque no soy crítica, nisiquiera buena lectora, sino que intento transmitir las cosas maravillosas, nuevas, ingeniosas o incluso los sentimientos que me transmiten los protagonistas del libro.Pero, sin olvidar que se realiza desde mi punto de vista y que siempre se puede debatir al respecto Pues cada vez que leo un libro, no quiero entretenerme con una historia,lo que busco es abrirme al mundo, a los sentimientos a las pasiones más bajas y ocultas. Si algo me ha enseñado Demian De Hermann Hesse, es que para nacer hay que morir, dicho d eotro, cualquier renovación, indica un período de destrucción, ya que al mundo no le guste convivir con ideas viejas y nuevas, aunque el ser humano no se muestre receptivo a lo nuevo. Cada guerra,ha traido consigo la muerte, la desolación, la angustia y destrucción, pero también trae a la vez la paz, las nuevas ideas,la nueva era. Otra cosa que me ha sorprendido ha sido al interpretación del relato De Caín y Abel, en la que el perdedor y cobarde es Abel y Caín es un héroe, un hombre fuerte, al que la gente deja aun lado por miedo, miedo a esa superioridad que despierta,por pasar a ese lado oscuro que todos queremos rebasr, pero no nos atrevemos, porque la marca de Caín a muchos nos quedaría grandes, pues sólo la gente que sabe convivir con su destino y se encuentra a sí mismo, sin importarle la moral, ni la sociedad, siendo su propio lider y no uno más del rebaño, estará capacitado para llevar esa marca. Aunque lo mejor que me ha podido enseñar este libro es a Abraxas Abraxas es un dios que une simbólicamente lo divino con lo infernal, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte, ese fuego filosofal que une al hombre con la mujer. Venera las dos partes. Es la unión sagrada, es la ambigüedad de la existencia. Para muchos más que un Dios, un demonio, que cambia de imagen según el siglo, por ejemplo, para los etruscos y druidas celtas,se suele representar con la figura de un ser con cabeza de gallo y con dos serpientes con cabeza en lugar de piernas. La mayoría de veces con armadura en el pecho y siempre con armado de látigo y escudo, en cambio en la Edad Media, en un ser grotesco con cabeza de dragón coronada y cuerpo deforme, manteniendo tan solo las serpientes como piernas y el látigo de la figura gnóstica. Los Basilidianos pensaban que Abraxas creó el mundo y que posteriormente fue expulsado por Jesucristo. La palabra Abraxas es simbólica pues cada una de las letras correspondía con uno de los planetas conocidos en aquella época y la suma de sus letras dan 365, el equivalente a un año. Es posible que los primeros Gnósticos tomaran esta Deidad del Dios egipcio abrak sax, que significaba “Palabra sagrada”.