jueves, 13 de agosto de 2015

Monte de las ánimas

El monte de las ánimas

  1. Estructura la leyenda en partes y ten en cuenta los espacios en que Bécquer sitúa la acción (cacería, salón, dormitorio de Inés...).
                 
R. Hay una pequeña introducción que encuadra la leyenda en la actualidad del lector de entonces (primera parte), sigue la propia narración (parte segunda y tercera), y un colofón, distante en el tiempo e inmerso en la incertidumbre (“dicen que...) a la manera de los relatos tradicionales (parte cuarta). Todo ello lo hace fundiendo en un solo relato dos temas tradicionales (la resurrección de los templarios y el castigo de la mujer caprichosa). Este último es uno de sus temas básicos: la mujer que impulsa al hombre a una trasgresión que será castigada con la muerte o la locura. Pascual Izquierdo muestra así la estructura de la leyenda: prólogo, subrelato introductor, fábula novelesca y epílogo legendario. En el prólogo aparece Bécquer en primera persona y así consigue la ficción de actuar como narrador, recolector y revivificador de historias huidas con expresión de los espacios en que se produce (Madrid, que no se cita, lugar desde donde escribe el relato, y Soria donde sucede la acción), y de los tiempos (el de la escritura y el de la audición). El subrelato introductor funciona para crear ambiente psicológico propicio y fijar el soporte legendario para desarrollar el resto de la acción. En él se repite un esquema básico muy característico de Bécquer: tentación-pecado-castigo. El epílogo legendario es una recreación circular del episodio legendario del subrelato introductor. clasificaríamos esta leyenda entre las denominadas de asunto misterioso y de terror (como Ámese Pérez el organista, El rayo de luna y El miserere). Aunque el subtítulo sea “leyenda soriana” sólo el emplazamiento topográfico del relato se hace en esta ciudad para darle un rasgo de verosimilitud. El escenario mejor descrito es sin duda el de la alcoba de Beatriz donde muestra todo tipo de recursos sensoriales para mostrar el desazón y el miedo que sufre después de haber mandado a Alonso al monte de las ánimas. El resto de escenarios que aparecen son los habituales en las leyendas de Bécquer: la cacería, los montes y el palacio con elementos medievales.







  1. Infórmate sobre la Orden de los Templarios ¿Cómo utiliza Bécquer esta base histórica?

R. Guerreros y religiosos a la vez se llamaban así porque habían pertenecido a una cofradía que recogía fondos para decir misas para las almas el día de los difuntos. Esta orden fue fundada en 1.118 para proteger a los peregrinos que iban a tierra santa. Con el tiempo los templarios llegaron a acumular muchas riquezas y poder, convirtiéndose incluso en banqueros de reyes. Felipe el hermoso, de Francia, para apoderarse de sus riquezas los acusó falsamente de herejes y de cometer aberraciones sexuales, logrando así que el Papa Clemente V disolviera la Orden en 1312. Sus dirigentes fueron juzgados y quemados, y sus riquezas confiscadas. En España no sufrieron una suerte tan trágica, estuvieron hasta 1321 y se habían instalado en Castilla hacia 1130, durante el reinado de Alfonso VII, que había heredado el dominio de Soria. Alfonso el batallador concedió grandes privilegios y propiedades a los templarios. En su testamento los nombró coherederos de su reino, decisión que no fue aceptada por la nobleza aragonesa y navarra (véase El señor de Bembibre, de Gil Carrasco.

  1. Alonso y Beatriz son los protagonistas de la leyenda. Analiza el carácter de ambos ¿Te parece justo y merecido el castigo final que sufre Beatriz?


R.  Como es habitual en Bécquer en sus descripciones de personajes hay escasez de rasgos físicos y abundancia de psicológicos. Alonso es un personaje plano, con características románticas que sólo se distingue por su temeridad y valentía. Beatriz recuerda a las mujeres caprichosas y crueles de sus Rimas (Rima XXXIX), y su carácter empieza a perfilarse de inmediato. Descripción perfecta: Beatriz sigue absorta “los caprichos de la llama” con la mirada y, su primo ve el reflejo de esta llama (o sea de ese capricho) en sus pupilas. Si recordamos la importancia de la mirada en las mujeres de Bécquer puede ya mostrarnos su talante veleidoso e inconstante. Bécquer la ve más como una “coqueta” moderna que como una dama medieval. A pesar de que nos has sido presentada como una mujer fría y nada miedosa muere de puro miedo debido a su sentimiento de culpabilidad. Nadie merece la cruel muerte de Beatriz y menos el castigo posterior de ser un alma en pena perseguida por las demás almas (larga tradición del tema en Bocaccio, en la pintura de Boticcelli, la leyenda catalana del Conde Arnau, etc.): 

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS
“Ese monte que hoy llaman de las Ánimas pertenecía a los templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los templarios eran guerreros y religiosos a la vez… Entre los caballeros de la nueva y poderosa orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló por fin un odio profundo… Fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres. Los lobos, a quienes se quiso exterminar, tuvieron un sangriento festín… la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte, y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse. Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla y que las ánimas de los muertos envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria lo llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche…”
                                                (“El Monte de las Ánimas”, de Gustavo Adolfo Bécquer)
Para muchos es la “Leyenda” más perfecta y emocionante de cuantas escribió Bécquer. La riqueza temática, su dosificación magistralmente comprimida en cuatro breves capítulos y su gran calidad literaria la evidencian como tal. En el proemio el autor está en Madrid aunque no se cite explícitamente y la historia se desarrolla en Soria. “El Monte de las Ánimas” se publicó en “El Contemporáneo” el 7 de noviembre de 1861 --- fecha cercana al día de difuntos --- sirve para preparar  un clima de terror al igual que los sonidos acústicos en la introducción (las campanas doblan, el aire hace crujir los cristales) que se desarrollará “in crescendo” en el nudo y epílogo.
Si en el “Miserere” (1862), Bécquer se inspiró en el famoso “Réquiem” de Wolfgang Amadeus Mozart, obra póstuma del gran músico, de la cual se tejió una leyenda a su alrededor, en el “Monte de las Ánimas” lo hace de la creación literaria de  Giovanni Boccaccio en un cuento de su “Decamerón” (5ª jornada, novela 8ª), relatando a un joven enamorado que se suicida a causa de los desaires de su amada y es condenado a perseguirla eternamente a caballo y a arrancarle el corazón (paralelismo con Beatriz perseguida eternamente como una fiera por los templarios) y que a su vez inspiró cuatro cuadros de Sandro Botticelli, “Historia de Nastagio degli Onesti” (los tres primeros de la colección están en el Museo del Prado) y en uno de los relatos del escritor y humanista barroco Cristóbal Lozano, “Castigo de dos adúlteros”.
La trama acontece en la Edad Media entrando con un flash- back sobre la leyenda de las almas en pena de los templarios y los nobles en boca de Alonso, personaje- víctima de la historia. El tema folklórico del “cazador maldito”, condenado a vagar hasta el final de los tiempos engarza perfectamente con los otros dos propuestos: las almas sin reposo que reemprenden su feroz batalla y la mujer desdeñosa y altiva la cual provoca el terrible y espantoso desenlace. Bécquer insiste en mostrar personajes femeninos que arrastran hacia la fatalidad  al pretendiente de su amor. Encontraremos valentía pero también inmadurez y falta de prudencia en estos jóvenes protagonistas de este amor tan imposible como pasional, que les conducirá a la destrucción: Pedro Alfonso de Orellana intenta robar una joya en la catedral de Toledo para regalársela a María Antúnez (“La ajorca de oro”, 1861), la mujer --- siempre bella --- que seduce al desdichado Fernando de Argensola es en realidad un espíritu maligno el cual tira del joven  hasta el fondo del lago (“Los ojos verdes”, 1861) o los dos amigos enfrentados (duelo a muerte con espadas) por el amor (prácticamente “imposible”) de una muchacha los cuales son salvados por la manifestación de una fuerza sobrenatural, probablemente la misma divinidad (“El Cristo de la calavera”, 1962), recobrando la amistad  para posteriormente ver a un hombre deslizarse con una cuerda desde las habitaciones de su amada y estallar los dos amigos en una estruendosa carcajada…
A)- EL PRÓLOGO consta de: 1) un breve preámbulo donde el narrador, el mismo Gustavo Adolfo Bécquer, nos pone en solfa sobre la leyenda y confiesa no poder dormir al oír doblar las campanas en la noche de difuntos por lo cual se decide escribir esta tradición oída en Soria (nos dice que en varias ocasiones intentó dormir sin conseguirlo, además de volver la cabeza con miedo al sentir crujir los cristales del balcón, estremecidos por el aire frío de la noche) y 2), el narrador/escritor/recopilador pasa la explicación que da Alonso a Beatriz sobre la leyenda, constituyendo el capítulo I de la historia.
Beatriz y Alonso son los hijos de los conde de Borges y Alcudiel y primos entre si. Alonso está profundamente enamorado de su prima la cual pasa unos días en las posesiones de este, en Soria. Muy acertado está Bécquer al crear un segundo narrador (el propio Alonso), así tabula el embalaje del relato dejando escapar cierta ironía, en el inicio de la narración, hacia sus lectores (los del diario “El Contemporáneo. Periódico Político”, editado en Madrid de 1860 a 1865 en el cual colaboró profusamente Bécquer y publicó la mayor parte de sus“Leyendas”), comparando la buena posición socio-económica de quienes leen sus escritos con la precaria del escritor.
Alonso anuncia el doblar de las campanas de los Templarios (el autor toma algunos enclaves y puntos geográficos de la realidad: el monasterio de San Polo, fundado por los templarios a mitad del siglo XII, en la orilla izquierda del Duero y al comienzo del paseo que lleva a la ermita de San Saturio) colocando ya en tensión al lector en el inicio. Llegan al castillo Alcudiel. Allí los criados hablan de las almas en pena del monte…
B)- EL NUDO son los capítulos II y III. Beatriz contrapone una fría indiferencia hacia los lamentos de Alonso ante la despedida. El joven recuerda la pronta separación, dolorosa para él ya que la ama profundamente. En recuerdo de su encuentro propone regalarle el joyel sujetador de la pluma de su gorra (perteneció a su madre, regalo del padre) que había cautivado la atención de la muchacha. Esta le contesta que en su país ---Francia --- una prenda recibida compromete una voluntad. Continúa la conversación y Beatriz acepta la joya y le pide otro presente, en este caso como recuerdo de su estancia: ha perdido la banda azul en el “Monte de las Ánimas” y le pide a su primo que vaya a recuperarla. Alonso palidece (“sentimiento infantil” en la muchacha, escribe Bécquer) y Beatriz recarga la conversación citando (irónicamente y en tono indiferente) los peligros de la acción en el momento “que atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores”“¡Una noche tan oscura, noche de difuntos y cuajado el camino de lobos!”. En el fondo se oían “las voces de las viejas que hablaban de brujas, de trasgos, y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas; y el triste y monótono doblar de las campanas”. Después de esta breve y magnífica “ambientación”, y tras un momento de reflexión, Alonso se marcha a buscar la banda azul perdida en el “Monte de las Ánimas”; se despide y ella volviéndose con rapidez para detenerlo --- o aparentó querer detenerlo, subraya el escritor --- oye los casco de un caballo que se aleja. Bécquer cierra el capítulo II rematando con sus breves y efectivas pinceladas el cuadro sobre Beatriz: “La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último. Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón, y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos”.
La banda azul a recuperar será el detonante para el estallido del “fantastique”. Azul es la cinta extraviada en el terreno de donde surge lo espantoso, azul era el color de los ojos de Beatriz, azul es la almohada en donde duerme la muchacha y según la simbología del amor los celos están representados por el azul…
En el capítulo III Bécquer abre la puerta a lo fantástico, al horror, a lo terrorífico, a lo sobrenatural en toda potencia después de prepararlo debidamente.
Pasa una hora, dos, tres y Alonso no regresa. Beatriz intenta rezar sin conseguirlo y piensa que el joven enamorado habrá tenido miedo para finalmente dormirse con un sueño inquieto, ligero, nervioso. Beatriz escucha las doce campanadas del reloj del Postigo (totalmente real, fue suprimido en 1864), entre vibraciones lentas y sordas cree escuchar su nombre pronunciado por una voz lejana y doliente. El viento seguía embistiendo los vidrios de la ventana… Ruidos, sonidos impiden dormir, puertas que se abren a lo lejos hasta llegar a su habitación, ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles, intento vano de autotranquilizarse, crujir de ropas, eco de pasos de ida y vuelta, suspiros, respiraciones fatigosas. Todo ello anuncia una presencia invisible y que sin embargo se adivina y se acerca en la oscuridad, silencio, sombras. Finalmente logra vencer el miedo diciendo para si que no puede ser ella tan miedosa como los campesinos de los alrededores y volvió a intentar dormir; ahora oye pisadas en la alfombra hasta llegar al reclinatorio. Grita y esconde la cabeza bajo la almohada. Viento, ruidos, campanas que doblan a los difuntos. Todo ello cesa al llegar la aurora. Separó las cortinas de su lecho y al disponerse a reír de sus pasados temores vio horrorizada, sobre el reclinatorio,  la banda azul perdida en el monte que fue a buscar Alonso: ensangrentada y desgarrada (“…un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas…”). Cuando sus asustados servidores iban a anunciarle la muerte de Alfonso de Alcudiel, devorado por los lobos,  la encontraron muerta, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho: entreabierta la boca, desencajados los ojos, blancos los labios, rígidos los miembros, muerta, muerta de horror …
C)- EL EPÍLOGO es el brevísimo capítulo IV que no tiene algo más de diez u once líneas. En él Bécquer “prolonga” (en palabras de Joan Estruch) el castigo de Beatriz. Un cazador moribundo, extraviado en El Monte de las Ánimas durante la noche de difuntos  relata antes de morir cosas horribles: asegura haber visto “los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada que, con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso”.
Podemos ver que el alma de Beatriz está condenada a un tránsito, sin poder reposar, quizás hasta el final de los tiempos (junto con las de sus perseguidores, nobles de Soria y templarios) o sea purgar el pecado cometido. Por el contrario, Alonso si puede descansar en paz….
                                                             Narcís Ribot i Trafí


lunes, 20 de abril de 2015

Análisis poema I de "20 poemas de amor..." Neruda

REALIZAR BREVE INTRODUCCIÓN SOBRE PABLO NERUDA Y LOS VEINTE POEMAS.
POEMA 1    “CUERPO DE MUJER”
El tema de este poema es el amor nostálgico y apasionado.
La estructura: cuatro estrofas de cuatro versos alejandrinos cada una, con rima asonante en los versos pares.
Desde el comienzo en la primera estrofa el sujeto lírico  recurre a un apóstrofe  que consiste en la invocación dirigida a alguien “cuerpo de mujer”.  Anuncia una de los temas relevantes que se presentarán en el pensamiento de quien habla de una forma intensa y amarga.
Es necesario observar de qué manera la invocación inicial se desarrolla, el pensamiento no se detiene  y alude al objeto  deseado para inmediatamente recordar de él algunos atributos relevantes.
Otra figura empleada es ahora una figura del lenguaje, el quiasmo. Este involucra un cruce  de los elementos morfológicos  y una consecuente alteración  del probable paralelismo. El cruce se produce entre los adjetivos de mujer/blancas/blancos y los sustantivos cuerpo/colinas/muslos. 
Una comparación completa el cuadro enumerativo de los primeros dos versos: “te pareces al mundo”. Entrega del cuerpo de la mujer , común al mundo.  Pero en ambos hay una donación  que mucho tiene de renuncia; en la mujer el sexo y el abandono, en el mundo , ofrecimiento sin condiciones para que el hombre intente la dura tarea de poseerlo. Inmediatamente aparece otro cuerpo: “mi cuerpo de labriego salvaje”.
Esta segunda presencia física nos conduce a la unión  de dos seres y nos coloca en el plano de la feroz acción  erótica. “Socavar” en términos morfológicos es una manera de invadir sin restricciones, entrar en el otro  para alcanzar un objetivo “el hijo del fondo de la tierra”. Ese hijo, metafóricamente es símbolo  de logro alcanzado, pero no sale de las entrañas femeninas sino de la tierra. Es un eufemismo delicado para aludir a las entrañas de la mujer, de su cuerpo.
Ese hijo es la realización  última en donde se cumple en términos de aspiraciones largamente vividas, y se llega  al logro final.
La segunda estrofa señala “fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros”.  La soledad es la dueña  de ese espacio que el sujeto lírico recuerda con temor.  El túnel es –mediante la comparación- quien oculta la desesperada soledad de ese individuo entregado a la búsqueda. La noción implícita de oscuridad y aislamiento completa la imagen .
Sigue la personificación de la noche. Los pájaros huyen representando así el símbolo  del vacío  y el presagio que no debió haberse cumplido. La noche únicamente trae su mensaje de misterio y lejanía.
“Para sobrevivirme” El verbo sobrevivir empleado de manera reflexivo (me) involucra  una metáfora, volver a ser yo mismo, emerger de las propias cenizas.  Pero para que esto pueda cumplirse requiere “forjar” al sujeto amoroso  como un arma. “Forjar”  se trata de actuar sobre “el cuerpo de mujer”, porque solo a través de él se cumplirá el destino  trascendente del enamorado. La sucesión de comparaciones son elementos primordiales que poseen un carácter agresivo.
La tercera estrofa. Es dado observar el carácter antitético. Junto al término “venganza” escribiríamos “odio”, pero el poeta dice “te amo”. Estableciendo así un factor que no por diferente  va a dejar de ser doloroso.  Seguir amando a pesar de la separación  es una decisión  individual. Persistir en el amor, inclusive en este presente de separación en donde lo que correspondería es odiar, implica entregarse a él, porque el sentimiento no abandona al alma del enamorado y el sujeto lírico rememora mediante trazos  fugaces lo que fue su amada.
Y reaparece el sustantivo “cuerpo” que ahora se viste con otras imágenes: de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Estamos frente a tres sinécdoques, en donde un elemento se ofrece en sustitución de otro . Se expresa la parte por el todo. Sirve para caracterizar al ser amado en términos de partes individuales del cuerpo, en vez de  ser un complemento coherente.
La piel, representación de la experiencia amorosa y el tacto, se cree que ese cuerpo se resume a la piel tersa que toca. “cuerpo de musgo”, elemento original, como la tierra, el barro del que estamos hechos. “de leche ávida y firme”, hace referencia a una parte del cuerpo, a los pechos de la amada. El adjetivo ávida nos incorpora a la idea de quién quiere beber de ella. “firmes” corresponde a la firmeza de la amada.
Las siguientes cuatro sucesivas invocaciones no son otra cosa que apóstrofes que enmarcan el cuadro de dolor que padece el poeta. No podemos pasar por alto que el poeta utiliza una anáfora de la expresión exclamativa “ah” la cual se reitera  tres veces y encabeza cada uno de los vocativos. Está insistiendo dramáticamente en el sufrimiento que este recuerdo implica.
La metáfora “los vasos del pecho” hace referencia a la posibilidad de beber de ella en el amor. La segunda   “ojos de ausencia” resultan expresivos de un sentimiento que deriva en sufrimiento inexcusable.  Sus ojos reflejan una nostalgia devastadora.
La tercera metáfora “las rosas del pubis” es la valoración de los momentos sexuales vividos y olvidados.
“Tu voz lenta y triste” El leitmotiv (motivo dominante) de la tristeza impone su presencia unido a la lentitud de una expresión cansada. La voz anuncia la desgracia que los ojos habían presagiado.
La última estrofa. El segundo verso cuenta con una asíndeton en donde se prescinde de las conjunciones  cuando sintácticamente  podrían ser muy útiles. Se emplean comas en el segundo verso y en los últimos dos se reitera la conjunción (polisíndeton) para dar fuerza a la expresión de los conceptos.
Por su parte, la anadiplosis (repetición al final del verso y el principio del siguiente un mismo vocablo). En este caso el término reiterado es “sigue” que si bien no aparece al principio del último verso, esto sucede porque el poeta emplea también un hipérbaton, alterando el orden lógico sintáctico con fines poéticos.
La elipsis, implica la supresión  de algún elemento, sin que quede afectada la claridad  del sentido. En este caso, se prescinde del verbo “seguir” en el segundo hemistiquio del último verso “y el dolor infinito “sigue”.
En términos conceptuales, ese cuerpo de mujer que implica con la identidad del mundo pertenece a la voz que habla. “mía”. Y el amante reitera “persistiré”… seguiré amándote a pesar de todo y continuaré creyendo en la eternidad del momento.

El sentido de los amores contrariados se encuentra manifiesto en este primer canto de amor. El poema cierra de tal manera que queda abierto. El poema sigue, al igual que la vida. Los conflictos de amores jamás acabarán mientras no concluya la existencia. 

jueves, 9 de abril de 2015

Los oráculos en "Edipo Rey"

file:///C:/Users/Paula/Downloads/Dialnet-HablarEnigmaticamente-4036634.pdf

El coro en "Edipo Rey"

http://www.elcantodelamusa.com/docs/2010/febrero/doc5_sofocles.pdf

Análisis estructural de "Edipo Rey"

http://www.academia.edu/3746215/Edipo_Rey._Un_an%C3%A1lisis_estructural._Fernanda_del_Monte

Construcción dramática, lenguaje y personajes "Edipo Rey"


Como sabes, Sófocles tomó el mito de Edipo como fuente para crear su tragedia. Pero su mayor mérito consiste en el tratamiento que da a un argumento ya conocido y, sobre todo, en la técnica dramática y el lenguaje que emplea.
Imagen 9 . Edipo en una 
representación de la tragedia. 
Autor: Albert Greiner.
Creative commons. 
La obra teatral no comienza desde el principio del mito, sino que el lector/espectador se encuentra con una serie de enigmas –por qué Tebas está siendo castigada, cómo su gobernante puede acabar con tal castigo, de qué acusa Tiresias a Edipo…- que Sófocles hábilmente dirige hacia el misterio de la identidad del protagonista, que desemboca en su desgracia absoluta.
Edipo va descubriendo la verdad gracias a una magnífica gradación de la información que el lector/espectador intuye antes que el propio protagonista. En este proceso, los temas tratados se van cargando de profundidad, los personajes van revelándose en todas sus dimensiones hasta adquirir perfiles complejos y la tensión dramática se incrementa paulatinamente hasta hacerse desgarradora.
Todo ello se consigue gracias al magistral manejo de elementos dramáticos como la estructura externa e interna de la obra o el tratamiento del tiempo y del espacio, la progresión de la tensión mediante ciertas técnicas dramáticas y el uso de unlenguaje literario que, por un lado, se adapta a las diversas situaciones y personajes y, por otro lado, presenta múltiples recursos literarios de gran intensidad y belleza.







PERSONAJES DE EDIPO REY
Personajes aludidos (pre-tragedia)
    • Lábdaco (padre de Layo)
    • Layo (padre de Edipo)
    • Pólibo y Mérope (reyes de Corinto, padres adoptivos de Edipo)
    • La Esfinge (monstruo al que venció Edipo)
        Personajes visibles (tragedia)
        PrincipalesSecundarios
        • Edipo
        • Creonte
        • Tiresias
        • Yocasta
        • Corifeo

        • Sacerdote de Zeus
        • Mensajero de Corinto
        • Criado (pastor) de Layo
        • Mensajero-Narrador
        • Personajes que no hablan:
          • Antígona e Ismene
          • Otros
        Personaje colectivo
        • Coro de ancianos tebanos

        Temas de la obra, tiempo y espacio ·"Edipo Rey"

        En el argumento de Edipo rey se desarrollan varios temas que han dado lugar a múltiples interpretaciones desde diversos ámbitos del pensamiento, la cultura y el arte. En esta obra, Sófocles plasmó su concepción del hombre y del mundo, de modo que en ella se pueden percibir sus ideas acerca de la supremacía del orden divino sobre la voluntad del ser humano, la fragilidad de éste, por muy heroico que sea su comportamiento o las limitaciones del sistema político propio de la polis griega.
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        El tema principal de Edipo rey es el poder inexorable y cruel del destino, fuerza superior e incontrolable para el ser humano. Por mucho que lo intente, el hombre no puede escapar del destino que se ha marcado para él y que, pese a todos los intentos, se termina cumpliendo.
        Otros temas secundarios pueden ser los siguientes:
        • La responsabilidad sobre los actos cometidos, independientemente de que estos se hayan llevado a cabo de manera consciente o inconsciente.
        • El héroe como transgresor de las normas sociales y sobrenaturales, que ha de pagar por su osadía.
        • El parricidio y el incesto.
        • La ceguera como metáfora de la ignorancia y las limitaciones del ser humano respecto al conocimiento y la verdad.
        Estos temas han sido interpretados desde diversos puntos de vista:
        Interpretación religiosa. Entre los teólogos, este tema dramático del destino se relaciona con el problema del libre albedrío, es decir, el conflicto entre la voluntad y libertad del hombre y los designios divinos. Desde la mitología, se ha enfocado el tema del destino en relación con el politeísmo en la antigua Grecia, donde los dioses regían con sus leyes el destino de los hombres.
        Interpretación psicológica. Sigmund Freud lo interpretó como un fenómeno que forma parte de la evolución afectiva de los niños y aportó al psicoanálisis y, en general, al campo de la psicología su teorización sobre el complejo de Edipo.
        Interpretación moralizante. El filósofo Friedrich Nietzsche (1844-1900) interpreta a Edipo como el héroe que ha de pagar por su comportamiento transgresor, es decir, por abandonar la cómoda inocencia y querer saber más de lo que le corresponde. De ese modo, arroja luz al resto de los seres humanos, pero ha de expiar sus errores con su sacrificio. Una interpretación más completa, desde el punto de vista antropológico y filosófico, defiende que en Edipo se aúnan las limitaciones y la grandeza del ser humano: por un lado, Edipo es capaz de resolver el enigma planteado por la Esfinge, pero no conoce su verdadera identidad; por otro lado, persigue la verdad, a pesar de que sospecha que es terrible, y finalmente sume sus actos con dolor, dignidad y responsabilidad.




        La acción de Edipo rey se sitúa en el período mítico de la antigua Grecia y en la ciudad de Tebas. La obra cumple las tres unidades aristotélicas (Aristóteles: 384 a. C.-322 a. C.), que persiguen la verosimilitud de la obra dramática: unidad de tiempo(desarrollo en una jornada), de espacio (la acción tiene lugar en el castillo de Tebas y sus alrededores) y de acción (hechos, personajes y situaciones están supeditados a una acción central).
        Imagen 11. Mapa de la antigua Beocia, cuya ciudad 
        más importante era Tebas. 
        Autor: Petrouchka. Dominio público.
        Pero la acción dramática se construye en un orden diferente a la acción de la historia: comienza in medias res, es decir, cuando muchos de los hechos de la historia que inciden en su desarrollo ya se han producido (la obra comienza en el momento en que se intenta buscar una solución que libere al pueblo de Tebas de las epidemias). Para dar a conocer los hechos cuyas consecuencias están padeciendo, los personajes se remontan a tiempos pasados que quedan fuera de la acción de la tragedia (analepsis). Y para reforzar la intriga, adelantan sucesos que están por acontecer (prolepsis). De este modo, la gradación de la verdad discurre paralela al incremento de la tensión dramática hasta confluir en el desenlace fatal.

        Información previa de la obra "Edipo Rey"

        Antes de comenzar con la lectura de Edipo rey, te proponemos que leas esta información sobre la época en que vivió Sófocles y sobre distintos aspectos de la vida, la personalidad y la obra de este autor:
        Imagen 2. Sófocles. Copia romana. autor de la imagen: Sailko. Creative commons.
        "La vida de Sófocles, nacido hacia 497-496 a.C. y fallecido en 406-405 a.C. se desarrolla entre los años que separan las victorias contra los persas y la catástrofe de la guerra del Peloponeso. En ellos, la democracia ateniense alcanza su apogeo bajo Pericles; después el marcado personalismo de su colosal figura dejó un vacío insalvable a su muerte, acontecida en la peste que asoló Atenas al comienzo de la guerra contra Esparta. En esa época, el arte griego alcanza una relación mimética irrepetible con las ideas contemporáneas de naturaleza y divinidad, generando algo que los siglos posteriores siempre añorarán como uno de los paraísos perdidos de la historia humana. Atenas se convierte en la encarnación de la civilización frente a la barbarie.
        Quizá sean el teatro ático y la Acrópolis de Atenas, coronada por el Partenón, los más perfectos testimonios que conservamos de estos ideales colectivos y ambos están precisamente ligados con festividades religiosas propias de la ciudad e íntimamente vinculadas con su vida.
        Sófocles vivió una época convulsa y llena de esplendor y extrajo de ella la enseñanza de que, a pesar de todo el incremento externo del poder, la caída y la destrucción siempre acechan. Él mismo es un ejemplo de esa tensión: un hombre cuya felicidad y alegría de vivir eran proverbiales en Atenas, amado en su ciudad por su carácter afable y piadoso, que logra, como ningún otro autor, enseñarnos el más profundo desarraigo y extrañamiento del mundo y crear las más trágicas figuras del teatro ático. En cuanto a su modo de componer y a su mecánica teatral, sabemos que Sófocles introdujo una serie de innovaciones escénicas frente a sus predecesores como la intervención de un tercer actor en escena, lo que redujo la importancia del coro en sus tragedias, la introducción de elementos escenográficos y la supresión de la composición trágica en trilogías.
        De los ciento veinticuatro títulos de obras que conocemos de Sófocles -entre tragedias y dramas satíricos- sólo conservamos siete completas: ÁyaxLas TraquiniasAntígonaEdipo reyElectraFiloctetes y Edipo en Colono, y un considerable número de fragmentos, entre ellos muchos de un drama satírico, Los rastreadores, que nos muestran el talento cómico y la cara jovial del poeta.
        Sófocles tomó parte en treinta certámenes trágicos y obtuvo el premio en dieciocho ocasiones. No obstante, elEdipo rey, considerada por Aristóteles la más sublime obra de la tragedia griega, obtuvo sorprendentemente un segundo premio. Recibió invitaciones de diversas cortes reales, pero, a diferencia de Esquilo o Eurípides, las rechazó por "amor a Atenas". El pueblo apreciaba realmente el talento del poeta trágico y sabía reconocer la profunda síntesis entre tradición y novedad que caracterizaba sus dramas. Tal fue su reconocimiento entre todos los griegos que el general espartano Lisandro, durante el asedio de Atenas, cesó las hostilidades y permitió que pasaran los restos mortales del poeta en el último viaje al panteón familiar."
        JORGE CANO CU

        Complejo de Edipo

        A partir del mito de Edipo, Sigmund Freud (1856-1939), creador del psicoanálisis, definió el complejo de Edipo oconflicto edípico como el deseo sexual inconsciente que siente el niño hacia su madre, simultáneo al rechazo que, debido a la rivalidad y también de forma inconsciente, siente hacia el padre. Este conflicto puede presentarse de manera invertida, de modo que el hijo manifieste su amor hacia el progenitor del mismo sexo y hostilidad hacia el progenitor del sexo opuesto. Esta es la interpretación más conocida de Edipo rey, aunque no la más relevante desde el punto de vista dramático.
        Posteriormente, Carl Gustav Jung (1875-1961) designó como complejo de Electra la versión femenina del complejo de Edipo. Así, el complejo de Electra -basado en el mito de Electra, que fue recogido también por Sófocles en una de sus tragedias- sería la atracción afectiva o enamoramiento que siente la niña hacia el padre, lo que puede ocasionar sentimientos de rivalidad y hostilidad hacia la madre.
        Es probable que estas interpretaciones de las obras de Sófocles desde la psicología y la psiquiatría hayan sido las más difundidas, aunque no son las más relevantes desde el punto de vista dramático.

        Estructura y estilo de "Edipo Rey"

        Edipo rey presenta una estructura externa en un solo acto en el que tras el prólogo y el párodos, se alternan los episodios y losestásimos hasta llegar al éxodo final:
        • La obra comienza con el prólogo: Edipo y un sacerdote, ante los ciudadanos de Tebas ponen al lector/espectador en antecedentes acerca de los males que se ciernen sobre la ciudad y lo que el oráculo ha dicho.
        • En el párodos, que es propiamente el inicio del drama, el coro eleva su plegaria para librar a Tebas de la maldición.

        • Episodio primero: tiene lugar la discusión entre Tiresias y Edipo, quien interpreta las veladas acusaciones del vidente como una conspiración entre éste y Creonte.
        • Estásimo primero: el coro reflexiona sobra el significado de las palabras que ha oído.

        • Episodio segundo: Edipo, Yocasta y Creonte intercambian información sobre los oráculos -las maldiciones sobre la familia de Layo y sobre el propio Edipo- y acerca de la muerte de Layo. Todo ello inquieta al protagonista.
        • Estásimo segundo, el coro reflexiona sobre estos oráculos y ensalza el poder de los dioses.

        • Episodio tercero: llega un mensajero de Corinto con la noticia de la muerte de Pólibo y ciertas informaciones que inducen a Yocasta a comprender la verdad.
        • Estásimo tercero: el coro anima a Edipo ante la inminencia del cruel desenlace.

        • Episodio cuarto: llega la declaración definitiva del criado de Layo, que termina de completar la verdad.
        • Estásimo cuarto: el coro realiza una valoración retrospectiva de la tragedia vivida por Edipo.

        • En el éxodo, un mensajero relata el suicidio de Yocasta y la autoagresión con la consecuente ceguera de Edipo. Al desgarro final del protagonista, que reconoce su culpa y asume su destino, se suman Ismene y Antígona, hijas nacidas de la relación incestuosa, y Creonte. Se cierra con un epílogo, en el que el Corifeo -en nombre del coro- lanza una última reflexión acerca de la fragilidad del destino humano.


        Edipo rey consta de 1530 versos. Sin embargo, debido a la dificultad que entraña su traducción, las versiones que consultamos suelen estar escritas en prosa (algunos traductores indican la numeración de los versos).
        Como es una obra de teatro, el modo de discurso fundamental es el diálogo directo entre los personajes o el monólogo de alguno de ellos. Los diálogos poseen una doble función: por un lado, hacen avanzar la acción y, por otro, en ellos los personajes relatan hechos acaecidos en el pasado que permiten ir reconstruyendo la historia anterior. Por eso se alternan las intervenciones cortas con otras más largas de carácter narrativo. Además, los estásimos del coro contienen gran profundidad lírica.
        Se considera que Sófloces flexibiliza el estilo de la tragedia clásica y se aleja del lenguaje rígido y un tanto artificioso que la suele caracterizar. En Edipo rey, combina el dinamismo dramático con el lirismo más profundo. Así, podemos observar un estilo poético y solemne con variados recursos: epíteto épico, símil, metáfora, hipérbole, antítesis, ironía etc. Pero también tienen cabida los rasgos propios de la lengua oral, más espontánea y coloquial: imperativos, vocativos, reiteraciones, frases inacabadas, exclamaciones, interrogaciones, insultos... Además, destacan otros procedimientos que expresan la tensión emocional, como las invocaciones a los dioses, las frases en suspenso o las interrogaciones retóricas (que no esperan respuesta).
        Todo ello otorga gran autenticidad al lenguaje, que expresa tanto los matices de los personajes o los cambios en sus sentimientos y emociones, como los diferentes grados de tensión que requieren las situaciones.

        Análisis del prólogo de "Edipo Rey"

        El prólogo en la tragedia griega cumple la función de ubicar al espectador en la parte del mito que será representada. Al acudir al teatro a ver “Edipo Rey” el griego ya conoce el mito y ya sabe que verá algún momento de la vida de Edipo mientras es rey; el prólogo lo ubica en el momento en que se empieza a investigar la muerte de Layo, es decir, los últimos eventos del reinado de Edipo, pues la resolución de ese crimen lo llevará al destierro. Esto quiere decir que sabemos que Edipo hace tiempo que es rey, ya está hace muchos años casado con su madre Yocasta, y ya ha tenido sus cuatro hijos con ella.
        El prólogo de Edipo Rey se abre con Edipo, el Sacerdote, Creón y el coro de suplicantes en escena. 
        El primero en hablar es Edipo y ya por medio de sus primeras palabras vemos cómo es su relación con su pueblo. Se refiere a ellos como “hijos” por lo que sabemos que es paternal con ellos, no será un líder tiránico ni indiferente sino bondadoso y tendiente a responsabilizarse por ellos. Esto se confirmará más adelante con sus acciones.
        También les dice “nuevos vástagos del antiguo Cadmo”. Vástagos significa hijos, Cadmo según la mitología fue el fundador de Tebas el que dio nacimiento a los pobladores de la misma, y su primer rey.
        Por las palabras de Edipo nos damos cuenta qué están haciendo sus visitantes, están coronados con ramas de suplicantes, que son ramas de olivo con tiras de lana, parte del ritual para pedir algo era tener ese elemento. También vemos a través de sus palabras que toda la ciudad está suplicando, cantando los peanes, que son los himnos en honor a Apolo, se entiende que la peste es un castigo divino ocasionado por él.
        Edipo muestra nuevamente que es un rey preocupado al decir que no ha mandado mensajeros a averiguar esto, sino que él mismo fue a verlo.
        “Yo a quien todos llaman el ilustre Edipo” vemos con esta expresión ya otro rasgo de su personalidad, llamarse a sí mismo ilustre delata el orgullo que lo caracteriza, es un buen rey, y no es humilde, es plenamente consciente de ello, y de ello hace alarde. Además todos lo llaman así, es notorio también que el pueblo lo quiere y lo considera un buen rey, después que los salvó de la esfinge.
        Edipo cierra su discurso diciendo que sería un insensible si no tuviera compasión de los suplicantes, se reafirma que es un rey paternal, que quiere hacer todo lo posible para que su pueblo esté bien.
        Le responde el sacerdote, una persona sabia por su edad y experiencia, vemos en su discurso todas los recursos persuasivos que usa para convencer a Edipo. En primer lugar lo halaga llamándole “soberano de mi patria”. En un segundo lugar menciona las distintas edades de quienes han ido a suplicarle, niños pequeños por un lado, y por otro algunos “abatidos por la vejez”. El sacerdote sabía que le convenía inspirar compasión, y por eso lleva específicamente a los más necesitados e indefensos, cosa que recalca en su discurso. También menciona que el resto de la ciudad está reunida en el ágora, que era el lugar de reunión y de toda actividad social en las ciudades de la Antigua Grecia. El sacerdote está diciendo que toda la ciudad está parada, reunida en la plaza, coronada con ramos, suplicando, lo cual nos transmite la gravedad del problema.
        Pasa a continuación a describir a la peste en sí, dice que la ciudad “perece en los fecundos retoños de la tierra” esta expresión es un antítesis o contraste, existe una contradicción en decir que algo muere en los fecundos retoños, pues fecundo es algo fértil,  “que se reproduce o procrea con facilidad o abundantemente” según la Real Academia Española; y retoño es algo recién nacido. La peste está atacando las plantas recién nacidas. “Perece en los rebaños que pacen, y en los partos estériles de las mujeres” nuevamente hay un antítesis similar al anterior decir que algo muere en un parto estéril cuando un parto es el surgimiento de la vida, y la esterilidad es la ausencia de vida. Los hijos de las mujeres están naciendo muertos, esta es quizás la imagen más dolorosa que presenta el sacerdote, y lo que hace a esta peste tan terrible. Acusa a Ares, el dios de la guerra, de matar la casa de Cadmo, es decir, Tebas.
        Luego el sacerdote retoma los halagos diciéndole que nadie lo iguala a un dios, pero lo consideran el primer tebano, el más importante, pues es el rey, porque los salvó de la “inflexible cantora” es decir, de la esfinge, y porque lo hizo sin ayuda de ninguna persona, sino con ayuda de un dios, con lo que dice indirectamente que Edipo es el regalo de los dioses a Tebas. Vemos que no solamente Edipo tiene una actitud paternal con su pueblo, sino que su pueblo también tiene una relación de hijo con él, lo ponen en el lugar de padre, y lo hacen responsable de resolver sus problemas.
        Finalmente termina su súplica pidiéndole que sea con ayuda de quien sea, que salve la ciudad nuevamente, alternando halagos “el más poderoso de todos”, “el más distinguido de los hombres” con argumentos de por qué al propio Edipo también le conviene salvar la ciudad, pues no quiere ser recordado como el que salvó a la ciudad para luego finalmente dejarla caer, y porque de nada le sirve ser rey de una ciudad sin población. Así se cierra el discurso del sacerdote. Comprendemos que la ciudad fomenta ambos rasgos de su personalidad, tanto el paternalismo como el orgullo, pues ellos cumplen el rol de hijos, y porque ellos lo consideran un enviado de los dioses y su salvador.
        En su respuesta, Edipo afirma que ya estaba al tanto de la peste que asolaba la ciudad, y sostiene que de todos los habitantes de Tebas es el que más sufre, por sí mismo, y por el sufrimiento de todos los demás, a quienes considera sus hijos. Seguimos viendo sus rasgos de rey benevolente, preocupado y que incuso sufre al ver sufrir a su pueblo. “No habeis despertado a un dormido” es una metáfora con la que quiere transmitir que está al tanto de todo lo que sucede. A continuación dice que no solamente ya conoce la situación, sino que además ya ha tomado medidas para resolverla, habiendo mandado a su cuñado al templo de Apolo a encontrar la solución a la peste.
        La primera ironía trágica de la obra se plantea aquí “cumpliré inmediatamente lo revelado por el dios o seré un malvado”, justamente cumplir lo revelado por el dios lo pondrá en evidencia como un malvado, el responsable de la peste de Tebas. La ironía trágica es un recurso que se da en la tragedia griega, en la que el espectador sabe toda la verdad, pero el personaje no, y por lo tanto, este dice cosas que son contradictorias con la verdad que no logra ver.
        Luego de estos extensos discursos se suceden diálogos de respuestas cortas, lo cual cambia el tono dramático. Después de los largos parlamentos que nos ubicaron en la situación, se utilizan estos diálogos para agilizar la acción y generar más dinamismo en la obra.
        Creon se acerca coronado de laureles, en símbolo de victoria, se nos anticipa que ya tiene la respuesta. Creon le pregunta a Edipo si revelar la verdad frente a todo el pueblo, Edipo le dice que sí, no mantiene secretos de su pueblo, y además esto es un asunto que los afecta a todos.
        Creon revela que para alejar la peste de debe “expiar una muerte con otra muerte”, es decir, dar muerte a los asesinos de Layo. En un diálogo rápido se nos pone al tanto de que Edipo cree no saber nada de Layo ni de su muerte, y que en ese momento el pueblo no hizo nada para resolver el crimen pues estaba asolado por la esfinge.
        Edipo luego hace otro discurso en el que nuevamente se nos muestra su orgullo diciendo “otra vez seré yo mismo quien aclare todo desde el principio” se ve que Edipo se siente sumamente cómodo en ese rol de mesías que la ciudad le ha otorgado. Vemos otra ironía trágica cuando dice “No es en favor de amigos lejanos sino en el mío propio que alejaré este pecado”, ya que sabemos que la resolución del crimen será su perdición. También dice inocentemente que cualquiera que haya matado a Layo, también podría matarlo a él. El prólogo se cierra con Edipo diciendo que tomará acción, e invitando a todos a levantarse y hacer lo mismo, y el sacerdote feliz pues ha logrado su cometido.



        Características de la Novela Gótica

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